Hola amigo, amiga oyente, existen tres razones por las cuales la grandeza de Dios estará en el centro de nuestra adoración en lugar de actividades baratas y vulgares que nos entretendrían en la adoración. En este programa empezaremos estudiando la primera razón por la cual la grandeza de Dios debe ser el centro de nuestra adoración. Así que empecemos. 

Número uno, porque Él desea nuestra adoración. La primera razón por la cual la grandeza de Dios atraería toda la atención en nuestra adoración es porque Él desea nuestra adoración. Apocalipsis capítulo 19 versículo 1, comienza y dice: “Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo“. ¿Qué es “después de esto“? ¿A qué se refiere cuando dice: “esto“? Y para responder a esa pregunta, tenemos que mirar hacia atrás en los dos capítulos anteriores a este, Apocalipsis capítulos 17 y 18, y básicamente lo que está sucediendo en esos dos capítulos es que la Biblia está hablando acerca de Babilonia, a la cual se refiere como la gran prostituta en el versículo 2, y vamos a ver por qué ese es el caso en tan solo un segundo.  

Babilonia tiene bastante historia en toda la Biblia y no es una muy buena historia. Vemos en Génesis capítulo 11 la Torre de Babel. Aquí es donde Dios condena el orgullo y la arrogancia humana, mientras ellos intentan construir esta torre hacia Él. Luego, cuando llegas al pueblo de Dios, Israel, Jerusalén es atacada por los babilonios. Tal como vimos en el capítulo 12 de Nehemías en programas anteriores. Tener que reconstruir esos muros y reconstruir el templo fue porque los babilonios habían destruido el templo. Los babilonios destruyeron la ciudad de Jerusalén y llevaron al pueblo de Dios al exilio. Y cuando llegas a Apocalipsis capítulo 17 y 18 y piensas en esto, recuerda primero que nada a través de la lente de estos creyentes que están escuchando esto, en medio de la persecución que estaban enfrentando, tenemos una imagen de Babilonia como la cultura a su alrededor, el Imperio Romano que se les venía encima, que estaba persiguiendo a la iglesia. Y el mensaje es claro en Apocalipsis capítulo 17 y 18 un día el Imperio Romano, un día la Babilonia que rodea la iglesia primitiva allí, desaparecería; no existiría más; no duraría para siempre. 

Al mismo tiempo, lo que vemos en el Libro de Apocalipsis, especialmente en estos dos capítulos, es que la iglesia a lo largo de la historia sería un puesto de avanzada, por así decirlo, en medio de una cultura que no era cristiana, incluso en muchos puntos deliberadamente anticristianos que estaba llena de todos los placeres de este mundo y toda la satisfacción, toda la riqueza de este mundo que alejaría a las personas de Dios. Y esa es la imagen que tenemos del adulterio, por así decirlo, en Apocalipsis 17 y 18. Mira conmigo a los primeros dos versículos del capítulo 17 de Apocalipsis. Esta es la razón por la que a Babilonia se la llama prostituta o adúltera. Dice en el versículo 1 “Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.” Esta es una imagen del adulterio espiritual. La cultura, la fama, la gloria, el poder, el lujo mundano, la satisfacción mundana que rodeaba a la iglesia y había una gran tentación en ese día. 

Si ibas a perder la vida por confiar en Cristo, era muy tentador decir que quizás Cristo no es la ruta que querías seguir en tu vida. Tal vez ibas a seguir esta ruta o esta otra, y así fueron bombardeados por los placeres que los rodeaban en el mundo. Y lo que el Libro de Apocalipsis nos está mostrando es que en medio de la cultura anticristiana hay un puesto de avanzada llamado “iglesia”. Dios desea la adoración de Su pueblo en medio a todas estas cosas diferentes de las que el mundo estaba ofreciéndoles.  

Ahora que tienes esa imagen, cuando vengas al capítulo 19 de Apocalipsis, quiero que veas que el deseo de adoración de Dios se desarrolla de dos maneras diferentes. Primero que nada, Dios orquesta la historia para mostrar Su gloria. El punto principal de Apocalipsis capítulo 19 es que Dios es más glorioso que cualquier cosa que este mundo tenga para ofrecer. Que su grandeza, su poder, su satisfacción y su placer superan con creces cualquier cosa que, por así decirlo, Babilonia tenga para ofrecernos. Dios ha orquestado toda la historia desde el comienzo de la Biblia hasta este punto en toda la historia. Todo apunta a una cosa: Él quiere mostrar su gloria. Él quiere mostrar una y otra vez que Él es digno de la adoración de todas las naciones y que merece nuestra adoración. Él ha orquestado toda la historia para que Apocalipsis capítulo 19 retumbe en nuestro corazón; solo Él es digno de adoración, nada en este mundo puede compararse con Él. ¿Te das cuenta de que cuando nos reunimos para la adoración congregacional, adoramos a un Dios que se exalta a sí mismo? 

Su necesidad es ser glorificado en todo el mundo, ese es Su deseo, Su objetivo en toda la historia, en todas nuestras vidas, en toda Su Iglesia. Todo apunta a glorificar su nombre. Todo está hecho para centrarse alrededor de Él y Él vive para su gloria. Ahora bien, esto es algo que podemos perder muy fácilmente en nuestra cultura actual, donde todo está hecho para centrarse en nosotros. Si te preguntara ¿por qué Jesús te salvó de tus pecados? supongo que la respuesta predominante sería porque Él me ama y eso es cierto, en parte. Pero vamos un paso más profundo, ¿por qué te ama? ¿Por qué Dios nos ama? Bueno, no sé, Él solo lo hace, en realidad, hay una razón por la cual Dios nos ama. Hay una razón por la cual Jesús murió en la cruz por nosotros y, también, es una parte de su amor, pero finalmente Jesús nos ama para que Dios sea glorificado en nosotros. Jesús nos ama para que a través de nuestras vidas y Su redención y Su salvación en nuestras vidas, Dios reciba la gloria. Finalmente, todo no está centrado en ti y en mí. Todo finalmente se centra en Dios. Todo está dirigido hacia Él y solo hacia Él.  

Podrías pensar en ese punto, ¿estás diciendo que Dios es egoísta? ¿Estás diciendo que Dios es egocéntrico? Creo que eso es exactamente lo que las Escrituras enseñan. Creo que Dios es radicalmente egocéntrico. Él vive para exaltarse a Sí mismo. ¿A quién más queremos que viva para exaltar? ¿A quién pondría más arriba de Él someterse? No hay nadie más sobre Él, si lo existiera ya no sería más Dios. Él está radicalmente centrado alrededor de Dios. Esto es diferente, pero eso es exactamente hacia donde apunta toda la historia. Él lo diseñó de esa manera para que, amado oyente, tú y yo no estemos en el centro del universo de Dios. Dios está en el centro de Su universo y todo gira alrededor de Él. Toda la historia orquestada para mostrar su gloria. Dios, ayúdanos a obtener una imagen de esto.  

Ahora, puedes estar pensando, pero en el programa anterior dijeron que la adoración nos involucra y que, en cierto sentido, se trata de nosotros y, aquí es donde se vuelve realmente bueno. Dios orquesta toda la historia para mostrar su gloria, pero, en segundo lugar, Dios ordena a Su Iglesia a disfrutar de Su gloria. Al terminar este pasaje, vamos al versículo 6 y 7 y la iglesia repite “¡Aleluya! Porque nuestro Señor Dios Todopoderoso reina “. Y dice ¡Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria!” ¿Te das cuenta? regocijarse equivale a darle gloria. Aquí está la iglesia en medio de Babilonia, en medio de todos los placeres, riquezas, fama y lujo que Babilonia tiene para ofrecer y la iglesia se está levantando y diciendo que Dios es la satisfacción de nuestras almas, que Dios es el gozo de nuestras vidas que vivimos para adorarlo y no hay nada en Babilonia que pueda compararse con la gloria de Dios y el gozo que encontramos en la gloria de Dios. Aquí está la belleza de la adoración bíblica, el deseo de Dios por Su gloria y nuestra satisfacción en Él van de la mano. Solo tiene sentido, si Dios es infinitamente amoroso y todo Su amor se resume en Dios. 

Entonces, ¿Al darnos que cosa podría mostrarnos amor? Dándonos a Si mismo. El disfrute de sí mismo. Gloria en Sí mismo. No te pierdas la belleza de esto. Dios en Su sabiduría infinita no nos ha dado plata, oro, placeres temporales o satisfacción fugaz. Él nos ha dado amor y gozo infinitos en Su mismo carácter. Gloria, adorándose a Sí Mismo. Dios ordena a la Iglesia a disfrutar de Su gloria. Todo estando centrado en Él y por eso el Salmo 148 dice: “Alabad a Jehová desde la tierra, Los monstruos marinos y todos los abismos; El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, El viento de tempestad que ejecuta su palabra; Los montes y todos los collados, El árbol de fruto y todos los cedros; La bestia y todo animal, Reptiles y volátiles; Los reyes de la tierra y todos los pueblos, Los príncipes y todos los jueces de la tierra; Los jóvenes y también las doncellas, Los ancianos y los niños. Alaben el nombre de Jehová, Porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos. Él ha exaltado el poderío de su pueblo; Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo a él cercano. Aleluya.”  

Las personas alaban al Señor. Es por eso que la grandeza de Dios debe estar en el centro de nuestra adoración, Él desea nuestra adoración y si algo más está en el centro de nuestra adoración, entonces nos hemos perdido el propósito eterno para el cual hemos sido creados. Él desea nuestra adoración y es cuando lo adoramos que encontramos el disfrute máximo en esta vida. Él desea nuestra adoración.  

Segundo, Él merece nuestra adoración. La grandeza de Dios será el centro de atención en nuestra adoración porque Él merece nuestra adoración. Ahora aquí es donde vemos cómo Juan se expande en esta imagen global de Dios deseando nuestra adoración. Quiero que veas que es lo que causa el sonido del trueno en Apocalipsis, capítulo 19. Creo que, adorar a Dios como las multitudes en el cielo lo adoran, sería una meta digna. Si vamos a adorar como adoran en el cielo, entonces necesitamos ver lo que ellos ven en Dios. Y lo que quiero que hagamos es que veamos la grandeza de Dios que es revelada una y otra vez en el capítulo 19 de Apocalipsis y analicemos algunas de las características de Dios que son enfatizadas, que son exaltadas aquí en este capítulo. Quiero que los veas conmigo: 

Antes de nada, Él es el Salvador. Desde el principio la salvación pertenece a nuestro Dios. Entonces esto es más que simplemente la salvación individual, el hecho de que somos salvos de nuestros pecados como individuos a través de lo que Jesús hizo en la cruz. Esta es una imagen de toda la historia del capítulo 3 de Génesis cuando el pecado vino al mundo y el hombre fue separado de Dios y la imagen completa desde Génesis 3 hasta Apocalipsis capítulo 19 es Dios redimiendo y trayendo a las personas a Sí mismo a través de Su gracia y Su misericordia. Y así, cuando llegas al capítulo 19 de Apocalipsis, es una imagen de la culminación del hecho de que Dios ha redimido a su pueblo. Él ha hecho que la salvación esté disponible para ellos. Él es el Salvador.  

¡Que grandioso tiempo! Realmente es maravilloso conocer más sobre las verdades eternas de nuestro soberano Dios. Así que te invito a que nos acompañes en nuestro próximo tiempo juntos y conocer más sobre las razones por las cuales Dios debe ser el centro de nuestra adoración. Que Dios te bendiga.