No hay forma de negarlo, por más que una persona se resista a creer en la existencia hay algo muy en lo profundo del corazón que anhela ser redimido, no lo puede entender ni explicar, es algo que simplemente está ahí, como una luz roja en el tablero de controles que te avisa que necesitar ir al mecánico, titila y aunque tratas de evitar verlo en la densa oscuridad molesta tus pupilas, el reflejo es cada vez más fastidioso y debes admitirlo deseas que eso desaparezca. De la misma forma nos preguntamos muchas veces: “entonces Dios, si ese es el problema ¿por qué no quitas mi pecado y listo?.

La verdad es que es muy simple, Él puede y quiere hacerlo, pero al mismo tiempo depende de nosotros aceptar el modo en el cual ser salvo; Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre si no es por mí”. No hay otra forma, el hombre siempre trata de poner sus puntos de vistas, sentimientos y deseos de cómo obtener la salvación, pero no es como yo quiero sino como Dios dice que debe ser. El punto aquí es: “Dios quiere quitar tu pecado, ¿aceptas su modo de hacerlo? Habla con Dios este día, no dejes pasar esta oportunidad de satisfacer el deseo de tu corazón por libertad. Tómate un café con Dios y recibe su perdón por medio de Jesús.

¿Sientes la necesidad de perdón en tu vida?
¿Sientes que hay algo que está mal y necesita ser reparado?
Busca hoy a Dios, no dejes pasar este día.

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