Hebreos 10:31 señala que horrenda cosa es caer en manos de Dios, pero 2 Samuel 24:14 dice que David prefirió caer en manos de Dios. ¿Por qué?

Bueno, una persona puede caer en manos de Dios para recibir castigo o puede caer en manos de Dios para recibir misericordia. Todo depende del contexto. En Hebreos 10:31 encontramos a una persona cayendo en las manos de Dios para castigo. Note lo que tenemos en Hebreos 10: 26, 27 y 31 “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”

Este pasaje bíblico habla de personas que sabiendo a ciencia cierta la verdad en cuanto a la salvación de su alma, voluntariamente escoge rechazar esa evidencia y rechazar a Cristo como Salvador. Existe una seria consecuencia de este terrible pecado. La consecuencia es caer en las manos del Dios vivo, no para hallar misericordia sino para recibir su merecido.

Es claro que este caer en manos de Dios es para recibir castigo. La palabra de Dios es enfática cuando afirma que esto es algo horrendo. Significa castigo eterno en fuego. Pero en 2 Samuel 24:14 tenemos un contexto diferente. David había pecado contra Dios. Dios determinó el castigo para David. Le dio a escoger entre siete años de hambre en la nación o que huya tres meses delante de sus enemigos o que haya una peste en la nación por tres días.

Fue entonces cuando David dijo al profeta Gad lo que vamos a leer en 2 Samuel 24:14 “Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres.”

En este caso, David sabía con claridad cuál iba a ser el castigo en cada uno de los tres casos. Ninguno de esos casos era castigo eterno en fuego. David sabía que Dios es más misericordioso que el hombre, de modo que sabiamente escogió la tercera opción.