Una frase dice: “no conozco la receta del éxito, pero sí la del fracaso: trata de agradar a todos”. Estoy muy de acuerdo con esta receta del fracaso pero también creo que sí hay un modo de obtener éxito en tu vida y éxito del bueno. Primero definamos ÉXITO, ¿piensas en él como el conseguir metas, dinero, estabilidad? Puede que eso sea un referente de éxito que la mayoría de la gente tenga en mente, pero tomado las palabras del Señor Jesús: “¿de qué te sirve ganar todo eso y perder tu alma?”. Definitivamente el éxito debe ser algo más que simplemente satisfacción de ambiciones.

Desde la perspectiva de Dios el éxito es tener una vida limpia, tanto de pecados como de malos recuerdos, sin cicatrices ni magulladuras por los golpes recibidos. Un hombre puede haber alcanzado todas sus metas y a veces a costa de otros o sacrificando a una familia; pero el que puedas levantar tu rostro y saber que nada te acusa y nadie te puede juzgar porque Dios limpió tu vida es el verdadero éxito en la vida de un hombre y su mayor anhelo. ¿Tu miseria? Será sólo un recuerdo, serás fuerte y no temerás a nada. Así que estos son los pasos a la victoria: Arrepiéntete de tus pecados, límpiate en la sangre de Jesús, aléjate de aquellas cosas que te llevan a recaer en el pecado, acepta el perdón de Dios y camina con esta convicción.

¿Has pasado por este proceso?
¿Tus recuerdos te acusan?
Prepárate para vivir con Éxito, sigue estos pasos.

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