Que gusto poder estar junto a ti este día. Bienvenido a un programa más de “La Biblia Dice Presenta” estamos involucrados en una nueva serie de estudios bíblicos y en el programa anterior te pedí a ti, amigo, amiga oyente, que huyas de un peligroso enemigo que surge dentro del matrimonio; la infidelidad, pero no basta con que huyas de la inmoralidad, es necesario que corras hacia algo, así que te invito a que corras hacia tu esposo, hacia la pureza, hacia el diseño de Dios para el matrimonio. A lo largo de la Biblia podrás encontrar muchísimos textos que nos enseñan cómo hacerlo. Además, tienes todo un libro en Cantar de los Cantares al respecto.

Dios diseña el matrimonio para el disfrute y la unión física, esa es la imagen bíblica, así que abraza la pureza. Necesitamos proteger esta área de nuestras vidas y nuestros matrimonios. Así que huye de la inmoralidad y abraza la pureza. Sé fiel a Dios y a tu marido por la gracia de Dios.

Bien, hay algo que quiero comentar el día de hoy y la verdad es que es un poco difícil. Hoy quiero hablarte sobre el cuidado de tu hogar. Se autocontrolado y puro, para estar ocupado en casa. Tal vez algunos de ustedes están pensando: “bien, ¿qué quieres decir con estar ocupado en casa? ¿Qué significa esto?” y lo que significa es cuidar tu hogar. 1 Timoteo capítulo 5, versículo 14 dice: “Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia.” ¿lo ves? Las mujeres deben administrar sus hogares. La imagen que tenemos para la feminidad bíblica es que las mujeres tienen una responsabilidad confiada por Dios. El lenguaje aquí es literalmente que te han asignado una tarea. Tienes una responsabilidad confiada por Dios. ¿Cuál es esa responsabilidad?

La responsabilidad es crear un hogar centrado en Dios. Crear un hogar que haga atractiva la enseñanza de Dios nuestro Salvador, para que nadie tenga nada malo que decir acerca de nosotros, para que no calumnien la Palabra de Dios. Tienes una responsabilidad confiada por Dios para crear un hogar centrado en Él. Ahora, es en este punto que vemos en Tito 2 que la responsabilidad se centra en las esposas, las madres y las mujeres, a quienes se les ha confiado la responsabilidad de administrar la imagen del hogar. Entonces, eso puede llevarse a cabo de diferentes maneras. Proverbios 31 es un gran ejemplo de esto porque lo que tienes ahí es la imagen de una mujer que está involucrada en hacer todo tipo de cosas, pero es por el bien de la responsabilidad que tiene que cuidar a su familia, cuidar de su casa. Hablaremos sobre la responsabilidad que los hombres tienen en el hogar más adelante, pero la imagen es obviamente darnos cuenta de que el hacer el hogar se menciona como un llamamiento elevado y noble en las Escrituras y tenemos que afirmar eso en la iglesia de hoy. Un llamado alto y noble.

Un escritor lo expresó de esta manera, hablando de nuestra cultura hoy, él dijo: “gran parte del mundo estaría de acuerdo, gran parte de nuestra cultura estaría de acuerdo en que ser ama de llaves es aceptable siempre y cuando no estés cuidando tu propia casa. Tratar a los hombres con devoción atenta también sería correcto, siempre y cuando el hombre sea el jefe en la oficina y no su esposo. El cuidado de niños incluso se consideraría un servicio heroico por el cual se podrían otorgar premios presidenciales, siempre y cuando los niños sean de otra persona y no de usted”. Y la imagen es piadosa, pero déjame decirte algo, es correcto cuidar tu hogar. Es piadoso y correcto dedicar tu vida a criar a tus hijos. Pero además de ser piadoso y correcta esa es tu responsabilidad. Dios confió a las mujeres para cuidar un hogar centrado en Dios.

Ahora, al mismo tiempo, obviamente, hay una multiplicidad de escenarios representados donde quedarse en casa no es una opción. Hay madres que trabajan, madres solteras y diferentes imágenes. Y aquí es donde oramos para que por la gracia de Dios tomes su Palabra y la apliques a tu vida donde tú estás.  La gracia de Dios te permitirá decir cómo se ve esto en tu vida. Además, tenemos que darnos cuenta de que solo porque te quedas en casa no significa que encajas con Tito 2. Puedes quedarte en casa y ver telenovelas todo el día, bloguear, pasar tiempo en Internet y no nos acercamos a Tito 2. La imagen que tenemos en Tito 2 es asumir la responsabilidad de lo que Dios te ha confiado y eso se verá diferente en cada una de ustedes. Así que te animo a que, si eres una madre que trabaja o una madre soltera que trabaja, mantengas en tu vida esa gran imagen de la gracia y esa imagen es la misma en todos los ámbitos.

Tenemos una responsabilidad confiada por Dios. Las mujeres tienen la responsabilidad confiada por Dios de crear un hogar centrado en Dios. Y Dios obtiene un gran honor en un hogar que refleja la bondad de Dios, lo que lleva a esta próxima imagen: servir con amabilidad. Estar ocupada en casa, ser amable en medio de todo lo que haces, ser amables con niños desordenados y de vez en cuando maridos desordenados. Entonces, ¿qué significa servir con amabilidad? Significa, número uno: desear el bien de los demás, desear el bien de tu esposo, desear el bien de tus hijos, desear el bien de los de fuera que buscan tu hogar, desear el bien de los demás y trabajar para el bien de los demás.

En 1 Timoteo hay muchas de estas cosas, leamos algunas de ellas: 1 Timoteo capítulo 2, versículos 9 y 10 dice: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.” Ahora vamos a 1 Timoteo capítulo 5, versículo 9 y 10, esto dice: “Sea puesta en la lista sólo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra”. Ambos textos hablan sobre una mujer que está marcada, adornada con buenas obras y su reputación es de bondad. Es una imagen increíble servida con amabilidad.

La última imagen de cómo el Evangelio afecta a las mujeres más jóvenes es estar sujetas a sus esposos, y aquí es donde voy a hacer algo casi un poco cruel. Voy a dejar esto así y no vamos a sumergirnos en todo lo que eso significa “sujetarse a su marido” pero te invito a que en la intimidad de tu habitación estudies la Palabra del Señor y te sumerjas en esto.

En cambio, lo que quiero hacer es recordarles que Dios da instrucciones precisas tanto a mujeres mayores como a jóvenes, y todo esto gira en torno a hacer discípulos de todas las naciones para llevar a cabo la gran comisión. Y digo esto porque la realidad es que hay mujeres que son madres y esposas, que tal vez no son madres o esposas que cuidan, cultivan y muestran las características que hemos visto aquí en el capítulo 2 de Tito y quiero que tomemos un tiempo para esto, para recordarle a las madres, esposas, mujeres, cómo Dios las ha moldeado y confiado mucho, quiero que tomes un tiempo para enseñar a las mujeres que lo que hacen a diario tiene un impacto en las naciones.

Así que, a medida que compartes el Evangelio quiero que también lo vivas, y para ellos te invito a ir conmigo al capítulo 5 de Efesios. Y ya a pocos minutos de terminar, quiero que extiendas tu mirada, ya no solo al evangelio y la feminidad, sino que también veas el Evangelio y el matrimonio. Próximamente veremos el Evangelio y la crianza de los hijos, el Evangelio y la soltería y el Evangelio y la hombría, para que puedas entender que el Evangelio se aplica a todas las áreas y roles de nuestra vida.

Efesios 5 contiene la declaración más larga en el Nuevo Testamento sobre la relación entre esposos y esposas. Y no tengo que decirles que cuando miran el panorama político y moral de hoy, los cimientos del matrimonio están erosionando rápidamente en nuestra cultura. Pero mi objetivo no es lamentarme por los fundamentos erosionantes del matrimonio. Mi objetivo es abordar los fundamentos erosionantes del matrimonio en la iglesia, para decirlo sin rodeos, estoy convencido de que hemos ignorado los estándares de Dios para el matrimonio y hemos ignorado y descuidado las expectativas de Dios para el matrimonio en la iglesia de hoy y, como resultado, necesitamos urgentemente volver a lo que la Palabra de Dios tiene que enseñar sobre el matrimonio.

Ahora el pasaje que veremos hoy está escrito en el contexto del siglo primero: una cultura greco-romana egocéntrica, auto saturada, inmoral cuando se trataba de matrimonio y sexualidad, aquí se proporciona un sorprendente contraste con la cultura que rodeaba a la iglesia de estos tiempos y quiero advertirles que las palabras que vamos a leer proporcionan un contraste sorprendente con la cultura que nos rodea en el siglo XXI.

Así que, antes de sumergirnos en esto, debido al contraste que va a dar entre la Palabra y lo que vemos en el mundo, necesitamos preguntarnos, ¿vamos a presentar nuestras vidas a la Palabra de Cristo? ¿vamos a presentar nuestros matrimonios a la Palabra de Cristo? o ¿vamos a vivir nuestras vidas y nuestros matrimonios de acuerdo a los caminos de este mundo? esa pregunta determinará cómo vemos este texto. ¿Vamos a este texto diciendo: “Dios, dinos qué hacer, muéstranos qué hacer; nos sometemos a lo que dice tu Palabra” o llegamos a este texto con tanta arrogancia que diremos: “déjame ver lo que dice y veré lo que pienso al respecto”? Debemos asegurarnos de protegernos de esto último.

Veamos este texto por lo que es y quiero que sepas qué es muy importante y está directamente relacionado con llevar el Evangelio a las naciones. Quiero que escuches de tal forma que la manera en que abordamos el matrimonio tenga un efecto directo en nuestra capacidad de proclamar los Evangelios a las naciones. La forma en que nos acercamos al matrimonio tendrá un efecto directo sobre cuán involucrados estamos o no en la realización de la Gran Comisión en el mundo de hoy y quiero mostrarte por qué eso está en este texto.

Así que, antes de leerlo, permíteme recordar dónde estábamos cuando hablamos sobre la feminidad. No pretendo ser el experto en matrimonio, no pretendo ser un personaje que lo tiene todo calculado o al menos cree que lo tiene todo resuelto. No estoy afirmando que he experimentado todo lo que habría en el matrimonio en mis nueve años en el matrimonio y yo no estoy afirmando que todos nosotros tenemos las mismas circunstancias y situaciones cuando se trata de matrimonio. Sé que hay una cantidad infinita de escenarios y oro para que Dios tome las verdades de su Palabra, las verdades autoritativas de su Palabra y, por el poder de su Espíritu Santo, las aplique a cada una de las circunstancias de quienes me escuchan. Y el Espíritu Santo es bueno para eso. Es bueno para mostrarnos cómo se aplica esta Palabra a nuestras vidas. Y en los siguientes programas vamos a ver estas verdades. Y el Espíritu Santo irá contigo para mostrarte cómo se ven estas verdades en tu vida.

Así que quiero invitarte a que nos acompañes en nuestro siguiente programa para juntos conocer más sobre el propósito de Dios para nuestros matrimonios. Que Dios te bendiga.