Bien, este día haremos algo especial en medio de todo lo que hemos aprendido, hoy vamos a tener un momento de oración en respuesta a lo aprendido en esta serie. Y esto es lo que quiero invitarte a hacer, si son esposos y esposas y me están escuchando juntos, quiero invitarlos a que oremos juntos. Yo Quiero invitarles a tomar la mano de su esposo o esposa y comenzar a orar. Si eres un esposo o esposa y tu esposo o esposa no está contigo, entonces quiero invitarte en este tiempo te concentres en la oración por él o ella y por ti mismo. Si eres soltero, quiero alentarte ante todo a orar por las parejas y luego orar por el diseño de Dios en tu vida, futura esposa o esposo, si eso es lo que Él tiene para ti. Ora por ti mismo y ora para que Dios te prepare para esto.

Niños, quiero alentarlos a orar por mamá y papá durante este tiempo. Ora para que Dios los una de una manera más profunda. Y mientras estamos en este momento de oración, quiero que sepas que hay personas que amarían orar contigo. Sé que hay heridas que solo fueron descubiertas en un mensaje como este. Sé que hay matrimonios heridos y sé que hay daños por los matrimonios del pasado. Y quiero que sepas que hay personas que amarían orar contigo y alentarte de cualquier forma, así que quiero invitar a esposos y esposas, si desean aprovechar la oportunidad, para ponerse de rodillas ante Dios y decirle que quieren cumplir con su Palabra pero que necesitan su gracia para hacer de esto una realidad en sus vidas.

Tal vez las cosas se dificultan un poco y es una oportunidad para poner una estaca en el suelo y decir te necesitamos. Tal vez las cosas están yendo realmente bien y esta imagen completa te ha llevado de vuelta a tu necesidad de Cristo para que las cosas continúen yendo bien. Cualquiera que sea la situación, quiero invitarte a responder a Dios, así que oremos.

Señor Jesús, te pedimos que durante este tiempo nos des gracia para verte como el ejemplo de lo que significa ser un esposo. Ver a tu Iglesia como modelo de lo que significa ser una novia. Y Dios, restaura la belleza del Evangelio en nuestros matrimonios. Dios, oro para que tu abundante gracia transforme, consuele, anime y fortalezca a las parejas e individuos durante este tiempo mientras corremos hacia ti en base a tu Palabra, permite Padre que aprendamos a vivir conforme a tu justicia y tu verdad. En nombre de Cristo Jesús. Amén.

Bien, después de esto, te invito a ir conmigo a el capítulo 6 de Efesios, tenemos mucho terreno para cubrir hoy en la Palabra, así que vamos a entrar de lleno. Mientras vamos a Efesios, quiero pedir a todos los niños y estudiantes, si tienes 18 años o menos, escuchar con mucha atención lo siguiente: la sección de estudiantes que acabo de mencionar, forman parte de una investigación que dice que, 8 de cada 10 niños, es decir el 80% de los niños en la iglesia, para el segundo año de la universidad se habrá ido de la iglesia. En otras palabras, 8 de 10 niños, y algunos dicen que 9 de 10 niños, cuando tengan 20 años, habrán abandonado la iglesia. Eso significa que tan solo un 20% de quienes tienen 18 años hoy, se quedarían.

Así que, necesitamos hablar sobre el Evangelio y la crianza de los hijos, necesitamos transmitir el Evangelio de generación en generación. Y el desafío es ¿cómo hacerlo? entonces, lo que quiero que hagamos es que consideremos tres fundamentos bíblicos generales, pero tomaremos un punto de partida y luego vamos a sumergirnos en este texto en particular. Capítulo 6 de Efesios versos del 1 al 4 dice: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.”

Fundamento número uno, la Palabra de Dios es suficiente. Es el mismo punto de partida en el que estamos empezando en cada uno de estos mensajes: el Evangelio en la feminidad, el Evangelio en el matrimonio, el Evangelio en la crianza de los hijos. Quiero confesar desde el principio que no era un experto en la feminidad, en el matrimonio y ciertamente no soy un experto en la crianza de los hijos, quiero decir, llevo 15 meses en esto y he leído algunos libros, así que sé muy poco sobre la crianza de los hijos, y aún hay muchas cosas que descubrir sobre todo esto y, quiero dar esta advertencia desde el principio y saber que hay diferentes circunstancias representadas en cada uno de ustedes.

Así que, espero que esto te genere un gran estímulo para saber que mi objetivo no es darte consejos sobre la crianza de los hijos, mi objetivo no es ni siquiera compartir con ustedes mi filosofía personal sobre la crianza de los hijos, mi objetivo es exponer esta palabra que es verdadera, que es fundamental para todos nuestros padres y apegarnos lo más posible a ella. Y quiero recordarles desde el principio que Dios sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando nos dio esta palabra. Él no desea que haya una edición revisada y ampliada del Nuevo Testamento que tenga un poco más que ver con la crianza de los hijos adolescentes y pequeños en el siglo XXI. Dios nos dio exactamente lo que necesitábamos, y esto aumenta la importancia de estas palabras. Así que, necesitamos analizar lo que dice la Palabra sobre la crianza de los hijos.

Ahora, sé que tan pronto como digo esto, hay padres que piensan: “esto está pasando con mi niño pequeño, esto está sucediendo con mi adolescente y te agradezco David por tu enfoque en la Palabra, pero creo que en la Biblia no voy a encontrar la respuesta a mis problemas con mis hijos”. De hecho, hay muchos que irán tan lejos como para decir: “no creo que este libro haya sido escrito para darme las respuestas a todas esas situaciones. Es decir, mi hijo de seis meses ha estado durmiendo muy bien hasta la última semana y ahora se está despertando en medio de la noche y Habacuc no nos dice si debemos mantener el monitor encendido o apagado o hacerlo dormir de esa o esta manera. Habacuc simplemente no proporciona la respuesta que necesitamos”.

Sin embargo, la Palabra es suficiente. En programas anteriores hablé de una dependencia no saludable que hemos creado cuando se trata de matrimonio y familia en libros, conferencias, seminarios y profesionales para darnos respuestas y no estoy diciendo de ninguna manera que todos los libros son malos, que todas las conferencias son malas, que todos los seminarios son malos o que todos los profesionales son malos. Eso no es lo que estoy diciendo. Lo que estoy diciendo es que existe el peligro de correr a esos lugares o correr hacia esas personas y eludir la palabra de Dios, la cual es suficiente para nosotros.

Damas y caballeros, cada mamá y papá, por favor escuchen esto, lo más importante que pueden hacer por sus hijos es crecer a la imagen de Jesucristo y Levítico, 2 Crónicas y Habacuc fueron escritos para ese propósito. Este libro es el único medio que Dios ha prometido bendecir para su transformación a la imagen de Cristo y sus hijos necesitan ver a Cristo en ustedes. Y como resultado, no debemos pasar por alto esta Palabra que es suficiente para toda la vida, toda la piedad y toda paternidad. No estoy diciendo que no necesitemos escuchar esto o lo otro, pero si pasamos por alto la Palabra de Dios, terminaremos con nuestras almas y las almas de nuestros hijos hambrientas de la misma Palabra de vida que ellos, tú y yo necesitamos. Entonces, cuando estés luchando con esta o aquella área en la crianza de los hijos, no ignores a Levítico, no ignores a Habacuc. No descuides esta Palabra porque es el medio por el cual Dios te está transformando a la imagen de Cristo. La Palabra es suficiente.

Segundo fundamento, el hogar es el centro. Y aquí es donde necesito, disculparme con ustedes como padres. Vivimos en una era de profesionalismo en la que estamos tentados a superar incluso las responsabilidades parentales. Queremos que nuestro hijo sobresalga en los deportes, por lo que contratamos a un profesional para que lo capacite. Queremos que nuestra hija ingrese en la mejor universidad y, por lo tanto, contratamos un tutor que la ayude a obtener el mejor puntaje.

Queremos que nuestros hijos sean buenos cristianos, por eso contratamos a un ministro de jóvenes y a un ministro de niños para que lo haga por nosotros. Y lo que vamos a ver en la Palabra hoy, es que, desde el comienzo, el pueblo de Dios ha establecido que el hogar sería el sistema central de entrega para la transferencia de su verdad de una generación a otra. Y con la forma en que nos hemos acercado a las familias a la iglesia, estoy convencido de que estamos alentando a las familias a abogar por nuestras responsabilidades en las vidas de nuestros hijos a favor de un ministro de jóvenes o un ministro de niños que haga eso por nosotros.

Y quiero que escuchen, muy alto y claro, que no es tarea del ministro de los niños evangelizar a sus hijos. Es tu trabajo evangelizar a tus hijos. No es tarea del ministro de la juventud discipular a sus hijos. Es tu trabajo y no podemos relegar la función de discipulado de la familia a un ministerio para niños, a un ministerio juvenil, ni siquiera a una escuela cristiana. Tú eres el principal agente para el discipulado de tus hijos. Y quiero tener cuidado aquí porque es la misma iglesia la que ha creado esto, es por eso por lo que me disculpo, porque hemos creado esta mentalidad. Y eso no es bíblico y es ineficaz porque no es el medio de Dios para el discipulado de tus hijos. Y quiero alentar a los padres a hacerlo, tú  tienes todo lo que necesitas para discipular a tus hijos. No tienes que ser un teólogo capacitado en seminarios para leer tu Biblia con tus hijos y orar con ellos.

No tienes que ser un teólogo para enseñar a tus hijos a caminar con Dios, esta es tu responsabilidad y tenemos que trabajar juntos. Necesitamos trabajar juntos para asegurarnos de que los ministerios de niños y estudiantes estén equipados para discipular a tus hijos correctamente. Pero no vamos a dejar que los ministerios de niños y los ministerios de estudiantes roben a los padres la responsabilidad dada por Dios para entrenar a sus hijos a seguir a Cristo, porque eso es lo que dicta la Palabra y lo veremos hoy.

Entonces, necesitamos alentar a los padres a hacer esto. Algunos de ustedes están pensando: “bien qué pasa con los niños que no tienen padres cristianos, ¿qué hay de ellos?”. Y esa es una gran pregunta. Traigo una cita aquí de un profesor de evangelismo del seminario, él dijo: “El mayor aumento de ministros de jóvenes a tiempo completo en la historia ha sido acompañado por el mayor declive en la efectividad del evangelismo juvenil”. La respuesta no es agregar ministros de jóvenes, ¿saben por qué? Porque los niños que no tienen padres cristianos no necesitan ver la gloria de Cristo en un edificio para jóvenes o en eventos especiales de vez en cuando. Necesitan ver la gloria de Cristo en los hogares donde viven. Necesitan ver mamás y papás que aman a sus hijos y les muestran cómo seguir a Cristo y Dios dice que eso brillará. Así es como la fe pasará de generación en generación. Así que, te invito a que nos acompañes en nuestro próximo programa y veamos juntos, cómo se revela el evangelio en la vida de los padres. Que Dios te bendiga.