Algo muy común en los niños es pensar que pueden ocultar cosas o situaciones de los padres, me ocurre a menudo con mis hijos. Piensan que no nos damos cuenta y suelen ser tan obvios que no se necesita ser un experto forense para encontrar las pistas y dar con el resultado. Pero si vemos nuestra vida, muchas veces somos como niños intentando ocultar cosas a Dios, pensamos que Él no se va a dar cuenta, tenemos la absurda idea de que Él está demasiado ocupado como para prestar atención a estas pequeñeces, pero la verdad es que no hay ningún asunto demasiado grande que Dios no pueda atender y no hay ninguno demasiado pequeño que no quiera atender.

Una de los atributos de Dios, parte de su persona que ningún otro ser en el mundo puede tener es la Omnisciencia, o sea, la capacidad de conocer el futuro, los pensamientos de nuestra mente y las intenciones de nuestro corazón; esto quiere decir que Dios puede saber lo que vas a pensar o sentir mucho antes de que tú mismo lo pienses. Desde la eternidad, antes de que fueras creado Él ya sabía y te conocía, así que nada le toma por sorpresa; perdóname si esto te cuesta entender pero es la verdad, Dios no tiene la culpa de ser Dios y saber todo, es Omnisciente y puede sacar de nuestros corazones y mente aquello que pensamos que está oculto o nadie sabe, aún aquello que ni tú mismo te das cuenta. No sé qué sientes cuando lees algo como esto, pero a mí me da temor, un miedo bueno, de saber que Él está viendo mi vida y eso me lleva a vivir de acuerdo a su voluntad. Pasa tiempo a solas con Dios hoy para que pueda hacerte conocer aquello que no conoces de ti mismo.

¿Piensas que Dios no sabe lo que pasa en tu corazón?
¿Sientes, como yo, que no sabes realmente que quieres?
Pregunta a Dios y pídele que te muestre que hay en tu corazón y pensamientos.

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