Cordiales saludos amigo oyente. Bienvenido al estudio bíblico de hoy. La carta de Pablo a los Filipenses es una carta que destila gozo a pesar de que su autor estaba atravesando por una prueba muy difícil. Recuerde que Pablo estaba en prisión por la causa de Cristo mientras escribía esta carta. ¿Cómo es posible que se pueda, experimentar gozo en medio de la tribulación? De esto justamente trata nuestro estudio bíblico de hoy.

Abra su Biblia en la Epístola del Apóstol Pablo a los Filipenses, capítulo 1 versículos 3 al 6. En este corto pasaje, Pablo comienza a desplegar su plan para experimentar gozo en medio de la aflicción. Cuando yo era un niño, una de las maneras de divertirme con otros niños era recortando pedazos de papel transparente de diversos colores y mirando a través de ellos. Era muy divertido mirar a las personas con sus caras verdes cuando el papel transparente era verde. O mirar al perro de color rojo cuando el papel transparente era rojo. El color de las cosas dependía del color del papel transparente que uno estaba usando. Si el papel transparente era de color azul o violeta, todo se hacía oscuro y lúgubre, pero tan pronto se quitaba ese papel de los ojos, retornaba la alegría de un día bañado de sol radiante. Sabe, mi amigo oyente, igual cosa sucede con las pruebas o las tribulaciones. Podemos ver las pruebas de acuerdo al color del filtro que tengamos en nuestros ojos espirituales. Si ese filtro es oscuro, veremos a las pruebas o las tribulaciones, como algo sombrío, algo lúgubre, algo negativo para nosotros y consecuentemente nos sumiremos en el foso de la desesperación. Pero si ese filtro es claro, podremos ver las pruebas o las tribulaciones como en realidad son, es decir instrumentos en las manos de Dios para formarnos y pulirnos a su imagen. Pablo tenía el filtro apropiado para mirar a la aflicción. Veamos en qué consistía, ese filtro, para que nosotros también podamos usarlo y así mirar a la tribulación como una fuente de gozo en lugar de una fuente de tristeza. Lo primero que notamos en Pablo es un enfoque sobre la persona de Dios. Filipenses 1:3 en su primera parte dice: “Doy gracias a mi Dios….” Notemos que en medio de la tribulación. Pablo dirige su mirada hacia Dios. Mirando a la gloriosa persona de Dios, Pablo abre su corazón. Allí, había gratitud hacia Dios. Claro que en la realidad Pablo estaba en una celda, privado no solo de libertad sano de muchas cosas más, pero aun así, Pablo sabía que había un Dios que jamás le había abandonado y que ese Dios sabía lo que estaba haciendo al permitir que Pablo fuera sometido a tan difícil prueba. Puede ser que este mismo instante, Ud. amigo oyente, esté pasando por alguna gran tribulación. En lugar de desesperarse por su situación, mire a la persona de Dios, reconozca que él sabe lo que está haciendo con Ud. confíe; en él y agradézcale porque de una manera quizá incomprensible para Ud. él está formando algo especial en Ud. por medio del sufrimiento. Pablo lo hizo y eso fue el inicio de ese proceso que “transformó su tribulación en gozo”. Además de enfocar su mirada sobre la persona de Dios, Pablo enfocó su mirada, sobre los hijos de Dios. Filipenses 1:3 y 4 dice: “Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones, rogando con gozo por todos vosotros” Estando en tribulación. Pablo intencionalmente trae a su memoria a los amados creyentes de Filipos y ese recuerdo produce gozo en su ser, invadido de ese gozo prorrumpe en oración al Señor en favor de ellos. Quizá Ud. está pensando que el tiempo de Pablo en Filipos fue de lo más placentero, que se hospedó en el mejor hotel de la ciudad, que disfrutó del paisaje, que gozó de la buena comida, y que se divirtió hasta dónde permite el cuerpo y por tanto años más tarde recuerda todo ello y eso le traía gozo. Si ese es su pensar, perdone que le desilusionemos. Pablo no tuvo una estadía placentera en Filipos humanamente hablando. Si queremos saber al menos a breves rasgos lo que en realidad experimentó, debemos ir al capítulo 16 del libro de los Hechos. Lo que encontramos allí es que tan pronto como comenzó su ministerio, comenzó también una fuerte oposición del enemigo. Había una muchacha endemoniada que daba gran ganancia a sus amos adivinando. Al ver a Pablo y los que con él estaban, empezó a gritar: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de Salvación. Esto lo hacía por muchos días. El demonio en la muchacha estaba diciendo algo verdadero, pero Pablo no quería que un demonio fuera su vocero de modo que expulsó al demonio del cuerpo de la muchacha. Con la expulsión del demonio, se perdió también el poder de adivinación de la muchacha, porque detrás de todo adivino están los demonios. Este hecho molestó gravemente a los amos de la muchacha, porque se perdió la fuente de su ganancia y en represalia apresaron a Pablo y Silas y los llevaron ante las autoridades acusados de sedición. Las autoridades, dieron crédito a la acusación y ordenaron que se les rasgue sus vestidos y se los azote con varas. Después de ser azotados sin misericordia fueron arrojados a la cárcel y el carcelero los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. ¿Bueno, nada comparable a un confortable hotel, no le parece? Luego vendría una liberación milagrosa, la salvación del carcelero y una salida honrosa de la ciudad. Como Ud. notará, no todo fue un lecho de rosas para Pablo en Filipos, pero a pesar de ello. Dios obró en los corazones de algunos habitantes de Filipos quienes recibieron a Cristo como Salvador y se unieron para formar una iglesia local, y esto era motivo más que suficiente para que Pablo se llenara de gozo delante de Dios. Años más tarde. Pablo recuerda a esos hermanos y ora por ellos, pensando quizá en cada uno de ellos, esto traía gozo a su corazón a pesar de la tribulación que estaba experimentando. Así debe ser con nosotros también hoy en día. SI Ud. está siendo fuertemente probado, su tendencia es a mirar la prueba, cuan grave, cuan difícil, cuanta aflicción, cuanta desesperanza. En la medida que su enfoque esté sobre la prueba Ud. se sentirá miserable. Haga lo que hizo Pablo, quite su mirada de la prueba y póngala en otros creyentes. Involúcrese en las vidas de ellos, invierta su tiempo en servicio a ellos. Ore por ellos, piense en ellos, no en Ud. mismo y notara como poco a poco empieza a sentir gozo en medio de la tormenta. Pablo entonces enfocó su mirada sobre la persona de Dios y sobre los hijos de Dios. En tercer y último lugar, Pablo enfocó su mirada sobre la obra de Dios. Al orar por los creyentes de Filipos, observe cual fue su motivo de oración. Filipenses 1:5-6 dice: “por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Pablo está ahora mirando a la obra de Dios en Filipos. Allí puede ver a un grupo de creyentes firmes en el Señor desde el primer día hasta el momento que él estaba escribiendo la carta. Pablo sabia que todo ello era la obra de Dios y da gracias a Dios por aquello. Note como esos creyentes de Filipos estaban firmes en el evangelio desde el mismo momento que lo oyeron y lo aceptaron. ¿Esta Ud. también firme en el Señor desde que conoció a Cristo como su Salvador? ¿O se ha apartado de aquel a quien algún día en el pasado prometió fidelidad? Al mirar la obra del Señor en Filipos, Pablo piensa también en lo que el Señor ha preparado para esos hermanos, porque el que comenzó la buena obra en ellos hace años, quien no es otro sino el Señor, la perfeccionará, o la hará completa hasta el día de Jesucristo cuando todos los creyentes seamos liberados de estos cuerpos pecaminosos y sin impedimento alguno estemos cara a cara con el Señor. Pablo enfoca su mirada hacia la obra de Dios y su corazón se llena de gozo. Lo que estaba experimentando, aunque era doloroso no tenia poder de privar el gozo de ver lo grandioso que Dios estaba haciendo entre los creyentes de Filipos. Si Ud. está atravesando por el valle de sombra de muerte, no mire los imponentes farallones de los problemas, mire lo que Dios está haciendo en Ud. mismo y en otros, alabe al Señor por ello y el gozo volverá a su corazón. El color de las cosas depende del filtro con que se las mira. Para experimentar gozo en medio de la tribulación, necesitamos enfocar nuestra mirada en la persona de Dios, en los hijos de Dios y en la obra de Dios. Que con la ayuda del Señor podamos aplicarlo a nuestras vidas.