Saludos amigo oyente. Qué bendición es contar con su sintonía. Bienvenido al estudio bíblico en la epístola de Pablo a los Filipenses. En nuestro último estudio bíblico en este libro, hablamos sobre un hombre que trajo gozo al corazón de Pablo por su entrega al Señor y a los que son del Señor. Su nombre fue Timoteo, un joven con sobra de méritos. Estaba siempre de buen ánimo, se interesaba sinceramente en otros, buscaba lo que es de Cristo mas no lo suyo propio y fue fiel a su líder. En el estudio bíblico de hoy vamos a tratar acerca de otro personaje que también trajo gozo al corazón de Pablo, su nombre es Epafrodito.

Sí tiene una Biblia a la mano, ábrala en la epístola de Pablo a los Filipenses, capítulo 2 versículos 25 a 30.

Este pasaje habla de Epafrodito, un creyente ejemplar de Filipos. Su nombre significa hermoso y es un nombre apropiado para él por lo que hizo para el Señor y para sus escogidos.

Epafrodito fue comisionado por la iglesia de Filipos para llevar una ofrenda a Pablo, quien estaba prisionero en Roma. Fiel a su llamado, Epafrodito emprendió el peligroso viaje desde Filipos a Roma llevando la muestra de amor y aprecio de los creyentes Filipenses a Pablo.

Al llegar a Roma, no solo entregó la ofrenda sino que él mismo se dedicó a servir junto a Pablo. Parece que se involucró tanto en el servicio que enfermó gravemente. Su estado de salud fue de conocimiento de los Filipenses, quienes se preocuparon grandemente por él pensando que iba a morir, pero la gracia de Dios sostuvo a Epafrodito y se recuperó.

Tan pronto recuperó su salud. Pablo le envió de regreso a Filipos y con él envió también esta preciosa carta. Este es en resumen el trasfondo de la vida de Epafrodito.

En el pasaje que tenemos para hoy, notamos varias cosas acerca de Epafrodito.

En primer lugar la presentación de Epafrodito. Filipenses 2:25 dice: “Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades”

La verdad que esta presentación es muy decidora de las bondades de Epafrodito. Pablo afirma cinco características de Epafrodito.

Numero uno, era su hermano. Pablo no dice simplemente un hermano, sino mi hermano. Esto habla de la afinidad que existía entre Pablo y Epafrodito. Por ser ambos hijos de Dios eran hermanos en la fe, pero parece que a más de ello había un fuerte vínculo entre los dos y por eso Pablo dice: mi hermano.

Numero dos era su colaborador. La palabra colaborador significa uno que arrima el hombro para trabajar en conjunto. Epafrodito no era como muchos de nosotros hoy en día, es decir un creyente que se conforma con ir cada domingo al culto, a espectar el show preparado por otros para, luego criticar la participación de alguien quien no actuó conforme a sus expectativas.

No, señor, Epafrodito fue un actor, no un espectador. Lo vemos viniendo de Filipos trayendo una ofrenda a Pablo y después trabajando hasta el cansancio con Pablo. Este es un buen ejemplo de creyente. Dios jamás tuvo en mente que en la iglesia solamente trabajen los pastores, y los diáconos. Esta es una idea inventada por los hombres. La idea de Dios es que todos los creyentes seamos colaboradores, es decir personas que arrimamos el hombro para trabajar en la obra del Señor con los pastores y diáconos.

Si Ud. no está trabajando así en la iglesia, algo no está funcionando bien en su vida. Probablemente no llegará a hacer lo mismo que hace uno de los pastores o los diáconos, pero si podrá visitar, discipular, evangelizar, enseñar y quien sabe que más.

Numero tres, era su compañero de milicia. Esto significa un compañero de armas. Pablo se ve como un soldado al servicio del Señor y Epafrodito era como otro soldado en la misma compañía. Es muy ilustrativa la comparación.

Los soldados están para defender algo que ha sido atacado por el enemigo. Muchas veces el nombre del Señor es atacado, la palabra del Señor es atacada, el pueblo del Señor es atacado, allí es cuando debe surgir el soldado, el compañero de milicia para repeler el ataque.

Esto es lo que Dios espera de nosotros los creyentes amigo oyente. Pero es harto lamentable que la mayoría de nosotros no lo entendamos así. Somos muy pasivos, parece que fuéramos soldados dormidos sobre el fusil. El enemigo viene y nos ataca y nosotros ni nos inmutamos.

Qué pensaría Ud. de un ejército bien dotado de armas y municiones, pero que a la hora de la verdad solamente pelean los generales y loe coroneles mientras la tropa toda se queda en sus tiendas, acariciando sus armas. ¿Algo absurdo, no le parece? Pues igualmente absurdo es que en las iglesias solamente hagan la obra del Señor los pastores y los diáconos, mientras el resto de la congregación se queda pasiva mirando lo que los otros hacen. No debe ser así, amigo oyente, todos tenemos que involucrarnos como compañeros de milicia.

Número cuatro, un mensajero de los Filipenses, como tal, fue un mensajero fiel. Fue él quien trajo la ofrenda de los Filipenses y fue él quien llevó la carta que estamos estudiando.

Número cinco, ministrador de las necesidades de Pablo. Epafrodito se ocupó de hacer todo lo posible para satisfacer las necesidades de Pablo. No sabemos si fueron necesidades materiales solamente, porque es muy posible que hayan sido también necesidades espirituales y emocionales. Si fue así, que privilegio para Epafrodito.

Una vez que hemos considerado la presentación de Epafrodito, consideremos en segundo lugar la preocupación de Epafrodito. Filipenses 2:26-27 dice: “porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habláis oído que había enfermado. Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para, que yo no tuviese tristeza sobre tristeza”

Epafrodito enferma de gravedad, se teme un desenlace fatal. La noticia llega a los Filipenses, los Filipenses se preocupan grandemente. Dios obra en gracia y misericordia y preserva la vida de Epafrodito, y libra a Pablo de tener tristeza sobre tristeza.

Al enterarse que los Filipenses estaban preocupados por la salud de Epafrodito, éste se angustia en gran manera. No quería que los Filipenses estuvieran preocupados por él, por eso tenía gran deseo de ir a Filipos. ¿Sabe como llamaríamos a esta actitud de Epafrodito? Celo por el bienestar de los hermanos.

No quería que nada les estorbara, que nada les preocupara. ¿Tiene Ud. el mismo celo por el bienestar de los hermanos? Si tuviéramos este mismo celo, jamás habría peleas en las iglesias, jamás habría celos, divisiones, chismes, murmuraciones.

En tercer lugar consideremos el propósito de Epafrodito. Filipenses 2:28 dice: “Así que le envió con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza”

Epafrodito no solo era el portador de la carta de Pablo, sino también el portador del gozo para los Filipenses. Uno de los propósitos de su viaje a Filipos era para que los Filipenses se gozaran al verle de nuevo. El gozo de los Filipenses redundaría en el gozo de Pablo.

¿Es su vida un motivo de gozo para otros? ¿Es Ud. motivo de gozo para su iglesia? ¿O a lo mejor Ud. se ha enlodado tanto en el pecado que su presencia evoca tristeza en otros en cualquier lugar que se encuentre? Juan, el apóstol dijo: No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.

Nuestras vidas deberían ser como las de Epafrodito, mensajeras de gozo para todo mundo.

En cuarto y último lugar consideremos el premio de Epafrodito. No es extraño que vidas como la de Epafrodito sean honradas y esto es justamente lo que tenemos aquí. Filipenses 2:29-30 dice: “Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él; porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mi”

El premio de Epafrodito es la estima que debía recibir de los Filipenses. Era un premio bien ganado porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte y de esa manera completó la muestra de amor de los Filipenses hacia Pablo.

Epafrodito significa hermoso y hermosa fue la vida de este hombre. Quiera Dios, que su vida sirva de desafío a nosotros.