{"id":19288,"date":"2016-09-22T10:09:23","date_gmt":"2016-09-22T15:09:23","guid":{"rendered":"http:\/\/labibliadice.org\/?p=19288"},"modified":"2016-09-22T10:09:23","modified_gmt":"2016-09-22T15:09:23","slug":"el-control-de-la-lengua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/","title":{"rendered":"El control de la lengua"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tSaludos cordiales, mi amigo, mi amiga. Bienvenida al estudio b\u00edblico de hoy. Nuestro tema de estudio a lo largo de esta serie es la santidad, usando como gu\u00eda el material escrito por William McDonald. Hemos llegado a la parte pr\u00e1ctica del tema, lo \u00faltimo que vimos fue en cuanto a la importancia de la meditaci\u00f3n b\u00edblica, lo cual resulta en una mente pura, que es indispensable para tener una vida pura. En el estudio b\u00edblico de hoy, David Logacho nos hablara en cuanto al control de la lengua.<\/p>\n<p class=\"titulo_pd\">Sin lugar a dudas que el hablar de una persona es el bar\u00f3metro de su car\u00e1cter. El mismo Se\u00f1or Jesucristo dijo en Mateo 12:34 que de la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca. Esto significa que con solo escuchar hablar a una persona, ya podemos hacernos una buena idea de su estado espiritual. Santiago en su libro nos recuerda lo que ya sabemos por experiencia, me refiero a esto de que la lengua, a pesar de ser un \u00f3rgano tan peque\u00f1o, tiene todo el potencial para hacer mucho bien o mucho mal. Aunque el hombre ha logrado dominar toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes y de seres del mar, no hay ning\u00fan hombre que pueda domar su lengua. La lengua es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. Esta es la triste realidad, amigo oyente. El hombre no puede domar su lengua, pero Dios s\u00ed. Por el poder del Esp\u00edritu Santo, Dios puede hacer que una lengua indomable se vuelva en una lengua d\u00f3cil. La palabra de Dios nos muestra algunas facetas de como opera una lengua domada por Dios a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo. Primero, es una lengua que habla solamente la verdad. Efesios 4:25 dice: \u00abPor lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su pr\u00f3jimo, porque somos miembros los unos de los otros\u00bb Dios no miente y no ha concedido permiso para mentir a ninguno de los suyos. Por tanto, los creyentes debemos desechar de nuestro hablar no solo las mentiras de frente, sino tambi\u00e9n las mentiras disfrazadas en un manto de piedad, es decir las mal llamadas mentiras blancas o mentiras piadosas, las exageraciones, el adular, y por supuesto las promesas no cumplidas. No debemos exagerar nuestros logros, las secretarias no deben decir que su jefe no est\u00e1 en la oficina a pesar que s\u00ed est\u00e1, los ni\u00f1os no deben decir que el pap\u00e1 no est\u00e1 en casa, a pesar que est\u00e1, cuando llega una visita no bienvenida. Segundo, es la lengua que habla cosas que valen la pena. Efesios 4:29 en su primera parte dice: \u00abNinguna palabra corrompida salga de vuestra boca\u00bb La palabra corrompida significa podrida, algo que tiene calidad deficiente, algo inadecuado para ser usado. Mucho de nuestro hablar cae dentro de esta categor\u00eda. Hablamos mucho, pero no decimos nada. Esto es palabra ociosa y Mateo 13:26 dice: \u00abMas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella dar\u00e1n cuenta en el d\u00eda del juicio\u00bb De modo que, amigo oyente, esa conversaci\u00f3n que no conduce a nada, esa conversaci\u00f3n carente de significado, esa conversaci\u00f3n que es mero hablar por hablar, debe ser confesada como pecado y abandonada en nuestras vida. Tercero, es la lengua que habla cosas edificantes. La segunda parte de Efesios 4:29 dice: \u00abSi no la que sea buena para la necesaria edificaci\u00f3n\u00bb En otras palabras, debemos procurar que nuestro hablar edifique y no destruya a otros. Una vez un hombre, hablando con su amigo, comenz\u00f3 a decir algo negativo sobre un conocido de los dos, quien no estaba presente. Parec\u00eda que se ven\u00eda un jugoso chisme. Pero ni bien hubo comenzado, se detuvo en seco, y dijo: No, eso no ser\u00eda edificante. E inmediatamente cambi\u00f3 de conversaci\u00f3n. Este hombre no quer\u00eda usar su lengua para algo que no fuera de edificaci\u00f3n para su amigo. Cuarto, es la lengua que al hablar da gracia a los oyentes. La \u00faltima parte de Efesios 4:29 dice: \u00aba fin de dar gracia a los oyentes\u00bb Esto significa que nuestro hablar debe comunicar la gracia o el favor inmerecido que nosotros hemos encontrado en Cristo y que otros tambi\u00e9n pueden hallar. Nuestro Se\u00f1or hablaba de esa manera. Lucas 4:22 dice: \u00abY todos daban buen testimonio de \u00e9l, y estaban maravillados de las palabras de gracia que sal\u00edan de su boca, y dec\u00edan: \u00bfNo es \u00e9ste el hijo de Jos\u00e9?\u00bb Como ejemplos de las palabras de gracia de Jes\u00fas, podr\u00edamos citar cuando \u00e9l siendo jud\u00edo pidi\u00f3 agua para beber a una despreciada mujer samaritana, lo cual abri\u00f3 la puerta para sacar a esta mujer del fango del pecado y ponerla en la ruta al hogar celestial. Tambi\u00e9n vemos palabras de gracia en Jes\u00fas cuando a la mujer sorprendida en el acto mismo de adulterio le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques m\u00e1s. Hablar palabras de gracia requiere refrenar el impulso de la vieja naturaleza a ser hirientes, c\u00e1usticos, sarc\u00e1sticos, groseros, etc. Quinto, es la lengua que habla cosas sazonadas con sal. Colosenses 4:6 dice: \u00abSea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sep\u00e1is como deb\u00e9is responder a cada uno\u00bb El mismo Se\u00f1or que dijo a la mujer samaritana: Dame de beber, tambi\u00e9n le dijo: Ve, llama a tu marido y ven ac\u00e1. El mismo Se\u00f1or que dijo a la mujer ad\u00faltera: Ni yo te condeno, vete, dijo tambi\u00e9n: No peques m\u00e1s. Esto es hablar con gracia y sazonado con sal. La sal es un preservante que evita la corrupci\u00f3n. Tambi\u00e9n es un elemento que produce sed en las personas. Nuestro hablar debe estar orientado a fomentar la santidad, no la impiedad y a fomentar el inter\u00e9s, o la sed, por la gloriosa persona de Cristo. Sexto, es la lengua que habla cosas puras. Efesios 5:3-4 dice: \u00abPero fornicaci\u00f3n y toda inmundicia, o avaricia, si aun se nombre entre vosotros, c\u00f3mo conviene a santos: ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhaner\u00edas, que no convienen sino antes bien acciones de gracias\u00bb Seg\u00fan esto, amigo oyente, el vocabulario soez, la palabra procaz, la broma de doble sentido, el chiste inmoral est\u00e1 totalmente fuera del contexto cristiano. Mientras m\u00e1s hablemos de cosas impuras, menos serias nos parecer\u00e1n y en lugar de sentirnos aterrorizados por ellas, comenzaremos a sentirnos atra\u00eddos por ellas. Ciertamente que la Biblia cita actos inmorales de algunas personas, pero siempre lo presenta como algo bajo y ruin, como algo que debe ser evitado a cualquier precio. S\u00e9ptimo, es la lengua que no jura por nada para confirmar una verdad. Mateo 5:34-37 dice: \u00abPero yo os digo: No jur\u00e9is en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios, ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusal\u00e9n, porque es la ciudad del gran Rey: Ni por tu cabeza jurar\u00e1s, porque no puedes hacer blando o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: S\u00ed, s\u00ed, no, no; porque lo que es m\u00e1s de esto, de mal procede\u00bb El hablar de un creyente debe ser tan honesto que no necesita en absoluto confirmarlo con ning\u00fan juramento. As\u00ed que, amigo oyente, olv\u00eddese del: Te juro por Dios, o te juro por mi madre, o te juro por lo m\u00e1s santo o simplemente te juro. Todo esto est\u00e1 prohibido para el creyente y si Ud. ha ca\u00eddo ya en esta pr\u00e1ctica deber\u00eda confesarlo como pecado y abandonarlo inmediatamente. Octavo, es una lengua reverente. Jam\u00e1s deber\u00edamos hablar ligeramente o irrespetuosamente sobre cosas sagradas. Es injustificable el hacer bromas sobre la persona de Dios, o la palabra de Dios o el pueblo de Dios. A veces vemos que por hacer gala de un fino sentido del humor, usamos la palabra de Dios para provocar risa. Esto es una forma de irrespetar el bendito libro de Dios. Dentro de esto, perm\u00edtanos decir algo sobre el tomar el nombre de Dios en vano. Tanto Ud. como yo hemos o\u00eddo a creyentes que en cualquier conversaci\u00f3n meten frases como: Dios m\u00edo, o Dios santo, o por Dios, etc. Cuando lo hacen, no es en una forma consciente de invocar el nombre de Dios con alg\u00fan prop\u00f3sito justificado, sino como un estribillo inconsciente que siempre est\u00e1 a flor de labios. Esta es una manera vana de referirse a la Deidad y deber\u00eda ser erradicado de nuestro hablar para que sea reverente. Noveno y \u00faltimo, es la lengua que habla lo estrictamente necesario. Proverbios 10:19 dice: \u00abEn las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente\u00bb En otras palabras, mientras m\u00e1s hablamos, m\u00e1s propensos nos volvemos a pecar. Deber\u00edamos evitar este peligro por medio de resistir al impulso natural de hablar hasta por los codos. Eclesiast\u00e9s 5:2 dice: \u00abNo te des prisa con tu boca, ni tu coraz\u00f3n se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios est\u00e1 en el cielo, y t\u00fa sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras\u00bb Por supuesto que esta cita se refiere especialmente a los votos hechos a Dios ligeramente, pero tambi\u00e9n son un buen consejo para todos los que tenemos la tendencia a monopolizar la palabra. Pensar en todo esto que hemos dicho antes de hablar, es tarea de titanes, pero gracias a Dios que \u00e9l nos ha dado el poder para lograrlo. Si no fuera as\u00ed, Dios jam\u00e1s nos habr\u00eda pedido que domemos nuestras lenguas. Recuerde amigo oyente, que la lengua debe seguir al pensamiento no a la inversa. M\u00e1s se han arrepentido por lo que han dicho que por lo que han callado. El que habla siembra, el que escucha, cosecha.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Saludos cordiales, mi amigo, mi amiga. Bienvenida al estudio b\u00edblico de hoy. Nuestro tema de estudio a lo largo de esta serie es la santidad, usando como gu\u00eda el material escrito por William McDonald. Hemos llegado a la parte pr\u00e1ctica del tema, lo \u00faltimo que vimos fue en cuanto a la importancia de la meditaci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[43],"tags":[],"class_list":["post-19288","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-santidad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v17.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El control de la lengua - Estudio B\u00edblico<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El control de la lengua - Estudio B\u00edblico\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Saludos cordiales, mi amigo, mi amiga. Bienvenida al estudio b\u00edblico de hoy. Nuestro tema de estudio a lo largo de esta serie es la santidad, usando como gu\u00eda el material escrito por William McDonald. Hemos llegado a la parte pr\u00e1ctica del tema, lo \u00faltimo que vimos fue en cuanto a la importancia de la meditaci\u00f3n [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Estudio B\u00edblico\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2016-09-22T15:09:23+00:00\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"La Biblia Dice...\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"8 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/#website\",\"url\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/\",\"name\":\"Estudio B\\u00edblico\",\"description\":\"\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/#webpage\",\"url\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/\",\"name\":\"El control de la lengua - Estudio B\\u00edblico\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/#website\"},\"datePublished\":\"2016-09-22T15:09:23+00:00\",\"dateModified\":\"2016-09-22T15:09:23+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/#\/schema\/person\/91d93d7bb8282c251152f2d4ef88b73b\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El control de la lengua\"}]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/#\/schema\/person\/91d93d7bb8282c251152f2d4ef88b73b\",\"name\":\"La Biblia Dice...\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/#personlogo\",\"inLanguage\":\"es\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/311d671dfde0350437d3f741e8552a4f2da8f261d6da5bf6abfa4f663b14120d?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/311d671dfde0350437d3f741e8552a4f2da8f261d6da5bf6abfa4f663b14120d?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"La Biblia Dice...\"},\"url\":\"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/author\/labibliadice\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El control de la lengua - Estudio B\u00edblico","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El control de la lengua - Estudio B\u00edblico","og_description":"Saludos cordiales, mi amigo, mi amiga. Bienvenida al estudio b\u00edblico de hoy. Nuestro tema de estudio a lo largo de esta serie es la santidad, usando como gu\u00eda el material escrito por William McDonald. Hemos llegado a la parte pr\u00e1ctica del tema, lo \u00faltimo que vimos fue en cuanto a la importancia de la meditaci\u00f3n [&hellip;]","og_url":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/","og_site_name":"Estudio B\u00edblico","article_published_time":"2016-09-22T15:09:23+00:00","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"La Biblia Dice...","Tiempo de lectura":"8 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/#website","url":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/","name":"Estudio B\u00edblico","description":"","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/#webpage","url":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/","name":"El control de la lengua - Estudio B\u00edblico","isPartOf":{"@id":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/#website"},"datePublished":"2016-09-22T15:09:23+00:00","dateModified":"2016-09-22T15:09:23+00:00","author":{"@id":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/#\/schema\/person\/91d93d7bb8282c251152f2d4ef88b73b"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/el-control-de-la-lengua\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El control de la lengua"}]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/#\/schema\/person\/91d93d7bb8282c251152f2d4ef88b73b","name":"La Biblia Dice...","image":{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/#personlogo","inLanguage":"es","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/311d671dfde0350437d3f741e8552a4f2da8f261d6da5bf6abfa4f663b14120d?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/311d671dfde0350437d3f741e8552a4f2da8f261d6da5bf6abfa4f663b14120d?s=96&d=mm&r=g","caption":"La Biblia Dice..."},"url":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/author\/labibliadice\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19288"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19288\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}