Creo que uno de los deleites de Dios es, aunque tenga todo el poder del universo y hacer una gran entrada en la escena de tu vida, más bien se presenta de un modo casi camuflado para ver si lo reconoces. Él hace cosas que nuestra mente finita no puede comprender ni entender, hace más de lo que te puedas imaginar. Pero la verdad es que creo que muchas veces pasa a mi lado y yo no lo veo, quizás se sienta junto a mí en el bus o en el tren, en la banca del parque y sólo lo miro de reojo y sigo mi vida sin prestar atención realmente a su rostro, ni el color de su voz, mi celular es más interesante.

Quiero desafiarte y desafiarme a buscarle entre la multitud, en los gestos de mis hijos, de los necesitados, intentar ver no sólo lo extravagante de su poder sino la simpleza de su grandeza, saber que está en el silbo apacible, en la quietud de una mueca, en la gentileza del que me atiende en la verdulería. Debo buscarlo sin cesar en medio de mi agitada vida y encontrar momentos calmos, como en una taza de café.

¿Reconoces a Dios en la vida de otros?
¿Sólo quieres ver lo estrafalario o lo apacible de Dios?
¿Lo viste hoy en la persona que estaba a tu lado?

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