La insolencia es una forma de faltar el respeto a una autoridad ofendiéndole. Si lo piensas bien te vas a dar cuenta que mucha gente es insolente con Dios, aunque no lo verbalizan con sus actos y pensamientos dicen: “no necesito que intervengas en mis planes, yo sé lo que hago”. Con este tipo de pensamiento menosprecian la persona de Dios y no valoran los beneficios que nos da, como el poder de la oración; si piensas bien puedes vislumbrar un pensamiento diabólico en todo esto, porque el propósito de Satanás es que te alejes de Dios y vivas a la deriva.

Te animo a que consideres cómo es tu forma de ver la vida y cuánta participación le das a Dios en ella. ¿Es Él quien guía tu camino con su Espíritu o eres tú el que decide y le pides que se aleje? No pienses que podrás vivir una vida sin Dios, no te creas la mentira de que tú puedes sólo o que no lo necesitas, no le insultes, no menosprecies la oración ya que es tu gran herramienta para ir ante su trono de gracia. Tómate un café con Dios y conversa con Él, inclúyelo en cada área de tu vida, en cada proyecto, en cada momento.

¿Eres de los que dicen a Dios que se aparten de ti?
¿Dios es parte de tu vida?
¿Reconoces la importancia de la oración?

Si te gustó comparte con tus amigos
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email