He conocido a cientos de personas que dicen hacen algo por cambiar el mundo, que aportan a la conservación de la natura, o que dan todo de sí por ayudar a otros; yo también me he promocionado como un hombre que se preocupa por el bienestar de los demás pero Dios es un tanto más directo y va al grano: “seamos prácticos, ¿en qué ayudaste?”, casi siempre somos muy generales, imprecisos, quizás para que no se note que sólo somos superficiales, pero la verdad es que con Dios no podemos andar con vueltas o tratar de impresionarlo, pues conoce a la perfección nuestra condición y acciones.

La pregunta sigue siendo válida para nosotros ya que casi siempre alardeamos de lo que hacemos o exageramos en cosas que creemos hacer, pero en definitiva no vamos más allá de un pequeño ápice de ayuda social. Los políticos, los líderes religiosos, los que tratan de subir algún escalafón en algún ámbito de la vida o negocio siempre tratan de mostrarse amigables y empáticos pero ¿ayudamos al que no tiene fuerzas?. Pregúntate esto mientras tomas una taza de café con Dios.

¿En qué ayudaste a alguien esta semana?
¿Cómo vas ayudar a alguien hoy?
¿Eres el que necesita ayuda?

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