Si eres un mero mortal promedio habrás pasado por momentos en que no sabes con quién contar, tus amigos, aquellos a quienes ayudaste y estuviste ahí cada vez que necesitaban algo; los que en sus álbumes de fotos te tienen presente en cada cumpleaños o mudanza, los que no podrían decir que les fallaste ahora, en el momento más obscuro de tu camino no están; tal vez tus propios errores y pecados te llevaron por este sendero sombrío, pero cuando ellos estuvieron en la alcantarilla de la vida oliendo a miseria, tú estuviste con ellos sentado en el cordón de la vereda listo para darle la mano y continuar juntos. Pero la realidad te ha despertado con un baldazo de agua fría y debes reconocer que ellos, los que dicen ser tus amigos no están.

Pero, siempre hay un pero en la vida del hijo de Dios, siempre hay una opción, y quizás es justamente contra Él que cometemos más pecados y ofensas, pero sigue estando a nuestro lado, Él no se cansa de alentarnos y darnos la mano, es nuestro Consuelo y quien seca nuestras lágrimas, el que venda nuestras heridas y en algunos casos no dice nada porque sabe cuánto nos duele, sabe lo que estamos sufriendo y los reproches se los guarda para otro momento, pues ya estamos llorando demasiado como para tener otro dolor más. Él sabe que llegará el momento en entenderemos y nos arrepentiremos de lo que hemos hecho, y por eso no nos abandona; pues sabe que podremos salir de esto. Quizás tus amigos hoy te dan la espalda pero Dios es tu consuelo, búscalo cada día, tómate un café con Él.

¿Te sientes abandonado por los que deberían apoyarte?
¿Es Dios tu refugio?, ¿Buscas consuelo en otro lugar o persona que no es Dios?
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