Hola amigo oyente, esto es lo que vamos a hacer el día de hoy, vamos a leer 1 Corintios 7 desde el versículo 1 hasta el versículo 40. Ahora, quiero que sigas esto conmigo como si estuvieras sentado en el primer siglo en una ciudad llamada Corinto. Aquí está el trato. Pablo no viene a 1 Corintios 7 y dice voy a escribir una teología sobre el matrimonio y la soltería para las personas en el siglo XXI. Pablo está abordando situaciones específicas que están representadas aquí en el capítulo 7 de 1 Corintios. De hecho, comienza y dice: “En cuanto a las cosas que me escribisteis” Él, a lo largo de todo este libro está hablando acerca de cómo hicieron esta o esa pregunta, cómo estaba pasando esto o si estaba pasando y él está abordando estas cosas. El desafío que nos presenta cuando llegamos al capítulo 7 de 1 Corintios es que estamos escuchando una conversación en la que escuchamos un extremo de la conversación, pero no tenemos idea de lo que se dice o hace al otro lado, por eso quedaron algunas cosas por preguntar.

Pero la meta es que nos pongamos en el lugar de las personas que están en el primer siglo de Corinto, una ciudad pagana llena de una inmoralidad sexual desenfrenada. El templo de Afrodita, la diosa del amor, había templos de prostitutas en todas partes de la ciudad. La sexualidad era desenfrenada. Esta es una iglesia joven, muy nuevos creyentes, nuevos en su relación con Cristo y Pablo aborda el matrimonio, el divorcio, la soltería, todo en 1 Corintios 7. Vamos a ver todo tipo de frases que para ti será como, ¿qué quiere decir con eso? Y lamentablemente no podemos sumergirnos en cada una de las frases hoy, pero el objetivo es que veamos los hilos de lo que 1 Corintios capítulo 7 enseña acerca del Evangelio y la soltería. Para poder hacer eso, necesitamos leer la imagen completa, y ya que tenemos todo el contexto. Comenzaremos en el versículo 1. Imagina que estás en el primer siglo de Corinto y Pablo te escribe.

Leamos: “En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. Más esto digo por vía de concesión, no por mandamiento. Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando. Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone”. 1 Corintios 1:1-12

Todo este asunto en el que él dice: “no yo sino el Señor” o “yo digo, no el Señor, son básicamente pistas de cuando cita lo que Jesús había enseñado sobre el matrimonio o enseñó sobre el divorcio y cuando está trayendo algo nuevo que no vino directamente de Jesús. Entonces, cuando él dice “no yo, sino el Señor”, él dice que está citando a Jesús. Cuando él dice, “yo digo, no el Señor”, él no dice que esto es mucho menos importante. En cambio, se está asegurando de diferenciar lo que Jesús dijo y lo que él está diciendo.

Entonces, el versículo 12 dice: “Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer? Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias. ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide. La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios. Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más. Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo. Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios.” (1 Corintios 7: 12-24).

Ahora, hablemos sobre las vírgenes, y aquí es donde realmente cambia. Hemos tenido un tipo de soltería entrelazada en todo momento. El versículo 25 a 40 realmente se enfoca en soltería, vírgenes, aquellos que no están casados. “En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.  Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está. ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte. Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar. Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa. Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor. Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case. Pero el que está firme en su corazón, sin tener necesidad, sino que es dueño de su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija virgen, bien hace” (1 Corintios 7: 25-37).

De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor. La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.” (1 Corintios 7: 38-40) Ahora, ¿de qué se trata todo esto? Seamos honestos, hay algunas cosas que Pablo dice de la cuales pensamos “sí, tal vez funcionó para Pablo y tal vez eso funcionó en el primer siglo, pero qué tiene que ver eso en el mundo con mi vida, especialmente con los solteros. Eso pudo ser bueno para Pablo, pero David, tu no sabes nada sobre mí.”

Entonces, lo que quiero que hagamos es que nos sumerjamos y veamos qué dice 1 Corintios, qué dice la Escritura, el Espíritu de Dios que nos enseña acerca de la soltería y el efecto del Evangelio sobre la soltería. Y vamos a comenzar con tres fundamentos. De hecho, vamos a reflexionar en estos dos primeros fundamentos por una buena cantidad de tiempo porque van a sonar muy simples, pero son muy profundos y son realmente fundamentales para comprender la soltería en las Escrituras. Empecemos:

Fundamento número uno, tanto la soltería como el matrimonio son buenos. Este es el capítulo 7, versículo 1: “En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer” Ahora nos parece bastante sencillo, especialmente en una cultura en la que la mitad de los adultos probablemente no están casados. En realidad, no nos afecta, pero cuando miras esto de cerca, no solo en un Corinto pagano del primer siglo, sino que lo ves en la totalidad de las Escrituras, estas son palabras asombrosas para salir de la pluma de Pablo y escribir que es bueno para un hombre no casarse. Y aquí es donde vamos a ver cuánto transforma el Evangelio la soltería en las Escrituras. Para verlo tenemos que hacer un recorrido. Así que regresa conmigo al capítulo 1 de Génesis y no tendremos tiempo para ir a todos estos lugares, pero te invito a que los revises luego.

Quiero que hagamos un recorrido por las Escrituras para que nos den una comprensión de la soltería. Y para entender la soltería en el Nuevo Testamento, tenemos que ver esta imagen del Antiguo Testamento. Así que comenzaremos en el capítulo 1 de Génesis. Ven conmigo al versículo 26, esta es la creación del hombre y la mujer. “Entonces dijo Dios” primer capítulo de la Biblia “Hagamos al hombre a nuestra imagen” versículo 26 “conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” Versículo 27: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Ahora escucha el versículo 28: “Y los bendijo Dios, y les dijo Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla“. Este fue el primer mandamiento de Dios a su pueblo en la creación. Él dijo: multiplica, llena la tierra, haz bebés.

Eso es lo que dice Génesis 1:28. Ahora la pregunta es, ¿cómo se hacen bebés? la respuesta está en las Escrituras, Génesis 2:24 ¿Cómo haces bebés? dice: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban“. Así es como sucede, ¿de acuerdo? Justo ahí. Entonces, lo que tienes desde el principio es el designio de Dios para unir al hombre y la mujer en matrimonio y multiplicarse. Así es como el pueblo de Dios multiplicaría y llenaría la tierra con la imagen de Dios, portadores de su imagen.

Así que avancemos rápidamente al capítulo 12 de Génesis. Ve allí conmigo y mira lo que dice aquí. Esto es cuando Dios llama a Abram en Génesis 12 y lo bendice. Este es el comienzo del pueblo de Israel. El comienzo del pueblo de Dios. Y quiero que escuches lo que Dios le dice a Abram: “Vete de tu tierra“, verso 1 “y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12: 1-3)

Avancemos rápidamente a Génesis 15, ¿cómo se ve esta bendición? Cómo va a bendecir a Abram si lo que hace es sacarlo? El versículo 5 dice: “Y lo llevó fuera” en realidad comienza en el versículo 4: “Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia“.

La bendición de Dios en esta imagen se equipara con la descendencia en el Libro del Génesis, la base misma del Antiguo Testamento. ¿Cómo sabes que Dios te está bendiciendo? Él te está dando hijos, está causando que tu línea se multiplique. Y en el siguiente programa veremos algunos ejemplos de cómo la bendición de Dios se evidencia en la multiplicación de la familia. Así que, espero que puedas acompañarnos en nuestro siguiente programa y conocer juntos más sobre los propósitos del evangelio en la soltería. Que Dios te bendiga.