Reciba saludos cordiales amigo oyente, al inicio del estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el Espíritu Santo y dentro de ello la obra del Espíritu Santo. En el estudio bíblico último mostramos que el Espíritu Santo es la persona de la trinidad por medio de quien la humanidad recibió la palabra de Dios. El Espíritu Santo fue quien tomó un pensamiento de la mente de Dios y lo puso en la mente de un hombre escogido por Dios como su vocero. Esto es lo que se llama revelación y es la única manera posible de conocer la mente de Dios, al menos hasta dónde él se ha dado a conocer. Después viene otra obra del Espíritu Santo, llamada inspiración y de esto nos hablará David Logacho. Adelante David.

Comencemos por hacer una distinción muy importante, entre lo que significa inspiración en nuestro diario hablar y lo que significa inspiración en el sentido bíblico como obra del Espíritu Santo. Cuando en nuestra comunicación hablamos de inspiración, según el diccionario de la lengua española, es el efecto de sentir aquel singular y eficaz estimulo que le hace producir espontáneamente y como si lo que produce fuera como hallada de pronto y no buscada con esfuerzo. Es en este sentido que un joven enamorado dice a su amada que estuvo inspirado cuando le escribió unos versos, o el hábil futbolista cuando estuvo inspirado y metió un gol luego de una magistral jugada. En esencia entonces, cuando se alcanza algún logro fuera de lo común y no se entiende cómo se lo pudo hacer, se dice que fue una inspiración. Pero inspiración en su sentido bíblico, es el acto de Dios de dirigir a los autores humanos de modo que valiéndose de su propia personalidad individual compusiesen y registrasen sin error la revelación divina destinada al hombre en las palabras de los manuscritos originales. Con esta idea en mente, leamos 2ª Timoteo 3:16 donde dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” Esas tres palabras: Inspirada por Dios provienen de una sola palabra que literalmente significa soplada por Dios o del aliento de Dios. Según este texto, entonces, toda la Biblia ha sido escrita por autores humanos dirigidos por Dios, quienes, valiéndose de su propia personalidad individual, compusieron y registraron sin ningún error la revelación divina destinada al hombre en las palabras de los escritos originales. Nos gustaría hacer algunas puntualizaciones. Primero, toda la Escritura es inspirada, no solo una parte. Ud. sabe que la Biblia habla de historia, sin ser un libro de historia, de geografía sin ser un libro de geografía, de ciencia sin ser un libro científico, de poesía sin ser un libro de poesía y por supuesto de teología, y en cada una de esas oportunidades lo que dice la Biblia es inspirado por Dios. Segundo, Dios inspiró a seres humanos, respetando sus características individuales, para que registren la información que consta en la Biblia. Estos seres humanos fueron generales, reyes, pescadores, médicos, sacerdotes y gente común y corriente, sin embargo, no fueron como máquinas de escribir o como robots. Dios respetó sus características personales y a la vez lo que ellos escribieron era exactamente lo que Dios quiso. Esta información tiene varios orígenes puede ser el relato de algún acontecimiento del pasado, como la creación por ejemplo. Esta información fue dada por revelación. También puede ser acontecimientos históricos. En este caso la inspiración garantiza la exactitud de lo que se registra. Puede ser también cosas que fueron dictadas, como los Diez mandamientos. Además puede ser profecía, es decir predicción precisa de hechos del futuro. A este respecto, 2ª Pedro 1:21 dice: “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” El texto dice que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Esto significa que el Espíritu Santo guió o llevó de la mano a los profetas para que ellos transcriban al pie de la letra lo que Dios les había revelado previamente. Tercero, no todo lo que escribieron los autores bíblicos fue inspirado, pero todo lo inspirado que escribieron está contenido en las páginas de la Biblia. Permítanos un ejemplo para ilustrarlo. El apóstol Pablo fue un connotado escritor. Durante su vida como creyente, debe haber escrito quien sabe cuantas cartas, pero solamente 13 de esas cartas o 14 si atribuye a él la carta de Hebreos, han sido registradas en la Biblia. ¿Por qué? Pues porque no todo lo que escribió Pablo fue inspirado, pero lo inspirado ha sido incluido en la Biblia. Lo mismo podemos decir de los otros autores de la Biblia. Cuarto, lo inspirado fueron los escritos originales, más no las copias de esos escritos o las traducciones de esos escritos. Con eso no queremos decir que las copias de los escritos originales o las traducciones de los escritos originales no tienen valor como palabra inspirada de Dios. Obviamente Dios ha protegido sus escritos originales y sus traducciones de tal manera que no se introduzcan errores de copiado o de traducción. Lo que Ud. y tenemos en nuestras manos como palabra de Dios son documentos fieles a su original. Quinto. Dios inspiró cada una de las palabras de los escritos originales. Es como si Dios mismos hubiera escrito el texto original. Por eso estamos de acuerdo en lo que los teólogos llaman la inspiración verbal, que significa que no solo las ideas sino las mismas palabras fueron inspiradas por Dios. A todo esto, ¿qué persona de la trinidad es la que interviene directamente en la inspiración? Ya dijimos que es el Espíritu Santo, basándonos en 2ª Pedro 1:21 donde dice que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo, pero para confirmarlo, note lo que dice 2ª Samuel 23:2: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mi. Y su palabra ha estado en mi lengua” En lo que Samuel escribió era como si el Espíritu Santo hubiera estado escribiendo. El Espíritu Santo es por tanto el autor de la inspiración. Además, debemos indicar que algunos textos del Antiguo Testamento que son citados en el Nuevo Testamento, son atribuidos al Espíritu Santo. Tal es el caso de Hechos 28:25 donde textualmente se dice que el Espíritu Santo habló por medio del profeta Isaías. Muy bien, ahora que hemos conocido algunos detalles de la inspiración, bien vale preguntarnos: Qué tiene que ver esto con cada uno de nosotros. Varias cosas amigo oyente. Primero, la inspiración garantiza la infalibilidad de la Biblia. Infalibilidad significa libre de error. El mundo busca desesperadamente algo que está libre de error. Algunos han pretendido encontrarla en personas, pero han sido defraudados. La infalibilidad está solamente en Dios amigo oyente y como él ha escrito la Biblia, ésta es también infalible Ud. puede confiar totalmente en ella. Segundo, la inspiración garantiza que el texto de nuestra amada Biblia es como si Dios mismo lo hubiera escrito con su mano. Debemos por tanto, tomarla como algo personal. En la Biblia vemos a un Dios amoroso quien a pesar de nuestro pecado busca que nos acerquemos a él por medio de Cristo Jesús nuestro Salvador. Tercero, la inspiración de la Biblia hace que sea un libro con autoridad sobre cada uno de nosotros. En la Biblia, Dios habla al hombre. Lo que Dios dice es la verdad, si lo atesoramos será para nuestro beneficio pero si lo rechazamos, tendremos que soportar las consecuencias de haber dado las espaldas al testimonio directo de Dios. Cuarto, la inspiración de la Biblia garantiza que lo profetizado se cumplirá en su totalidad. En la Biblia tenemos tantas cosas hermosas sobre lo que espera a todo creyente, todo eso es verdad porque lo ha dicho un Dios quien no puede mentir y sus dichos están registrados en su infalible palabra. Ante todo esto, ¿cómo está tratando Ud. a la Biblia amigo oyente? ¿La está leyendo diariamente? ¿La está estudiando sistemáticamente? ¿Está meditando en ella constantemente? ¿Está memorizándola fielmente? Pero sobre todo, ¿está viviendo conforme a lo que ella dice? Que con la ayuda del Señor lo pueda estar haciendo.