Mucha gente puede juzgarte, criticarte, etiquetarte o catalogarte; pero todos sobre la base de la apariencia, prejuicio o supuesto; en realidad nadie puede saber lo que hay en tu corazón y pensamiento. Una desventaja es que los demás juzgan sólo por lo que ven y la ventaja es que el que realmente tiene poder sobre nuestras vidas y quien te dará conforme a tus obras es Dios, quien sí puede conocer lo que hay en lo más íntimo de tu vida. Tal vez has pasado por momentos en que sientes que todos te juzgan y nadie te entiende, que son injustos y te duele; pero la verdad es que lo que digan los demás termina siendo sólo palabras ya que es Dios quien conoce realmente tu camino y quien te prueba.

Dios es experto orfebre que pone tu vida en su crisol y lo funde y purifica, quita la escoria y te hace la más excelente joya. Si bien el oro y la plata, al igual que otros metales preciosos, son de gran valor deben pasar por el proceso de purificación correcto para ser refinado y de mayor valor. Dios toma tu vida y lo expone al calor de la prueba, Él sabe de qué material estás hecho y te probará hasta donde sabe que podrás resistir para ser pulido, quitará lo malo y te hará una joya de gran precio. Pregúntale qué planes tiene para ti, hazlo con una taza de café de por medio.

¿Sientes que te critican o tratan injustamente?
¿Qué sentimiento provoca en ti saber que Dios te conoce y te pule?
¿Estás dispuesto a pasar por las manos del Maestro Orfebre?

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