Reciba cordiales saludos amable oyente. Es una bendición para mí estar en contacto con usted a través de esta emisora amiga. A partir de hoy vamos a iniciar el estudio del Evangelio según Lucas. Abra su mente y su corazón para atesorar la palabra de Dios en este maravilloso Evangelio.

A manera de introducción al Evangelio según Lucas, permítame señalar que la palabra Evangelio significa: Buenas Noticias. Esta palabra se usaba en el mundo griego del primer siglo para denotar un buen informe sobre algún suceso de extrema importancia. Esta palabra, por tanto, es muy apropiada para designar a los cuatro Evangelios. Son las buenas noticias sobre el acontecimiento sin parangón en la historia de la humanidad, la vida, muerte y resurrección del Señor Jesús. Muchos se preguntan: ¿Por qué cuatro Evangelios? ¿Acaso no era suficiente uno solo? Pues, amable oyente, cada Evangelio en particular enfatiza alguna característica de la persona y obra del Señor Jesús. Mateo escribió principalmente para una audiencia judía, presentando a Jesús de Nazaret como el Mesías prometido y esperado, el legítimo Rey de Israel. Su genealogía, a diferencia de Lucas, se enfoca en la descendencia de Jesús del rey David, el más grande rey de Israel. Marcos se escribió principalmente para una audiencia gentil, especialmente romana. Marcos es el Evangelio de la acción, el uso frecuente de expresiones como: inmediatamente o entonces, le da a la narración movimiento y dinamismo. Jesús aparece en Marcos como el Siervo de Jehová que vino a sufrir por los pecados de muchos. Lucas tenía en mente una audiencia gentil más amplia. Como griego de amplia cultura, Lucas escribió usando un estilo más depurado y literario que los demás escritores del Nuevo Testamento. Lucas nos presenta a Jesús como el Hijo del Hombre, quien es la respuesta a las necesidades y esperanzas de la raza humana, quien vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Juan, el último Evangelio que se escribió enfatiza la deidad de Jesucristo. Juan escribió para fortalecer a los creyentes e invitar a los incrédulos a depositar su fe en Cristo. De modo que, amable oyente, los cuatro Evangelios no son cuatro copias de lo mismo. Muchos se confunden en este punto y se dan el trabajo de comparar los relatos de un mismo evento en algunos los evangelios y como notan algunas diferencias, llegan a la absurda conclusión que la Biblia contiene errores. No hay tal amable oyente. Cada evangelio tiene su énfasis y eso se nota en el contenido de cada evangelio y en la manera como cada evangelista relata determinado evento. Mateo muestra a Jesús como Rey, Marcos muestra a Jesús como Siervo, Lucas presenta a Jesús como Hijo del Hombre, y Juan presenta a Jesús como Dios. Y ya que estamos hablando de los evangelios en general, otro error que se comete con frecuencia es pensar que los evangelios son la biografía de Jesús, tal cual como entendemos la palabra biografía en la actualidad. Pero no es así amable oyente. Aparte de las narraciones del nacimiento de Jesús, en dos de los cuatro evangelios, los evangelios no proporcionan mucha información sobre los primeros treinta años de la vida de Jesús. El ministerio público de Jesús duró unos tres años y los evangelios ponen especial atención sobre la última semana de su vida. Muy bien. Ya enfocándonos específicamente sobre el Evangelio según Lucas. El título del libro se deriva del nombre del autor. Yo prefiero el título Evangelio según Lucas y no Evangelio según San Lucas como aparece en algunas versiones de la Biblia, porque en primer lugar, en el idioma en que se escribió el Nuevo Testamente el título de este Evangelio es simplemente “Según Lucas” y en segundo lugar, porque la palabra “San” tiene su raíz en la palabra “santo” pero no en el sentido correcto para referirse a un creyente, sino en el sentido incorrecto para referirse a alguien que por sus supuestas obras sobrenaturales ha sido canonizado o declarado santo. De acuerdo con la tradición, Lucas no era judío sino gentil. El apóstol Pablo parece confirmar esto cuando separa a Lucas de los que eran de la circuncisión, esto es judíos, en su carta a los Colosenses, capítulo 4 versículos 11 y 14. De ser así, significaría que Lucas es el único gentil que escribió libros en la Biblia. Lucas también escribió el libro de los Hechos. Se conoce muy poco sobre Lucas. Según Eusebio, y Jerónimo, Lucas era oriundo de Antioquia. El Nuevo Testamento muestra que Lucas fue un compañero frecuente del apóstol Pablo, desde el momento que Pablo recibió la visión Macedónica, según Hechos 16:9-10 hasta el momento de su martirio, según 2 Timoteo 4:11. Esto se deduce por el uso del pronombre plural “nosotros” a partir del evento de Hechos 16:9-10. El apóstol Pablo se refiere a Lucas como el médico amado, según Colosenses 4:14. Esta profesión de Lucas se hace evidente en los énfasis que usa en sus escritos, tanto en el evangelio según Lucas como en el libro de los Hechos. En cuando a la fecha de escritura, Lucas y Hechos parecen haber sido escritos alrededor del mismo tiempo, Lucas primero y después Hechos. Esto significaría que lo que escribió Lucas aparece en dos tomos, ambos dirigidos a Teófilo, según Lucas 1:3 y Hechos 1:1, mostrando una historia general del Cristianismo, desde su inicio mismo, hasta el encarcelamiento de Pablo en una casa en Roma, según Hechos 28:30-31. El Nuevo Testamento muestra que el libro de Hechos termina con Pablo encarcelado en Roma, lo cual hace pensar que Lucas escribió tanto el evangelio como Hechos desde Roma, alrededor del 60 a 62 D C. Lucas dedicó sus escritos al excelentísimo Teófilo. El nombre Teófilo significa uno que ama a Dios. Por el hecho que aparece la palabra excelentísimo antes del nombre Teófilo, se deduce que Teófilo pudo haber sido un dignatario romano muy conocido, tal vez uno de los que habían recibido a Cristo como Salvador en la casa de César, según Filipenses 4:22. Sin embargo, al leer el evangelio y el libro de Hechos se hace obvio que Lucas tenía en mente a una audiencia mucho más amplia, no solamente la persona del excelentísimo Teófilo. En cuanto a lo que escribió en el evangelio, Lucas da a conocer que los acontecimientos registrados vinieron de los informes de aquellos que fueron testigos oculares, según Lucas 1:1-2, lo cual lleva a pensar que Lucas no fue un testigo ocular de lo que relata en su evangelio. Un examen del prólogo del evangelio muestra que su intención era dar un relato ordenado de los acontecimientos de la vida de Jesús, pero esto no significa que siempre siguió un orden estrictamente cronológico de todos los eventos. La manera de Lucas de compilar el contenido de su evangelio, de ninguna manera atenta contra la inspiración del evangelio según Lucas. Al reconocer que había echado mano de diversas fuentes para producir el evangelio no está afirmando que el evangelio no es inspirado por el Espíritu Santo. La obra de inspiración de las Escrituras nunca desconoce las personalidades, vocabulario y estilo de los autores humanos de las Escrituras. Los rasgos característicos de los autores humanos, siempre están marcados de forma indeleble en todos los libros de la Biblia. La investigación que hizo Lucas para escribir su evangelio no es la excepción a esta regla. La investigación misma y las fuentes utilizadas fueron dirigidas por la divina providencia. Al escribir lo que escribió, Lucas fue movido por el Espíritu Santo. Esto para que no quede la más mínima duda en cuanto a la total y absoluta inspiración de lo que Lucas escribió en su evangelio. Al leer el evangelio según Lucas, debemos reconocer que es Dios mismo quien habla, sin desconocer por supuesto que fue necesaria la traducción, a no ser que quien lee tenga conocimiento del idioma en que originalmente se escribió el evangelio según Lucas. En cuanto al estilo de escritura, Lucas usó un lenguaje muy pulido desde el punto de vista literario. Lucas escribió no sólo como médico sino también como un historiador meticuloso, proveyendo detalles que facilitan identificar el contexto histórico de los eventos. Un asunto que se nota en todo el evangelio según Lucas es la compasión de Jesús por los gentiles, por los samaritanos, por las mujeres, por los recaudadores de impuestos, por los pecadores en general, personas que con frecuencia eran consideradas como escoria de la sociedad por la mayoría de los hipócritas judíos del tiempo de Jesús. Así que, amable oyente, con lo dicho, estamos listos para introducirnos en el contenido del evangelio según Lucas. Mi oración al Señor es que la exposición de su palabra le ayude a apreciar más y amar más a nuestro maravilloso Salvador, el Señor Jesucristo, y si todavía no lo ha recibido como Salvador, que se sienta impulsado a hacerlo lo antes posible. Que el Señor le bendiga.

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