Muchas cosas vamos acumulando a lo largo de la vida, desde envolturas de chocolates hasta zapatos o, para los que pueden, automóviles y propiedades. Pero el punto es que los bienes que podemos poseer, para muchos son el todo de sus vidas; le dan el sentido a razón de su existencia y son su eje, giran en torno a aquellas cosas que los protegen como grandes tesoros y cuando lo pierden o sienten que lo van a perder se desarman y son capaces de arremeter contra quien sea.

Satanás conociendo bien al hombre y su trayectoria, ya que somos animales de costumbres, y sabe qué reacción tendríamos por defecto se atreve a decir a Dios: “quítale todo y verás que te blasfema”. Es interesante que Satanás sabe por dónde cojeamos y va a atacar a esa pierna, no creas que él no te está viendo; te observa y sólo espera que te descuides y se preste la ocasión para hacerte pecar. Lo bueno es que Dios también te conoce y mucho más que Satanás ya que Él conoce lo que hay en tu corazón y tu mente y el enemigo sólo tus reacciones y no puede predecir lo que harás. Dios sabe lo que hay en ti, toma confianza y que tu tesoro sea en Dios, tómate un café con Él e invierte en hacer crecer tu tesoro.

¿Amas más lo que tienes que tu relación con Dios?

¿A qué dedicas más tiempo?

No tendrás problemas en desprenderte de algunas cosas ayudando a otros.

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