Nada en la vida es fácil, todo tiene un costo, ya sea que lo pagues tú y otra persona, pero a la larga alguien paga el precio. Así que es imposible pensar en crecer y progresar sin pagar un valor; muchos creen que pueden encontrar estabilidad y seguridad en el dinero fácil, de las apuestas, de los negocios turbios o de la lotería, sin embargo eso es sólo efímero, no tiene trascendencia. En cambio Dios te ofrece darte seguridad y paz, no se trata de bienestar económico, no me malentiendas, sino de poder sentirte tranquilo aun en medio de la peor situación porque Él está a tu lado.

Aun este hecho de ser edificado y protegido por Dios tiene un costo y es: “Volverte a Él”. Dejar tu antigua forma de vivir y pensar para caminar del modo que esté de acuerdo a Dios, su santidad y principios. Definitivamente tiene un costo alto, dejar todo y rendirte a Él, quizás por eso el joven rico que relata el evangelio no quiso seguir a Jesús porque amaba lo que tenía; no estuvo dispuesto a cambiar su endeble seguridad material por buscar seguridad de lo eterno en Cristo. Porque no te tomas un café y meditas en cómo puedes volverte a Dios de tus caminos y seguirle de corazón.

¿Qué te detiene a vivir para Dios?
¿Cuál es el mayor amor de tu vida?
¿Estarías dispuesto a dejar todo por Dios?

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