Qué gozo es para mí saludarle amable oyente, en el nombre de nuestro amado Salvador. Bienvenido al estudio bíblico de hoy. ¿Ha visto Usted alguna vez un desfile de ángeles? Pues de eso serán testigos los que habiten la tierra durante la tribulación. Los detalles serán compartidos a continuación.

Si tiene una Biblia a la mano, le invito a abrirla en el capítulo 14 de Apocalipsis. En este capítulo encontramos un recuento detallado de varios eventos que ocurrirán durante la tribulación. Ya hemos considerado el primer evento, en los versículos 1 al 5 el cual tiene que ver con los 144.000 sellados de pie en el cielo, junto al Cordero, en un espectacular coro de alabanza a Dios, cantando un cántico nuevo que solo los 144.000 podían aprender. Ahora nos toca estudiar un segundo evento. Es algo fuera de lo común. Se trata de tres ángeles que surcan raudamente por el firmamento, como en un desfile, cada uno de ellos pregonando un mensaje de parte de Dios. Los ángeles, como Usted bien sabe, son los mensajeros de Dios. A través de estos ángeles, Dios hará conocer cosas importantes a los moradores de la tierra durante la tribulación. Consideremos al primer ángel. Apocalipsis 14:6-7 dice: “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz; Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.” Anteriormente, Juan vio volar por el cielo a un ángel. Este ángel pronunció los tres ayes que presagiaban la severidad de los juicios de las tres últimas trompetas. Esto aparece en Apocalipsis 8:13. Es por esto que Juan dice que vio a “otro” ángel volando por en medio del cielo. Este ángel era el portador del evangelio eterno. El evangelio tiene que ver con las buenas noticias de que Cristo murió en la cruz del calvario en lugar del pecador. En palabras del Apóstol Pablo, el evangelio eterno consiste en lo siguiente: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” Este evangelio es el que nos fue anunciado y por el cual hoy somos hijos de Dios. Este evangelio no es de la tierra. Es un evangelio celestial. Proviene del cielo. Además dice el texto que el evangelio es eterno. Esto significa que no pierde vigencia a medida que pasa el tiempo. Fue bueno para los que nos precedieron, es bueno para nosotros, y será bueno para los que vendrán después de nosotros. El paso del tiempo no hace cambiar en nada al evangelio, porque es eterno. Algo digno de tomar en cuenta es que durante la tribulación, probablemente hacia el final de la tribulación, será un ángel quien predique el evangelio eterno a los moradores de la tierra. Hoy en día, el evangelio eterno es predicado por personas como Usted y como yo, pero llegará un momento, durante la tribulación, cuando este evangelio eterno no será predicado por personas sino por un ángel. También el texto nos dice que el evangelio eterno será predicado a todos, absolutamente todos los moradores de la tierra. A toda nación, a toda tribu, a toda lengua, a todo pueblo. Nadie podrá decir: Yo no sabía que Cristo murió por mí. Literalmente todo el mundo será saturado por la predicación del evangelio eterno. Cuando el evangelio sea predicado a todo el mundo, entonces vendrá el fin. Eso es lo que dice Mateo 24:14 donde leemos: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” El fin se refiere al momento cuando Dios castigue con severidad a todos aquellos que han rehusado recibir a Cristo como Salvador. De una forma vehemente, el ángel exhortará a todo el mundo a temer a Dios y darle gloria, porque ya no queda mucho tiempo para que descienda el juicio de Dios sobre los moradores de la tierra que rechacen el evangelio eterno. El ángel exhortará que lo antes posible la gente que esté en este mundo durante la tribulación es necesario reconozca que Cristo murió por el pecador y reciba a Cristo como Salvador. Solo así podrán adorar a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Este llamado que hará este ángel durante la tribulación, es pertinente para hoy en día, amigo oyente. Hoy es el día de salvación. Mañana puede ser demasiado tarde. Si Usted no ha recibido a Cristo como su Salvador, recíbalo hoy mismo. No corra el riesgo de perder su oportunidad y ser condenado por la eternidad. Pongamos ahora nuestra mirada sobre el segundo ángel. Apocalipsis 14:8 dice: “Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.” El propósito de este ángel es anunciar el juicio de Dios sobre Babilonia. Babilonia se refiere al imperio mundial, político, económico y religioso del Anticristo. En los capítulos 17 y 18 de Apocalipsis que estudiaremos posteriormente, daremos atención a más detalles de esta catastrófica caída. El nombre Babilonia para el sistema mundial, político, económico y religioso del Anticristo, hace alusión a la antigua ciudad de Babilonia, la cuna de la idolatría en el mundo, en donde se erigió la torre de Babel, el descomunal monumento a la rebelión del hombre contra el Dios verdadero. Esa idolatría se esparció a todo el mundo cuando las lenguas fueron confundidas por Dios en Babilonia. Cuando el texto habla de que Babilonia ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación, se está refiriendo al hecho que Babilonia ha propiciado que el mundo se embriague en sus placeres y participe en una orgía de rebeldía, odio e idolatría. La fornicación en este caso se refiere a una entrega total al sistema falso del Anticristo como si éste fuera Dios. Inmediatamente después entra en escena el tercer ángel. Observe amable oyente. Apocalipsis 14:9-13 dice: “Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el caliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.” El tercer ángel pregona un mensaje de advertencia a los moradores de la tierra durante la tribulación. Esto es interesante. El primer ángel pregonó el evangelio eterno. El segundo ángel pregonó que el sistema mundial del Anticristo no tiene esperanza porque está pronto a ser destruido. El tercer ángel pregona advertencia a todos los que sirven al Anticristo y de una manera indirecta hace una invitación a recibir a Cristo como Salvador. Buen modelo para nuestra obra de evangelizar. Debemos anunciar el evangelio, las buenas nuevas de salvación en Cristo, luego debemos anunciar que este mundo está condenado a la destrucción y que por tanto no vale la pena poner nuestra esperanza en él, luego debemos anunciar que es altamente riesgoso ignorar el llamado a la salvación que hace Dios en su palabra porque eso puede significar la condenación eterna en el infierno. Veamos mas de cerca la advertencia del tercer ángel. Dice que si alguno adora al Anticristo y a la imagen que el Anticristo hará poner en el templo de Jerusalén, y recibe la marca del Anticristo, el 666 en su mano derecha o en su frente, se hará acreedor a un terrible castigo de parte de Dios. A esto se refiere aquella frase de beber del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira. El castigo de Dios es tormento eterno en fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. Los que reciban este castigo no tendrán reposo ni de día ni de noche por la eternidad. En este instante es preciso que Usted se detenga a pensar en su propia vida amable oyente. ¿Ha recibido Usted a Cristo como su Salvador? Si lo ha hecho, Usted ha quedado libre de recibir el castigo eterno, pero si Usted todavía no lo ha hecho, Usted está en serio peligro de ser atormentado por la eternidad en fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero. No ponga en riesgo el destino eterno de su alma amable oyente. Hoy mismo reciba a Cristo como su personal Salvador. Durante la tribulación, millones morirán martirizados por recibir a Cristo como su Salvador. Las almas de los mártires claman a Dios que haga justicia en los moradores de la tierra. Dios es justo y hará justicia. Los mártires tienen que esperar con paciencia la llegada del momento que Dios tome venganza en los moradores de la tierra que adoran al Anticristo. Por eso el texto leído dice que allí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Finalmente, Juan oyó una voz celestial que decía: Dichosos de aquí en adelante los que mueren unidos al Señor. Descansarán de sus trabajos porque sus obras los acompañan. La muerte para los creyentes, quienes estamos unidos al Señor, ha perdido ese sabor de derrota y ha ganado un sabor a victoria. A esto es lo que está haciendo referencia la voz celestial. La muerte para los creyentes significa la entrada a las moradas celestiales donde enjugará Dios toda lágrima de los ojos de los que somos suyos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor. ¿Qué prefiere Usted? Pasar la eternidad en tormento en fuego y azufre o pasar la eternidad en las moradas celestiales. La respuesta es obvia. Entonces Usted necesita lavar sus pecados en la sangre que Cristo derramó en la cruz del Calvario. Reciba a Cristo hoy.

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