Desde el principio de las Escrituras. Dios le dice a su pueblo: “criarás a tus hijos para que me conozcan y me amen, para que me sirvan y para que me glorifiquen con sus vidas. Tú los crías para dar a conocer mi gloria en todo el mundo”. ¿Es esto lo que estamos haciendo? ¿Cómo puede mi hijo hacer que la gloria de Dios sea conocida en todo el mundo?

Cuando hablo en las conferencias universitarias, inevitablemente, casi todas las conferencias involucrarán conversaciones con estudiantes que quieren dar la vuelta al mundo llevando la palabra de Dios, pero sus padres cristianos los están desanimando. Quiero recordarles que nuestros hijos no nos pertenecen, ellos pertenecen a Dios, ellos existen para Dios y su gloria, no la nuestra. De hecho, Jesús incluso les dice en el capítulo 14 de Lucas que, si no odian a su padre y a sus madres, a sus hermanos y a sus hermanas, entonces ni siquiera pueden ser sus discípulos. Jesús espera que ellos prefieran a Él sobre cada lazo familiar en sus vidas.

La crianza de los hijos, de acuerdo con la Biblia, impulsa a los niños a la misión. Nunca previene a los niños para la misión. Dios nos ha dado hijos por su gracia y nos ha dado hijos para su gloria. Podemos criar a nuestros hijos para que sean médicos y abogados, hombres de negocios exitosos, mujeres de negocios y músicos, pero si no los hemos capacitado para honrarnos y obedecer a Dios, hemos fallado. Entonces, ¿cómo somos fieles con el mandato que Dios nos ha dado?

Bien, toma tu Biblia y vamos a Efesios 6: 4, esto dice: «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.» Tomémoslo uno por uno; instrucciones y mandatos para padres. Número uno, instruye a tus hijos para que conozcan la Palabra. Ahora, este es el componente educativo aquí. Instruir literalmente significa ponerte en la mente y en los corazones de tus hijos para enseñarles. Aquí es donde quiero que tomes Efesios 6 y lo relaciones con la imagen que Dios ha tenido de la familia desde el principio.

Ve a Génesis capítulo 18, versículo 19, dice: “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.” Ahí Dios le habla a Abraham acerca de sus hijos.

La enseñanza que por primera vez se menciona en la Biblia en el contexto de la familia, es Dios diciéndole: “Abraham, Abraham, instruye a tus hijos en mis caminos. Instruye a tus hijos en mis mandamientos.” Entonces, la primera imagen que tenemos de la enseñanza en la Biblia es la enseñanza de un padre para su hijo y su hija, para su familia. Entonces llegas a Deuteronomio capítulo 6 y escuchas lo que dice allí. Deuteronomio capítulo 6, versículo 4 es básicamente la declaración de fe del Antiguo Testamento, esto se conoce como el Shema. Este es un gran pasaje en el Antiguo Testamento. Deuteronomio capítulo 6, versículo 4 dice: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es«. Declaración de fe allí. Basado en ese versículo 5: «Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas«. Así que Dios da esa imagen. Ese es el punto focal en el Antiguo Testamento.

Luego, escucha lo que sucede justo después de esta declaración de fe. «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón«. Ahora escucha el versículo 7: «y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.»(Deuteronomio 6: 7-9)

¿Te haces una idea aquí? Desde el principio, la avenida central para la formación de discípulos, la vía central para difundir la Palabra de Dios ha sido a través del hogar. Aquí está mi palabra, “el Señor es uno, ama al Señor tu Dios con todo lo que tienes”. Ahora toma esto, ponlo en tu corazón e imprégnalo en tus hijos. Pero, ¿qué significa esto para nosotros hoy? ¿Cómo podemos instruir a nuestros hijos para que conozcan la Palabra? Bueno, primero significa que debemos tener un compromiso verbal con la Palabra en nuestros hogares. Este es el versículo 7: “y les repetirás a tus hijos”. Hable de ellos cuando se sienten en casa, cuando van por el camino, cuando se acuestan y se levantan, eso los impregnará. Si estás en casa, habla sobre la Palabra. Si estás lejos, habla bien sobre la Palabra allí. Cuando estés despierto, habla sobre la Palabra. Cuando vayas a dormir, habla sobre la Palabra. Cuando te despiertes, habla sobre la Palabra. Todo el tiempo habla de la Palabra más de lo que hablas de fútbol, ​​más de lo que hablas sobre maquillaje y el cine, habla de la Palabra todo el tiempo. Haz un compromiso verbal con la Palabra en tu hogar.

Y este es el punto donde verás que los mejores maestros de la Biblia son los padres y las madres que sirven junto a ellos. El mejor maestro de Biblia no es el predicador y no son líderes. No es el maestro más talentoso que te gusta escuchar, los mejores maestros de la Biblia son los padres y las madres.

Y puedo decir esto con total autoridad y confianza porque Dios lo ha diseñado de esta manera. Él ha diseñado la familia para que los padres sean los principales instructores de la Palabra en la vida de sus hijos. Madres y padres haciendo esto juntos, hablando de eso todo el tiempo.

Si la nutrición primaria del Evangelio, en tus hijos, proviene de mí o del ministro de jóvenes o de niños, entonces ellos estarán muriendo de hambre, porque ellos necesitan la Palabra de Dios y han sido creados para recibirla de ustedes, sus padres. Tú eres el mejor maestro de la Biblia para tus hijos. Esa es la forma en que Dios lo diseñó. Así que habla de eso todo el tiempo.

En lugar de hacer Escuela Bíblica Vacacional este verano, te invito a que tomes la Biblia en tu hogar y le enseñes la Palabra a tus niños, puedes hacerlo de noche para que tu marido también pueda enseñar la Palabra en su hogar. Esta es la imagen que tenemos aquí en el capítulo 6 de Deuteronomio, así que piensa en eso, por favor. Dios nos ayude si llevamos a nuestros hijos a una institución durante una semana durante el verano, como lo hacen todos los demás. No perderemos a oportunidad de que aprendan de nosotros la Palabra de Dios. Esta es la imagen aquí en Deuteronomio 6 y necesitamos aprovecharla. Haz un compromiso verbal con la Palabra en tu hogar. Habla de eso todo el tiempo.

En segundo lugar, debemos tener un compromiso visible con la Palabra en nuestro hogar, incluso cuando nadie está hablando de la Palabra, el capítulo 6 de Deuteronomio debe estar en todas partes. Puede que tu mamá, o tu papá no están hablando de él, pero lo tienes en tu frente, e incluso cuando mamá y papá se van, tienes la Palabra ahí porque está en los pilares de la casa y puertas. La Palabra está en todas partes. Entonces, ¿cómo hacemos eso?, ¿necesitamos comenzar a estampar cosas en nuestras frentes? Bueno, no estoy descartando esa opción, pero la imagen que tenemos aquí en el capítulo 6 de Deuteronomio es hacer que la Palabra sea tan visible en tu hogar que para tu familia sea como la vida y el aliento. Que la Palabra domine cada conversación, la Palabra domine cada símbolo, la Palabra domine cada faceta de tu familia. Esta es la imagen en el capítulo 6 de Deuteronomio. Dios nos ayude.

Hace algunas generaciones, se consideraba a un hombre como espiritualmente responsable en su hogar si dirigía el culto familiar en su hogar, si guiaba a su familia a estudiar la Biblia juntos y a orar. Hoy, un hombre es considerado como espiritualmente responsable si puede encontrar una iglesia con la mejor guardería, con un gran personal y con el programa juvenil de vanguardia para sus hijos. Nos hemos perdido del punto. Así que, hoy te invito a hacer un compromiso verbal y visual con la Palabra en tu hogar. Así es como instruimos basados en Deuteronomio 6 y lo unimos con Efesios capítulo 6.

Segunda, instrucción. Tráigalos en el entrenamiento y la instrucción del Señor. Entrena a tus hijos para que muestren la Palabra. En otras palabras, la Palabra que les imprimes ayuda a que cobre vida en ellos para que la muestren a los demás. La palabra “entrenamiento” se traduce literalmente a disciplina y se usa en todas las Escrituras. Y la imagen es que, como padres, hay un mandato en nuestras vidas para disciplinar a nuestros hijos, tenemos la responsabilidad de disciplinarlos y entrenarlos para que muestre la Palabra de Dios. La imagen de mantenerlos en los límites, entrenarlos para caminar en obediencia a nosotros y honrar a Dios requiere entrenamiento y disciplina.

Entonces me pregunto: ¿por qué hay tan poco entrenamiento para esto? y tal vez es porque no disciplinamos a nuestros hijos de la manera en que Efesios 6 nos muestra porque, de hecho, muchos de nosotros carecemos de disciplina espiritual en nuestras propias vidas. Es en este punto es que quiero recordarte que nuestros hijos nunca serán, no serán lo que no pueden ver. Ahora, esto se aplica a muchas áreas de nuestras vidas.

Mira Tito, capítulo 2, versículo 12, ahí se habla acerca de cómo la gracia de Dios nos está entrenando en santidad y, a medida que crecemos en santidad, podemos impartir eso a los demás; somos capaces de entrenar a otros en la piedad. Esta es la imagen. Obviamente no puedes enseñar a tus hijos a hacer lo que no sabes hacer.

Entonces ¿recuerdan cuando hablamos que el esposo es cabeza de hogar y la esposa es la ayuda? La imagen en eso es que el esposo es la cabeza de un hogar y una esposa se somete a su marido y a la amorosa autoridad de su esposo, se somete al amor sacrificado de su esposo. Y quiero que pienses en cómo esto se transfiere a nuestras relaciones con nuestros hijos. Si una esposa no modela sumisión a la amorosa autoridad de su esposo, entonces no tiene sentido que un niño escuche que necesita vivir sometido a tu amorosa autoridad como padre en su vida. De manera similar, si escuchan que mamá y papá hablan negativamente entre sí, si escuchan a mamá y papá hablar negativamente de sus autoridades: jefes, líderes cívicos, líderes de la iglesia, etc, entonces no debería sorprendernos cuando nuestros hijos den una respuesta negativa a nuestra autoridad en sus vidas.

¿Ves la imagen aquí? Ese es un ejemplo simple en el contexto de Efesios 5, pero la realidad es que tus hijos no serán lo que no pueden ver. Necesitan ver esto en nosotros, no solo para que todo esté ordenado y funcione como lo dice Efesios 5 y 6 sino porque ellos necesitan ver lo que significa, lo que es tener una relación con Dios permanente y real. Y es de esto de lo que hablaremos en el siguiente programa, así que te invito a que nos acompañes en nuestra siguiente emisión de “La Biblia Dice Presenta” y continuar con este apasionante estudio del evangelio representado en los padres. Que Dios te bendiga.

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