Me atrevo a decir que tú y yo hemos pasado por momento realmente difíciles: Estás en el desierto de la disciplina o la prueba. Todos de algún modo u otro pasamos por este trance y tal vez como muchos no hemos encontramos el consuelo y compresión ni de nuestros amigos más cercanos, sino solamente críticas y juicio. Nos cuestionan, tratan de racionalizar la situación y nos hacen ver que todo lo que nos ocurre es por nuestra culpa. Así que creo que lo mejor que pudieron hacer los amigos de Job fue quedarse callado.

En medio del dolor las palabras sobran, no valen de nada las típicas frases de: “Dios tiene un propósito”, aunque son ciertas y buenas en medio del dolor casi no vienen al caso ya que el dolor es más fuerte. En mis momentos difíciles aprecié mucho a quien se puso a mi lado y no dijo nada, sólo acompañó. A veces la intención de levantar el ánimo fuerza la situación y no pasas por el luto y el dolor sino que solamente tratas de cambiar para que los demás se sientan bien. Si algo he aprendido en mi relación con Dios es que Él conoce mi condición, sabe que soy polvo y débil, y sólo se queda a mi lado y no dice nada, escucha, camina a tu lado, te espera, a veces te espera con una taza de café.

¿Cómo tratas al que está en dolor?

¿Quién está a tu lado en el dolor?

¿Te refugias en Dios?

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