Saludos cordiales amable oyente. La Biblia Dice… le da la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Hebreos, en la serie que lleva por título: La preeminencia de Jesucristo. En instantes más, estará junto a nosotros David Logacho para hablarnos acerca de la importancia de la fe en la salvación.

El ser humano es por naturaleza un ser de fe. Muchas de sus acciones se llevan a cabo por la pura fe. Por ejemplo. ¿Acostumbra examinar detenidamente la silla donde piensa sentarse, antes de sentarse? Dudo que lo haga. Si es como yo, si desea sentarse, y hay una silla disponible, simplemente se sentará, teniendo fe en que esa silla estará en buenas condiciones. Otro ejemplo, cuando va a comer en un restaurante. Hace su pedido y tan pronto lo traen a la mesa, da gracias a Dios por los alimentos y comienza a comer.

Inconscientemente ha tenido fe en que el cocinero no ha incluido ninguna sustancia nociva en su plato. Tal vez se trate de una fe natural, pero ciertamente es fe, porque estamos dando por sentado algo que no hemos visto o comprobado. Pero existe otra clase de fe, tal vez la podríamos llamar fe sobrenatural, principalmente porque tiene que ver con asuntos espirituales, pero funciona de una manera similar a la fe natural.

Es acerca de esta fe sobrenatural que tratará el estudio bíblico de hoy en el libro de Hebreos. Abramos nuestras Biblias en el libro de Hebreos capítulo 11. Vamos a estudiar los primeros tres versículos. Antes de analizar estos textos, que tal si nos ubicamos en el contexto de lo que el autor venía diciendo. Hebreos trata el asunto de la superioridad del nuevo pacto en relación con el antiguo pacto. El nuevo pacto es superior al antiguo pacto por cuanto el mediador del nuevo pacto es superior al mediador del antiguo pacto.

El mediador del nuevo pacto es Cristo, el mediador del antiguo pacto fuero ángeles y Cristo es superior a los ángeles. Este razonamiento estaba dando vuelta en la cabeza de los lectores judíos del libro de Hebreos. El pensamiento que tenían era este: Si el nuevo pacto es mejor que el antiguo, ¿cómo se puede entrar al nuevo pacto? Ya en el capítulo 10 versículo 38, el autor de Hebreos mencionó la forma de entrar al nuevo pacto. Es por fe. Este texto dice: “Mas el justo vivirá por fe” Hablar de fe a un judío era algo difícil de entender para él, porque el judío estaba acostumbrado a un sistema religioso que se caracterizaba por las obras, no por la fe.

Su idea para ir al cielo, así como la de muchas personas hoy en día, era que había que cumplir con algunos requisitos. Pensar que al cielo se va sólo por la fe, era algo fuera de lo normal para ellos. Por esta causa, el autor de Hebreos va a hacer notar que el concepto de ser justificados o declarados justos, por la fe, no es un concepto nuevo, sino que es tan antiguo como la misma humanidad. Para demostrar esto, en el capítulo 11 de Hebreos, va a citar a muchos personajes importantes del antiguo testamento, quienes fueron justificados por su fe.

Antes de citar a estos personajes, el autor de Hebreos trata de darnos, más que una definición de la fe, una descripción de lo que la fe hace para nosotros. En los primeros tres versículos de Hebreos tenemos el carácter de la fe, el producto de la fe y el ejemplo de la fe. Veamos el carácter de la fe.

Hebreos 11:1 dice: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Esta es una doble descripción del efecto de la fe sobre el que tiene fe. Primero, fe es la certeza de lo que se espera. Esta frase indica que la fe es lo que da sustancia o realidad a la esperanza. Por medio de la fe, podemos contar como un hecho real algo que todavía no ha acontecido. La fe tiene la virtud de traer el futuro al presente. El creyente puede disfrutar de cosas que todavía no han acontecido como si ya hubiesen acontecido.

Por ejemplo, Apocalipsis 21:9-27 nos da una descripción del cielo, con sus calles de oro, sus puertas de perlas, sus cimientos de piedras preciosas, etc. La fe ha hecho que usted y yo nos hayamos deleitado cientos de veces caminando por esas calles de oro, mirando el resplandor de sus cimientos y la hermosura de sus puertas. Otro ejemplo. Jesucristo no está personalmente o físicamente en este mundo, pero la fe hace tan real su presencia con nosotros.

Podemos hablarle como a un amigo, podemos admirar su carácter, experimentamos su consuelo, su consejo, su corrección, todo por fe. Ciertamente que la fe da realidad a la esperanza, la fe es la certeza de lo que se espera. Además de esto, en segundo lugar, el texto dice que la fe es la convicción de lo que no se ve. Esto es el complemento de lo que dijimos anteriormente. La fe trae al presente el futuro y la fe hace que actuemos de acuerdo con esa realidad que no hemos visto.

Permítame citar este ejemplo. Dios dijo a Noé: He decidido el fin de todo ser, hazte un arca de madera de gofer, he aquí que yo traigo un diluvio de agua sobre la tierra. Noé tuvo fe, su fe dio realidad a los que Dios le dijo: Noé nunca había visto llover, pero con los ojos de su fe, podía “ver” entre comillas que descendía agua del cielo. Esta es la parte de la fe que trae al presente algo del futuro. Pero Noé no se quedó allí. Durante 120 años construyó el arca en medio del desierto, a pesar de la burla y el desprecio de sus contemporáneos. Esto es la convicción de lo que no se ve. Noé actuó en base de algo que no se veía. Sabía que iba a venir lluvia, a pesar que nunca antes había llovido sobre la tierra y consecuentemente actuó construyendo el arca.

Hemos visto así, el carácter de la fe. Consideremos ahora el producto de la fe. Hebreos 11:2 dice: “Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos” La fe ha sido siempre lo que Dios busca en una persona. Por esta razón, Dios va a probar nuestra fe para purificarla como el joyero purifica el oro. 1 Pedro 1:7 dice: “para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” Este tipo de fe es como un fino hilo que une a todos los héroes de la fe de Hebreos capítulo 11, por esto el versículo 2 dice que ellos alcanzaron buen testimonio. Dios se refirió en buenos términos de estos hombres a causa de su fe.

Después de mostrar el carácter de la fe y el producto de la fe, el autor de Hebreos nos da un ejemplo de lo que la fe puede hacer. Hebreos 11:3 dice: “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.” La fe es lo que permite entender el origen del universo. Aparte de la fe, es imposible saber como llegó a ser el basto universo en el cual vivimos.

Los científicos han inventado varias teorías para explicar el origen del universo. Cada una de esas teorías es más descabellada que otra y todas fracasan en explicar el origen del universo. Cierta teoría alcanza algún grado de credibilidad entre ciertos científicos por un tiempo, hasta que aparece un científico más brillante, que echa por tierra todo lo anterior y plantea un modelo más sofisticado, el cual empezará a tener aceptación hasta que aparezca otro modelo más actualizado y se repita el ciclo. ¿Cuál es el problema básico? Que aparte de la fe, no se puede entender el origen del universo.

La ciencia siempre va a fracasar en explicar el origen del universo porque la ciencia explica fenómenos existentes, que son repetibles. El origen del universo no es algo repetible y por tanto no puede ser explicado por la ciencia. Tiene que ser entendido por otro medio, la fe. Hebreos 11:3 dice que por la fe podemos entender que todo el universo fue creado por la palabra de Dios. Dios habló y la materia se hizo.

Esto concuerda perfectamente con el descubrimiento científico que la materia es esencialmente energía. Cuando Dios habló, de él salió energía, esta energía se transformó en materia y todo el universo llegó existencia. La fe explica de esta manera que lo que se ve, el universo, se originó en algo que no se veía, la energía emanada de Dios.

Así que, amigo oyente, para acercarse a Dios, y ser parte del nuevo pacto se necesita de fe. La fe es lo que trae al presente algo del futuro, es lo que Dios busca en cada persona, es lo que explica que aquello que se ve se originó en lo que no se veía. Si usted nunca ha recibido a Cristo, usted debe hacerlo hoy mismo. Él ha prometido en su palabra que el pecador que recibe a Cristo tiene acceso a su misma presencia. Usted puede hacer real esta promesa en su vida recibiendo a Cristo como su Salvador.