Cordiales saludos amigo oyente. Bienvenido al estudio bíblico de hoy sobre los eventos futuros. En nuestro análisis de los eventos futuros, tal como aparecen en la Biblia, hemos llegado al milenio, reino de mil años en el cual Jesucristo será rey absoluto sobre toda la tierra.

En el estudio bíblico último vimos que durante este reino milenial de Cristo habrá dos clases de personas. Unas de carne y hueso que estarán morando en la esfera terrenal y otras con cuerpos glorificados que estarán morando en la esfera celestial, y cuya función principal será colaborar con el rey para que todos los asuntos en la tierra marchen armónicamente. La morada de estas personas con cuerpos glorificados será lo que la Biblia llama la Nueva Jerusalén.

Hemos visto ya, que la Nueva Jerusalén será una ciudad real, con personas reales, aunque con cuerpos glorificados, y que la manera de entrar a esa ciudad es por medio de la puerta que es Cristo Jesús. Todos los que por fe hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador tenemos el inmerecido derecho de habitar en esa fastuosa ciudad. En el estudio bíblico de hoy, David Logacho nos hablará del estilo de vida en la Nueva Jerusalén.

Cada ciudad tiene su propio estilo de vida. No es lo mismo vivir en Buenos Aires, Argentina que en Lima Perú. Las costumbres son distintas, los paisajes son distintos, el clima es distinto, la gente es distinta.

Solamente a manera de ilustración, el estilo de vida en Quito-Ecuador es muy distinto del estilo de vida en Guayaquil Ecuador, a pesar que ambas ciudades están en el mismo país.

Por ejemplo, en Quito, la mayoría de la gente se acuesta alrededor de las 10 de la noche. Si Ud. sale a la calle a eso de las 11 de la noche, no encontrará ni una alma, el frió de las noches quiteñas mete a todos en sus camas relativamente temprano, pero en Guayaquil, la mayoría de la gente se acuesta alrededor de media noche y sí Ud. sale a la calle a eso de las 11 de la noche encontrará cantidad de gente, la suave brisa invita a sus habitantes a estar fuera de sus casas. Son dos estilos de vida diferentes. Cada ciudad tiene su ritmo.

Con esta idea en mente, ¿cómo será el ritmo de vida en la Nueva Jerusalén? ¿La ciudad en la cual Ud. y yo vamos a vivir por la eternidad si hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador? Mas vale que sea un estilo de vida atractivo, porque imagine lo que seria pasar la eternidad en una ciudad en la cual sea un martirio vivir.

Bueno, a decir verdad, no existe mejor estilo de vida que el que habrá en la Nueva Jerusalén, así es como lo presenta la Biblia. Veamos algunos detalles que a lo mejor, pálidamente reflejan la realidad de lo que será vivir en la Nueva Jerusalén.

Primero, será una ciudad refulgente. En nuestro estudio bíblico pasado vimos que el material de su muro será de jaspe, pero la ciudad será de oro puro, semejante al vidrio limpio. Los cimientos del muro estarán adornados con toda piedra preciosa, las doce puertas de la ciudad serán perlas y las calles de la ciudad serán de oro puro, transparente como vidrio. Yo no sé si Ud. logra captar la magnificencia de esta ciudad. Confieso que para mí es difícil imaginar todo lo que esto significa. Pero así será amigo oyente.

En segundo lugar será una ciudad santa. Apocalipsis 21:27 dice: “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero”

El pecado será erradicado de esa ciudad, Imagine Ud., nada de robos, asesinatos, corrupción, injusticia, pobreza, envidia, celos, malos pensamientos, peleas y todas las demás cosas malas que Ud. quiera incluir en la lista. Las personas no tendrán la naturaleza pecaminosa y el pecado no tendrá cabida en ese lugar. Así será el estilo de vida en esa ciudad amigo oyente.

Tercero, será una ciudad donde todos tendremos total comunión con Dios. Apocalipsis 22:4, hablando de los moradores de la Nueva Jerusalén dice: “Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes”

Esto significa que constantemente estaremos cara a cara con el Padre y con su Hijo Jesucristo, el Cordero. Su nombre estará en nuestras frentes como expresión de la total comunión e identidad con él. Hoy vemos a Dios y a su Hijo oscuramente, con los ojos de nuestra fe, pero en la Nueva Jerusalén los tendremos cara a cara, sin el obstáculo del pecado que hoy por hoy obscurece nuestra visión de la deidad.

Cuarto, será una ciudad donde el gozo se manifestará a raudales, Apocalipsis 21:4 dice: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”

Qué maravilla. En la Nueva Jerusalén no habrá motivo para llorar. La muerte se habrá erradicado, no habrá por tanto llanto ni clamor ni dolor. El Señor Jesús será el consolador que hará olvidar todo el dolor que alguna vez sufrimos. Tal como dice el viejo himno: Allí llanto no habrá, ni tristeza, ni dolor, porque entonces Jesús el rey del cielo para siempre será consolador.

Quinto. Será una ciudad donde todos sus habitantes estarán ocupados en el servicio a Dios y a su Hijo el Señor Jesucristo. Apocalipsis 22:3 dice: “Y no habrá más maldición: y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán”

Esa idea que anda rodando por allí de que en el cielo, sus habitantes tienen alas de ángeles y andan revoloteando con sus arpas por la eternidad, es falsa, amigo oyente. Los que vamos a morar en la Nueva Jerusalén estaremos dedicados al servicio permanente de Dios y del Cordero. Durante el milenio por ejemplo estaremos gobernando los asuntos de la tierra. Pero ese servicio será un deleite. Hoy en día, muchas veces no encontramos deleite en el trabajo que hacemos, porque está de por medio la maldición de ganar el pan con el sudor de la frente, pero viene el día cuando esta maldición será quitada, y en la Nueva Jerusalén el trabajo será una fuente de gozo y satisfacción plena.

Sexto, será una ciudad sin médicos, ni enfermeras, ni hospitales, ni cementerios. ¿Por qué? Porque no habrá enfermedad ni muerte. Apocalipsis 22:1-2 dice: “Después me mostró un rió limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del rió, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para sanidad de las naciones”

Qué grandioso. La enfermedad causa tanto dolor, angustia y desolación en la actualidad, pero en la Nueva Jerusalén no habrá más enfermedad ni muerte. Jehová Rafa, que significa Jehová tu sanador, no permitirá que allí entre la enfermedad.

Séptimo, será una ciudad que andará a la luz de Dios. Apocalipsis 21:23 dice: “La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera”

Dios que es luz iluminará la Nueva Jerusalén. No hará falta el sol ni la luna, ni la electricidad para la iluminación ni velas. Allí no habrá oscuridad. Apocalipsis 22:5 dice: “No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará”

Octavo, será una h ciudad sin templos. Apocalipsis 21:22 dice: “Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero”

La adoración en la Nueva Jerusalén será cara a cara ante Dios y el Cordero, por eso no hace falta un templo.

Noveno, será una ciudad donde moraremos por la eternidad. Apocalipsis 22:5 en su ultima parte dice: “y reinarán por los siglos de los siglos” Nada ni nadie podrá sacar a un morador de la Nueva Jerusalén, allí moraremos por siempre.

Bueno, el estilo de vida en la Nueva Jerusalén no tiene punto de comparación con el estilo de vida en la ciudad más hermosa y desarrollada de la tierra, ¿verdad? Y esa ciudad será nuestra morada por la eternidad. Ninguno de los que habitaremos en aquella ciudad merecemos estar allí. Todos llegaremos a esa ciudad como un regalo inmerecido. Cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador ganamos el privilegio de morar en esa ciudad. Si Ud., amigo oyente ha recibido a Cristo como su Salvador, algún día se encontrará conmigo en esa ciudad, pero si Ud. jamás ha recibido a Cristo como Salvador, Ud. no puede entrar a la Nueva Jerusalén, y si muere en ese estado, en lugar de ir a la Nueva Jerusalén Ud. irá al infierno amigo oyente. No arriesgue su futuro, reciba a Cristo como su Salvador este mismo instante.