Es conocido que mucho del lenguaje de Apocalipsis es simbólico. Allí se habla de números, colores, minerales, joyas, animales, estrellas, candeleros. Y cada una de estas cosas representa personas, cosas, o verdades.

Habiendo hecho esta aclaración, continuaremos diciendo que en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis tenemos cartas individuales dirigidas a siete iglesias locales ubicadas en lo que se llamaba Asia. Estas cartas pueden hallar aplicación en al menos tres diferentes maneras.

La primera, partiendo de una interpretación literal, las cartas describen las condiciones que existían en la realidad en las siete iglesias locales, durante el tiempo que Juan estaba escribiendo el Apocalipsis.

La segunda manera de aplicar, es que las cartas a siete iglesias nos dan un vistazo del cristianismo en la tierra en cualquier momento de su historia. Con esto queremos decir que en cada instante de la historia de la iglesia han existido en mayor o menor grado todas y cada una de las características de las 7 iglesias de Asia.

La tercera manera de aplicar las cartas a las siete iglesias, es asumir que cada iglesia describe las condiciones de siete distintas épocas del cristianismo.

Viéndolo de esta manera, notaremos que existe una tendencia generalizada hacia la degradación en las iglesias. Algunos estudiosos de la Biblia creen que las tres primeras iglesias representan periodos consecutivos de la vida del cristianismo y que las cuatro iglesias restantes reflejan las condiciones del periodo final, antes de la venida del Señor en el aire para arrebatar a su iglesia.

Los que miran a las iglesias como símbolos de distintas épocas del cristianismo, normalmente dividen al cristianismo de la siguiente manera:

Efeso, representa la iglesia del primer siglo, al final de la era apostólica.

Pérgamo, representa a la iglesia cristiana estableciéndose en el mundo bajo la égida del emperador romano Constantino. Este periodo abarcó desde el año 316DC hasta el siglo quinto DC. Tiatira, representa el periodo comprendido entre el siglo quinto hasta el siglo decimoquinto. Por mil años aproximadamente, la iglesia cayó en doctrinas y prácticas totalmente reñidas con la palabra de Dios. Sardis simboliza el periodo comprendido entre el siglo 16 y 17, el periodo de la pos reforma. Durante esta época, la iglesia cayó en letargo carente de realidad, con la mundanalidad que como cáncer debilitaba su fundamento. Filadelfia, representa el periodo comprendido entre los siglos 18 y 19, cuando surgieron grandes avivamientos y esfuerzos evangelísticos que dieron como resultado el envío de miles de misioneros por todo el mundo.

Laodicea, representa a la iglesia de los últimos días, caracterizada por la tibieza y apostasía Esta es la iglesia de los grandes esfuerzos ecuménicos y la tendencia cada vez más creciente hacia la liberalidad.

Ahora bien, cualquiera sea la interpretación que demos a esto de las iglesias, es innegable que la iglesia de Laodicea representa un cuadro vívido de a época en la cual estamos viviendo. Los bienes de lujo abundan en las manos de muchos creyentes mientras miles de almas están yendo al infierno por falta de medios económicos para llevarles el evangelio.

Pensamos que somos ricos y que nos hemos enriquecido y que de ninguna cosa tenemos necesidad, pero Dios nos dice: No sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

Hoy en día vivimos la última etapa del cristianismo, una etapa caracterizada por la tibieza. El Señor dice, por tanto. Ojalá fueses frío o caliente, pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

 

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