El que se quema con leche ve una vaca y llora” dice la frase. Una vez que probamos las consecuencias del pecado por lo general no queremos volver a pasar por la misma situación. Es importante entender esta parte del arrepentimiento, el proceso es reconocer el pecado y tomar la firme decisión de no volver a cometerlo, apártese de él y caminar un nuevo rumbo a la voluntad de Dios.

Transitar el mismo camino es no haber entendido el valor del precio que se pagó por él, la sangre de Cristo costó limpiar tu pecado. Si hemos nacido de nuevo debemos caminar mirando las cosas del cielo y no las de la tierra. Considera cómo es tu andar, si Dios aprueba o no tu actuar. Toma un café con Dios y vive según su voluntad.

¿Cuánto ha marcado un pecado tu vida?, ¿aprendiste la lección?

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