Qué gozo es saber que usted nos está escuchando amable oyente. Le saluda David Araya y le da la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Mateo, en la serie que ha sido titulada: Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores. En esta oportunidad, David Logacho nos hablará acerca de la inauguración del ministerio público de Jesús.

Doy gracias al Señor por el privilegio que me brinda al compartir este tiempo junto a usted, amiga, amigo oyente. En nuestro último estudio vimos como Jesús salió victorioso del valle de la tentación. Jesús estaba listo para comenzar su ministerio público, es decir, para cumplir con el propósito que le encomendó su Padre. Dicho esto, si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Mateo 4:12-17. Si asumiéramos que los eventos relatados por Mateo en su evangelio están en estricto orden cronológico, llegaríamos a la conclusión que lo que está por relatar Mateo aconteció tan pronto terminó de ser tentado por el diablo en el desierto. Pero un examen cuidadoso de la información que proveen los otros evangelios sinópticos y el evangelio de Juan, mostrará que antes de lo que relata Mateo en su evangelio ocurrieron otros eventos muy importantes. Los estudiosos de la Biblia agrupan a estos eventos en lo que llaman la finalización del ministerio de Juan el Bautista y el comienzo del ministerio de Cristo, lo cual tuvo lugar principalmente en Judea. Dentro de esto podemos mencionar, la auto identificación de Juan el Bautista ante los sacerdotes y levitas, la identificación de Jesús como el Cordero de Dios por parte de Juan el Bautista, la presencia de los primeros seguidores de Jesús, el primer milagro de Jesús, la conversión del agua en vino en las bodas de Caná, la visita de Jesús a Capernaúm con sus discípulos, la primera limpieza del templo de Jerusalén durante la pascua, la primera reacción de Jesús ante los que fueron testigos del milagro en Caná, la entrevista de Jesús con Nicodemo, la declinación del ministerio de Juan el Bautista, la partida de Jesús hacia Galilea, el encuentro de Jesús con la mujer samaritana, el desafío de Jesús a participar en la cosecha espiritual, la obra evangelística de Jesús en Sicar, la llegada de Jesús a Galilea, la oposición a Jesús en su ciudad natal, la predicación de Jesús en Galilea, la curación de un niño de Capernaum, mientras Jesús estaba en Caná, el rechazo a Jesús en la sinagoga en Nazaret y finalmente su ida a Capernaum. Como habrá notado, amado oyente, muchas cosas sucedieron entre Mateo 4:11 y 12. Con todo esto en mente, que tal si damos una mirada a Mateo 4:12 a 17. En este pasaje bíblico encontramos la mudanza de Jesús a Capernaum y el mensaje que predicó Jesús en aquella región. Consideremos lo primero.

I. La mudanza de Jesús a Capernaum. Mateo 4:12-16 dice: Mat 4:12 Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea;
Mat 4:13 y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí,
Mat 4:14 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:
Mat 4:15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
Camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles;
Mat 4:16 El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz;
Y a los asentados en región de sombra de muerte,
Luz les resplandeció.

A. Estando Jesús en Judea, llegó a saber que Juan el Bautista había sido tomado prisionero. Las razones para ello fueron las fuertes exhortaciones de Juan el Bautista en contra de Herodes. Sobre esto leemos en Mateo 14:3-4 lo siguiente: Mat 14:3 Porque Herodes había prendido a Juan, y le había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;
Mat 14:4 porque Juan le decía: No te es lícito tenerla
La manera frontal de encarar el pecado por parte de Juan el Bautista, hizo que sea apresado por Herodes. Este Herodes, conocido como Herodes el Tetrarca, o Herodes Antipas, era hijo de Herodes el Grande y gobernó Judea desde el año 4 AC hasta el año 39 DC. Por su propia seguridad, Jesús estimó conveniente salir de Judea y trasladarse a Galilea.
B. Habiendo vivido con su madre y sus hermanos en Nazaret, era natural que Jesús retorne a esa ciudad. Pero Nazaret no estaba nada dispuesta a recibir a Jesús. Allí en la sinagoga de Nazaret aconteció lo que nos relata Lucas 4:16-30 donde leemos lo siguiente: Luc 4:16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.
Luc 4:17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
Luc 4:18 Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
Luc 4:19 A predicar el año agradable del Señor.
Luc 4:20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
Luc 4:21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.
Luc 4:22 Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?
Luc 4:23 El les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.
Luc 4:24 Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra.
Luc 4:25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra;
Luc 4:26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
Luc 4:27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.
Luc 4:28 Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira;
Luc 4:29 y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle.
Luc 4:30 Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue.
Fue este incidente, lo que motivó a Jesús a mudarse a Capernaum. Dice el texto en Mateo 4:13 que Capernaum era ciudad marítima, en la región de Zabulón y Neftalí.
C. Lo que hizo Jesús parece algo muy sensato, dadas las circunstancias que enfrentó en Nazaret, con el peligro de perder la vida, pero lo maravilloso es que al hacerlo se estaba cumpliendo lo que el profeta Isaías había profetizado con siglos de anterioridad, cuando dijo que la región de Zabulón y Neftalí contemplará la luz maravillosa de la persona y obra de Jesús en medio de las tinieblas tenebrosas del pecado. Note lo que dice Isaías 9:1-2: Isa 9:1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.
Isa 9:2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
Las cosas que le sucedieron a Jesús no fueron meros accidentes o jugadas del destino, sino justamente lo que hacía falta para que se cumplan las Escrituras. Así también es con usted y conmigo amable oyente. Cuando en su vida sucedan cosas que usted no las provocó y que le dejan una secuela de dolor e incertidumbre, debe reconocer que es la mano de Dios permitiendo que sucedan las cosas indispensables para que se cumplan los propósitos de Dios. De manera que Jesús está por ahora en Capernaum. ¿Qué está haciendo allí? Pues eso nos conduce al segundo punto.

II. El mensaje que predicó Jesús en la región de Capernaum. Mateo 4:17 dice: Mat 4:17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

A. Jesús está en lo suyo: Predicar el mensaje de amor de Dios al pecador. El mensaje que predicó Jesús es el mismo mensaje que predicó Juan el Bautista.
B. El contenido del mensaje es muy sencillo. Tiene un mandato y un motivo para el mandato.

1. El mandato es Arrepentíos. Arrepentirse es la traducción del verbo griego “metanoéo” que significa un cambio en la mente o un cambio en la manera de pensar. Pero no se trata de algo meramente intelectual, o de algo emocional, sino de algo que tiene un impacto en la conducta diaria, en el diario vivir. Significa reconocer que el pecado ofende a Dios y por tanto implica una decisión de abandonar el pecado.
2. El motivo para el mandado. Es por cuanto el reino de los cielos se ha acercado. El reino de los cielos es el gobierno del cielo sobre la tierra. El pueblo judío del tiempo de Jesús estaba esperando que se estableciese en la tierra este reino Mesiánico o Davídico. Esto es lo que se había acercado, por cuanto Jesús, el Hijo de Dios o el Hijo de David, o el Mesías, o el Cristo, ya estaba presente en la tierra. El rechazo de Jesús por parte del pueblo de Israel como su Mesías, pospuso el establecimiento del reino de los cielos hasta la segunda venida de Jesús.

III. Aplicación. La soberanía de Dios en las circunstancias de los que somos suyos. La necesidad de arrepentimiento como condición para que Dios establezca su reino en la tierra. ¿Ha reconocido su pecado? ¿Se ha arrepentido? Es la única manera que Jesús reine en su vida.

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