Es un gozo saludarle amiga, amigo oyente. Soy David Araya y quiero extenderle una cordial bienvenida al estudio bíblico de hoy. Seguimos estudiando el Evangelio según Mateo, en la serie titulada: Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores. En instantes más estará con nosotros David Logacho para hablarnos sobre dos ilustraciones alusivas a la segunda venida del Señor Jesús.

Gracias David y gracias a usted amable oyente por su sintonía. En nuestro último estudio bíblico en el Evangelio según Mateo, consideramos la señal que precederá a la venida del Señor Jesús en poder y gran gloria. Hoy vamos a avanzar un poco más y consideraremos dos ilustraciones que utilizó el Señor Jesús, relacionadas con su segunda venida. Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Mateo 24, a partir del versículo 32. La primera ilustración tiene que ver con una higuera. Permítame leer el texto en Mateo 24:32-35. La Biblia dice: De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
La higuera es un árbol muy conocido por todo judío. Durante el otoño, la higuera comienza a perder sus hojas. Para cuando llega el invierno, de la higuera quedan solamente las ramas. Pero cuando viene la primavera, comienzan a aparecer los primeros brotes. Estos brotes anuncian que el verano está cerca. Cuando llega el verano la higuera se vuelve frondosa. De este hecho conocido por los judíos, el Señor Jesús saca una parábola. No olvide que una parábola es una historia real o ficticia que esconde algún principio espiritual. En este caso, la higuera representa a la nación de Israel. Por mucho tiempo, la nación de Israel era comparable a una higuera sin hojas. No tenía territorio, no tenía gobierno, no tenía templo, no tenía sacerdocio, en esencia no tenía vida como nación. Pero en 1948 Israel fue reconocido formalmente como nación soberana con territorio soberano, con gobierno soberano. Todavía no está dando el fruto que Dios espera de él, pero ciertamente las ramas secas de la higuera ya tienen brotes. La presencia de brotes en la higuera es señal de que el verano está cerca, cuando la higuera se volverá frondosa y llena de fruto. Antes que la higuera manifieste el fruto que Dios espera de ella, es necesario que pase por ese tiempo terrible conocido como tribulación en el cual Dios derramará su ira no sólo sobre Israel sino sobre todo el mundo, para preparar un remanente fiel a Él. Esto lleva a pensar entonces que el comienzo de la tribulación está cerca y por supuesto, también la venida del Señor Jesús está a la puerta. El Señor Jesús dijo a sus discípulos que cuando vean todas esas cosas, sabrán que su venida está a las puertas. La expresión: Todas esas cosas, se refiere a todo lo que el Señor Jesús anunció en Mateo 24:4-28, es decir a lo que acontecerá durante la tribulación. Luego el Señor Jesús dijo algo intrigante, que ciertamente ha sido fuente de mucha confusión para muchos. El Señor Jesús dijo: De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. ¿A qué se estaba refiriendo el Señor Jesús cuando habló de esta generación? Pues, no podía estar refiriéndose a la generación de los discípulos a quienes estaba hablando allí sobre el monte de los Olivos, porque simple y llanamente, todavía no habían sucedido los eventos que el Señor Jesús predijo en Mateo 24:4-28. Si no es a ellos, ¿entonces a cuál generación? Pues debe ser la generación que sea testigo de todas las cosas que el Señor Jesús profetizó en Mateo 24:4-28, es decir la gente que contemple el inicio de la tribulación. No olvide que la tribulación durará siete años. No pasará esa generación, la que esté en la tierra al comienzo de la tribulación, hasta que acontezca la segunda venida del Señor Jesús. Si usted, por ejemplo, no fuera creyente y en este preciso instante ocurriera el arrebatamiento de la iglesia, usted se quedaría en la tierra y sería testigo de todas las cosas que el Señor Jesús profetizó en Mateo 24:4-28. No pasará su generación hasta que vea al Señor Jesús viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Pero existe otra posible explicación. La palabra que se ha traducido como generación, también puede traducirse como raza, linaje, descendencia. Si fuera así, el Señor Jesús estaría prediciendo que la raza judía sobrevivirá para contemplar el cumplimiento de la segunda venida del Señor Jesús. A lo largo de la historia de la humanidad, ha existido cantidad de intentos de exterminar a los judíos en el mundo, pero todo intento ha fracasado. La supervivencia de los judíos es un milagro que solamente se explica por la protección sobrenatural de Dios sobre ellos. El Señor Jesús le añade el toque de seguridad cuando dice: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Muchos piensan que el firmamento en el cual se halla la tierra es eterno, pero no es así, el firmamento entero y la tierra dentro de él va a pasar un día. Eso es lo que la Biblia revela en 2 Pedro 3:10-13 y Apocalipsis 20:11. Lo único que no va a pasar jamás es la palabra de Dios. Si Dios en su palabra dice algo, lo que ha dicho va a suceder con absoluta y total seguridad. Luego de la ilustración de la higuera, el Señor Jesús presenta otra ilustración. Tiene que ver con los días de Noé. Voy a leer el texto bíblico que se encuentra en Mateo 24:36-39. La Biblia dice: Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
El Señor Jesús dio abundantes indicios que preceden su segunda venida, pero evitó proporcionar el día y la hora. Esta medida fue muy sabia por parte del Señor Jesucristo. Mírelo así. Si el Señor Jesús hubiera señalado día y hora de su venida en poder y gloria, sólo sería cuestión de restar siete años para saber día y hora del arrebatamiento de la iglesia. Si ese fuere el caso, no me cabe la menor duda que mucha gente esperaría hasta el último instante para arreglar su problema de pecado con Dios recibiendo al Señor Jesús como Salvador, con la finalidad de no ser dejados en la tierra para pasar por la tribulación. El día y la hora de la venida del Señor Jesús es algo que ni aun los ángeles de los cielos lo saben, sino sólo el Padre celestial. Así que, amable oyente, si oye a alguien hablar de que en tal o cual fecha va a venir el Señor Jesús, no se deje engañar. Nadie, aparte del Padre, sabe el día y la hora de la venida del Señor Jesús. Son varias las sectas falsas que ignorando este hecho se han atrevido a fijar día y hora para la venida del Señor Jesús. El día y la hora fijadas por estas sectas falsas pasó y el Señor Jesús no vino, dejando mal parados a estos falsos profetas. Pero a pesar de esto, estas sectas siguen en pie y son miles hasta millones sus seguidores. El hecho de no saber día ni hora de la venida del Señor Jesús, hará que la gente se vuelva indiferente. De modo que la época que precede a la segunda venida del Señor Jesús, será semejante a la época que precedió al diluvio en los días de Noé. El Señor Jesucristo no está refiriéndose a la maldad de esa época, sino a la indiferencia de esa época. En los días de Noé, antes del diluvio, la gente estaba ocupada en lo suyo, no necesariamente en cosas pecaminosas, sino en cosas como comer bien, beber bien, ocupados en cumplir con las responsabilidades sociales como casarse y darse en casamiento. La basta mayoría de la gente no prestaba ninguna atención a las advertencias de Noé en cuanto a la inminencia del diluvio. Tristemente para ellos, fueron sorprendidos por el diluvio. Solamente Noé y sus tres hijos, con sus respectivas esposas se libraron del terrible juicio del diluvio. No hay nada de malo en comer, beber, casarse y darse en casamiento, lo malo está en ocuparse solamente en estas cosas y olvidarse que está próximo el juicio que Dios ha profetizado en su palabra. El Señor Jesús dijo que aquellos que murieron por el diluvio en los días de Noé, fueron llevados por el diluvio. Esta palabra: “llevados” es vital para entender lo que el Señor Jesús enseñó a continuación, lo cual será tema de nuestro próximo estudio bíblico. Algo semejante ocurrirá en la época previa a la venida del Hijo del Hombre. La mayoría de la gente estará totalmente absorbida en lo suyo, olvidando la inminencia de la venida del Hijo del Hombre y todo el terrible caos que lo precede. Lamentablemente para ellos, serán tomados por sorpresa por la venida del Señor Jesús y eso significará castigo eterno para ellos. Terminando ya, es probable que usted esté viviendo como en los días de Noé, en el sentido de estar totalmente dedicado a lo suyo, olvidándose de su condición espiritual. Si ese es el caso, en el amor de Dios le invito a considerar su estado espiritual. La Biblia dice que es un pecador, que está separado de Dios y que está en peligro de recibir el castigo eterno por su pecado. Pero Dios le ama y por eso dio a su Hijo el Señor Jesús para que muera en lugar de usted. Él ya pagó todo, lo único que falta es que usted por la fe reciba al Señor Jesús como su Salvador para asegurar su eterna salvación. No tarde más en tomar esta decisión importante.