Es un gozo saludarle amable oyente. El Ministerio Internacional La Biblia Dice… le da la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Mateo, en la serie que lleva por título: Jesucristo, Rey de Reyes y Señor de Señores. En esta oportunidad, David Logacho nos hablará en cuanto a que el genuino arrepentimiento siempre se manifiesta en un cambio del estilo de vida.

Doy gracias al Señor por el privilegio que me brinda al estar junto a usted por medio de esta emisora amiga. En el estudio bíblico último hablamos acerca de Juan el Bautista, quien nació para ser el precursor de Jesucristo. Juan el Bautista vivía en el desierto de Judea, se vestía con ropa tejida de pelo de camello, se ceñía la cintura con un cinto de cuero, y comía langostas y miel silvestre. Era su manera de identificarse con el gran profeta Elías. Después de todo, según Lucas el evangelista, Juan el Bautista debía ir delante de Jesús con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. El mensaje que predicaba Juan el Bautista era muy sencillo pero efectivo: Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado. Muchos venían de lugares distantes para escuchar a Juan el Bautista. Algunos de ellos recibían el mensaje con sinceridad y como muestra de ello eran bautizados por Juan el Bautista en el Jordán, pero otros, tenían muchas dificultades en recibir el mensaje de Juan el Bautista y amparándose en su justicia propia pensaban que no necesitaban ningún arrepentimiento y en consecuencia ningún bautismo. Con esto en mente, le invito a abrir su Biblia, si la tiene a la mano, en Mateo 3:7-12. Si no tiene una Biblia a la mano, no hay problema, porque yo voy a leer los pasajes bíblicos antes de comentarlos. De todas maneras, es bueno comparar con la Biblia lo que dicen los predicadores. Eso es lo que hacían los creyentes de Berea. Muy bien. En el pasaje bíblico para nuestro estudio de hoy, encontramos a Juan el Bautista haciendo una pertinente exhortación a los fariseos y saduceos y una profunda enseñanza para todos los que oían su prédica. Qué tal si vamos a lo primero.

I. La pertinente exhortación a los fariseos y saduceos. Mateo 3:7-10 dice: “Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.” Varias cosas podemos notar en este pasaje bíblico.

A. Los fariseos y los saduceos. Es la primera vez que aparecen en el libro de Mateo y en todo el Nuevo Testamento, de modo que es necesario darles la atención debida. ¿Quiénes eran los fariseos y saduceos? Comencemos con los fariseos. Formaban una secta dentro de judíos la cual era famosa por su apego legalista a las minucias de la ley ceremonial. El nombre fariseo significa “separado”. La relación de Jesús con los fariseos estuvo caracterizada por la confrontación. Jesús los confrontó por dar más importancia a las tradiciones humanas que a las mismas Escrituras, pero sobre todo, Jesús los confrontó por su marcada hipocresía. Dejemos atrás a los fariseos y pensemos en los saduceos. Los saduceos al contrario de los fariseos, rechazaban la tradición humana y se burlaban del legalismo. Lo único que aceptaban como legítimo era el Pentateuco. Tenían la tendencia a ser ricos y miembros aristocráticos de la tribu sacerdotal y en los días de Herodes, esta secta controlaba el templo, aunque en número eran menos que los fariseos. Los fariseos y saduceos tenían muy poco en común. Los fariseos eran ritualistas, los saduceos eran racionalistas. Los fariseos eran legalistas, los saduceos eran liberales. Los fariseos eran separatistas, los saduceos se amoldaban a lo que les convenía. Lo curioso es que en determinado momento, los irreconciliables fariseos y saduceos se unieron en contra de Jesús.
B. Con justa razón, Juan el Bautista pone en una misma bolsa a los fariseos y a los saduceos, a pesar de sus irreconciliables diferencias y los llama: ¡Generación de víboras” Así como las víboras son mortalmente peligrosas, tanto los fariseos como los saduceos, eran mortalmente peligrosos en un sentido espiritual.
C. Cuando Juan el Bautista hace la pregunta: ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Está diciendo: ¿De dónde sacan que la ira de Dios está reservada solamente para los que no son judíos? No, la ira de Dios está reservada para todos aquellos que ofenden a Dios con su pecado.
D. Los judíos, sin importar si se trata de fariseos o saduceos, o de ninguna de estas sectas, tenían que cambiar su estilo de vivir, confesando su pecado y apartándose del mismo. Esto es lo que significa hacer frutos dignos de arrepentimiento.
E. Juan el Bautista estaba corrigiendo la equivocada manera de pensar de los judíos quienes creían que por el solo hecho de ser hijos de Abraham tenían garantizada la presencia en el reino de los cielos. Juan el Bautista está diciendo a lo judíos: No se confundan, para entrar al reino de los cielos no es suficiente ser descendientes de Abraham, sino tener la fe que tuvo Abraham. Así que es necesario que se arrepientan y confiesen su pecado delante de Dios.
F. Juan el Bautista finalmente dice a los fariseos y saduceos que la obra de juicio divino está por comenzar. El hacha está puesta o colocada a la raíz de los árboles. Cristo está presto a manifestarse y su presencia mostrará cuáles son los árboles infructuosos que deben ser cortados y echados en el fuego. Luego Juan el Bautista quita su mirada de los fariseos y saduceos y la pone sobre todos los que estaban escuchando su mensaje. Es la profunda enseñanza para todos los que oían su mensaje.

II. La profunda enseñanza para todos los que oían su mensaje. Mateo 3:11-12 dice: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará la era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará”

A. Juan el Bautista bautizaba en agua para arrepentimiento. No es que al bautizarse alguien quedaba arrepentido, sino que por haberse arrepentido por la fe, era bautizado en agua.
B. Quien venía tras Juan el Bautista es Jesús. Él es tan grandioso, tan digno, que Juan el Bautista dice que él no es digno de llevar su calzado. En palabras actuales, Juan el Bautista diría: Yo no soy digno de estar en sus zapatos. Jesús es más poderoso que Juan el Bautista.
C. Por ser más poderoso, Jesús está en capacidad de bautizar en Espíritu Santo. Esto significa introducir a un creyente en el cuerpo de Cristo que es la iglesia, según lo que tenemos en 1 Corintios 12:13. Jesús es quien hace la obra de bautizar a un creyente en el Espíritu Santo. El bautizador es Cristo, no el Espíritu Santo. El bautismo en Espíritu Santo es diferente del bautismo en fuego. Lo primero es un bautismo de bendición, lo segundo de juicio. Lo primero tuvo lugar en Pentecostés, lo segundo es todavía futuro. Lo primero es propio de los genuinos creyentes en Cristo Jesús, lo segundo es lo que espera a todos los incrédulos. Hablando del bautismo en fuego, Juan el Bautista describe a Jesús como alguien que tiene el aventador en su mano. El aventador es el instrumento que se usa para separar el grano de la paja. El trigo, figura de los genuinos creyentes, es puesto en el granero, figura del cielo, mientras que la paja, figura de los incrédulos, será quemado en fuego que nunca se apagará, figura del infierno.

APLICACIÓN: La necesidad de arrepentirse del pecado y la fe en Cristo Jesús para poder entrar en el reino de los cielos. Invitación.