{"id":18765,"date":"2016-09-14T10:00:45","date_gmt":"2016-09-14T15:00:45","guid":{"rendered":"http:\/\/labibliadice.org\/?p=18765"},"modified":"2016-09-14T10:00:45","modified_gmt":"2016-09-14T15:00:45","slug":"la-grandeza-de-la-gracia-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/labibliadice.org\/estudiobiblico\/la-grandeza-de-la-gracia-de-dios\/","title":{"rendered":"La grandeza de la gracia de Dios"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tEs muy grato saludarle amable oyente. Soy David Logacho, d\u00e1ndole la bienvenida al estudio b\u00edblico de hoy en el evangelio seg\u00fan Juan. En esta oportunidad vamos a mirar la grandeza de la gracia de Dios y la peque\u00f1ez de la justicia del hombre.<\/p>\n<p class=\"titulo_pd\">Si tiene una Biblia a la mano, \u00e1brala en Juan cap\u00edtulo 8. Antes de analizar la primera parte de este cap\u00edtulo, es necesario hacer referencia al hecho que en algunos manuscritos antiguos del Nuevo Testamento, no aparece el pasaje b\u00edblico entre el \u00faltimo vers\u00edculo de Juan cap\u00edtulo 7, Juan 7:53 y Juan 8:1-11. Sin embargo, este mismo pasaje b\u00edblico aparece en algunos otros manuscritos antiguos del Nuevo Testamento y por eso, Reina y Valera lo incluyeron en su traducci\u00f3n al Espa\u00f1ol del Nuevo Testamento. Perm\u00edtame por tanto leer este pasaje b\u00edblico. La Biblia dice: Joh 7:53\u00a0 Cada uno se fue a su casa;<br \/>\nJoh 8:1\u00a0 y Jes\u00fas se fue al monte de los Olivos.<br \/>\nJoh 8:2\u00a0 Y por la ma\u00f1ana volvi\u00f3 al templo, y todo el pueblo vino a \u00e9l; y sentado \u00e9l, les ense\u00f1aba.<br \/>\nJoh 8:3\u00a0 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poni\u00e9ndola en medio,<br \/>\nJoh 8:4\u00a0 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.<br \/>\nJoh 8:5\u00a0 Y en la ley nos mand\u00f3 Mois\u00e9s apedrear a tales mujeres.(A) T\u00fa, pues, \u00bfqu\u00e9 dices?<br \/>\nJoh 8:6\u00a0 Mas esto dec\u00edan tent\u00e1ndole, para poder acusarle. Pero Jes\u00fas, inclinado hacia el suelo, escrib\u00eda en tierra con el dedo.<br \/>\nJoh 8:7\u00a0 Y como insistieran en preguntarle, se enderez\u00f3 y les dijo: El que de vosotros est\u00e9 sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.<br \/>\nJoh 8:8\u00a0 E inclin\u00e1ndose de nuevo hacia el suelo, sigui\u00f3 escribiendo en tierra.<br \/>\nJoh 8:9\u00a0 Pero ellos, al o\u00edr esto, acusados por su conciencia, sal\u00edan uno a uno, comenzando desde los m\u00e1s viejos hasta los postreros; y qued\u00f3 solo Jes\u00fas, y la mujer que estaba en medio.<br \/>\nJoh 8:10\u00a0 Enderez\u00e1ndose Jes\u00fas, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los que te acusaban? \u00bfNinguno te conden\u00f3?<br \/>\nJoh 8:11\u00a0 Ella dijo: Ninguno, Se\u00f1or. Entonces Jes\u00fas le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques m\u00e1s.<br \/>\nComo antecedente, se estaba celebrando en Jerusal\u00e9n la fiesta de los Tabern\u00e1culos. Era el \u00faltimo d\u00eda de la fiesta. En ese d\u00eda el Se\u00f1or Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 en el templo a una multitud muy hostil hacia \u00e9l, formada por l\u00edderes de los jud\u00edos, por peregrinos que subieron a Jerusal\u00e9n a la celebraci\u00f3n de la fiesta de los Tabern\u00e1culos, y por residentes de la ciudad de Jerusal\u00e9n. Al anochecer de aquel d\u00eda, cada uno se fue a su casa y el Se\u00f1or Jes\u00fas se retir\u00f3 a alg\u00fan lugar en el monte de los Olivos, muy cerca de Jerusal\u00e9n. Al siguiente d\u00eda, el Se\u00f1or Jes\u00fas volvi\u00f3 al templo, y sent\u00e1ndose en el atrio de las mujeres, comenz\u00f3 a ense\u00f1ar al pueblo que se hab\u00eda congregado. Su ense\u00f1anza se interrumpi\u00f3 abruptamente cuando se presentaron algunos escribas y fariseos tal vez arrastrando a una asustada e indefensa mujer y poni\u00e9ndola en medio del atrio de las mujeres, dijeron al Se\u00f1or Jes\u00fas: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mand\u00f3 Mois\u00e9s apedrear a tales mujeres. T\u00fa pues, \u00bfQu\u00e9 dices? Se trataba de un complot entre los escribas y fariseos y alg\u00fan hombre inmoral que debe haberse prestado para ser \u201csorprendido\u201d entre comillas cometiendo adulterio con una mujer. Seg\u00fan la ley que Dios dio a Israel por medio de Mois\u00e9s, tanto el ad\u00faltero como la ad\u00faltera ten\u00edan que ser castigados por igual con la muerte por lapidaci\u00f3n. La lapidaci\u00f3n es un medio de ejecuci\u00f3n muy antiguo, consiste en que los asistentes lancen piedras contra el reo hasta matarlo. Como una persona puede soportar golpes fuertes sin perder el conocimiento, la lapidaci\u00f3n puede producir una muerte muy lenta. Deuteronomio 22:22 dice: Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morir\u00e1n, el hombre que se acost\u00f3 con la mujer, y la mujer tambi\u00e9n; as\u00ed quitar\u00e1s el mal de Israel.<br \/>\nLa pregunta por tanto ser\u00eda: \u00bfPor qu\u00e9 trajeron s\u00f3lo a la mujer y no al hombre? La respuesta m\u00e1s probable podr\u00eda ser: Para proteger al hombre que se prest\u00f3 con el complot. Los escribas y fariseos se hicieron de la vista gorda por el pecado de este hombre. De esta manera demostraron su hipocres\u00eda religiosa. En lo que les interesaba estaban listos a cumplir con la ley de Mois\u00e9s, pero en lo que no les interesaba, no les importaba quebrantar la ley de Mois\u00e9s. As\u00ed act\u00faan los hip\u00f3critas religiosos. La trampa para atrapar al Se\u00f1or Jes\u00fas consist\u00eda en que si el Se\u00f1or Jes\u00fas respond\u00eda que es l\u00edcito que se castigue con la muerte a la mujer sorprendida en adulterio, estar\u00eda yendo en contra de su mensaje de haber venido a al mundo a buscar y a salvar lo que se hab\u00eda perdido y adem\u00e1s estar\u00eda yendo en contra del imperio romano que se reservaba el derecho de condenar a muerte a una persona por cualquier delito. Pero por otro lado, si el Se\u00f1or Jes\u00fas respond\u00eda que no es l\u00edcito que se castigue con la muerte a la mujer sorprendida en adulterio, estar\u00eda yendo en contra de la ley que Dios dio a Israel por medio de Mois\u00e9s. En ambos casos, los escribas y fariseos tendr\u00edan razones v\u00e1lidas para arrestar al Se\u00f1or Jes\u00fas y pedir su ejecuci\u00f3n a la autoridad romana. El Se\u00f1or Jes\u00fas no respondi\u00f3 a los escribas y fariseos inmediatamente. Juan, testigo presencial de lo que estaba pasando, dice que el Se\u00f1or Jes\u00fas, inclinado hacia el suelo, escrib\u00eda en la tierra con el dedo. De paso, esta es la \u00fanica ocasi\u00f3n en la cual el Nuevo Testamento dice que el Se\u00f1or Jes\u00fas escribi\u00f3 algo. Lo que escribi\u00f3 no se sabe, porque el Nuevo Testamento no lo dice. No es prudente especular. Alg\u00fan d\u00eda sabremos lo que escribi\u00f3 y eso ser\u00e1 cuando estemos con \u00c9l en el cielo. Lo que estaba haciendo el Se\u00f1or Jes\u00fas exasper\u00f3 a los escribas y fariseos y le insistieron en la pregunta. El Se\u00f1or Jes\u00fas, por tanto, se enderez\u00f3 y mir\u00e1ndolos les dijo: El que de vosotros est\u00e9 sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. Estas palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas, penetraron en lo m\u00e1s profundo de los corazones de los escribas y fariseos y de todos los que con piedra en mano estaban esperando el momento para arrojarlas en contra de la mujer sorprendida en adulterio. Habiendo dicho esto, el Se\u00f1or Jes\u00fas se inclin\u00f3 de nuevo hacia el suelo, y sigui\u00f3 escribiendo en tierra. Mientras el Se\u00f1or Jes\u00fas hac\u00eda esto, se empez\u00f3 a escuchar los pasos de la gente que se alejaban del escenario. Juan dice que al o\u00edr las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas, los escribas y fariseos y la gente que hab\u00eda venido con ellos arrastrando a la mujer sorprendida en adulterio, acusados\u00a0 por su conciencia, sal\u00edan uno a uno, desde los m\u00e1s viejos hasta los m\u00e1s j\u00f3venes. En alg\u00fan momento, los \u00fanicos que quedaron en el escenario fueron el Se\u00f1or Jes\u00fas y la mujer sorprendida en adulterio. El Se\u00f1or Jes\u00fas no ten\u00eda pecado, y por eso no ten\u00eda por qu\u00e9 irse del lugar, fue el \u00fanico que se qued\u00f3. Una vez que se enderez\u00f3 y no viendo a nadie sino s\u00f3lo a la mujer, le hizo la pregunta: Mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los que te acusaban? Luego le hizo otra pregunta: \u00bfNinguno te conden\u00f3? S\u00f3lo hac\u00eda falta que dos o tres de la multitud acusen a la mujer del mismo delito, para que la mujer sea condenada a morir apedreada. Mirando al \u00fanico que pod\u00eda acusarle, porque no ten\u00eda pecado alguno, al Se\u00f1or Jes\u00fas, la mujer respondi\u00f3: Ninguno Se\u00f1or. El \u00fanico que pod\u00eda lanzar la piedra para castigar a la mujer, tuvo misericordia de ella y le perdon\u00f3. La respuesta que escuch\u00f3 la mujer fue: Ni yo te condeno; vete, y no peques m\u00e1s. Esto es perd\u00f3n amable oyente. El Se\u00f1or Jes\u00fas vino para buscar y salvar lo que se hab\u00eda perdido. Esta desdichada mujer acaba de ser hallada y una vez salvada estaba en capacidad de iniciar una nueva vida. Esta vida deb\u00eda estar caracterizada por una total separaci\u00f3n del pecado que hasta ese momento le hab\u00eda tenido dominada y por el cual estuvo a punto de morir apedreada. No es que el Se\u00f1or Jes\u00fas ignor\u00f3 el pecado de la mujer. Poco tiempo m\u00e1s tarde iba a hacer el pago completo en la cruz para perdonar el pecado de ella. As\u00ed como la mujer sorprendida en el pecado de adulterio estaba a punto de recibir la condenaci\u00f3n justa por su pecado, nosotros tambi\u00e9n, aunque tal vez no hemos cometido el mismo pecado que la mujer, sin embargo, a causa de nuestro pecado, cualquiera que sea, tambi\u00e9n est\u00e1bamos en el pasado a punto de recibir condenaci\u00f3n justa por nuestro pecado. La condenaci\u00f3n es sufrir eterno castigo en el infierno. Pero en estas condiciones, nosotros tambi\u00e9n pudimos ver con los ojos de la fe a Aquel que pag\u00f3 por nuestro pecado al morir en la cruz, y cuando lo recibimos como nuestro suficiente Salvador, tambi\u00e9n pudimos escuchar su absoluci\u00f3n: Ni yo te condeno. Esto garantiza perd\u00f3n eterno por nuestro pecado. Pero no olvide que las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas a la mujer fueron tambi\u00e9n: Vete, no peques m\u00e1s. Al haber confiado en el Se\u00f1or Jes\u00fas como nuestro Salvador, y al haber sido perdonados de nuestros pecados, tambi\u00e9n tenemos el deber de vivir en este mundo sin hacer del pecado una pr\u00e1ctica com\u00fan en nuestra vida. A decir verdad, el estilo de vida que llevamos una vez que hemos recibido a Cristo como Salvador, es una especie de medidor para saber si nuestra decisi\u00f3n de recibir a Cristo fue una decisi\u00f3n sincera o a lo mejor, estamos auto enga\u00f1ados pensando que somos salvos cuando en realidad no lo somos. Note lo que dice 1 Juan 3:6-10 Todo aquel que permanece en \u00e9l, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.<br \/>\n1Jn 3:7\u00a0 Hijitos, nadie os enga\u00f1e; el que hace justicia es justo, como \u00e9l es justo.<br \/>\n1Jn 3:8\u00a0 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareci\u00f3 el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.<br \/>\n1Jn 3:9\u00a0 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en \u00e9l; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.<br \/>\n1Jn 3:10\u00a0 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.<br \/>\nLa mujer sorprendida en adulterio fue perdonada y el Se\u00f1or Jes\u00fas le dijo: Vete y no peques m\u00e1s. El pecado no debe ser una norma de vida para todos los que hemos sido perdonados de nuestro pecado por haber confiado en Cristo como nuestro Salvador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es muy grato saludarle amable oyente. Soy David Logacho, d\u00e1ndole la bienvenida al estudio b\u00edblico de hoy en el evangelio seg\u00fan Juan. En esta oportunidad vamos a mirar la grandeza de la gracia de Dios y la peque\u00f1ez de la justicia del hombre. Si tiene una Biblia a la mano, \u00e1brala en Juan cap\u00edtulo 8. 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