Damos gracias a Dios por la oportunidad de estar juntos, amable oyente. La Biblia Dice… le da la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con el estudio del libro de Hebreos, en la serie que lleva por título: La preeminencia de Jesucristo, David Logacho nos hablará de tres razones por las cuales el sacerdote Jesucristo es superior a cualquiera de los sacerdotes aarónicos.

Distinguir lo bueno de lo malo, no reviste demasiado problema para la mayoría de las personas. En cambio, distinguir lo bueno de lo mejor reviste enorme problema para la mayoría de las personas. Esto lo podemos notar claramente en el caso de los judíos a quienes se escribe el libro de Hebreos. Ellos tenían la ley de Moisés y pensaban, con sobrada razón, que era buena, y en realidad que era buena, pero lo que los judíos no sabían es que había algo mejor.

La ley de Moisés establecía de una manera muy precisa los requisitos para que alguien sea sacerdote. Entre otros, los requisitos eran que la persona debía ser de la tribu de Leví y de la casa de Aarón, es decir un descendiente de Aarón. Pero la ley de Moisés tenía sus limitaciones. Por esta causa, Hebreos 7:18-19 dice que el mandamiento contenido en la ley queda abolido por tres razones: Primero, porque es débil, esto es, no tiene el poder para cambiar el corazón del hombre pecador. Segundo, porque es ineficaz, esto es, no puede unir a un hombre pecador con Dios que es santo. Tercero, porque hay una mejor esperanza, por la cual el hombre pecador sí puede acercarse a Dios.

Esta esperanza es Jesucristo, sumo sacerdote de una clase distinta a la de Aarón. Un sumo sacerdote perpetuo, que tiene el poder de una vida indestructible. Es sobre este sumo sacerdote que trata el pasaje bíblico para nuestro estudio de hoy. Abramos nuestras Biblias en el libro de Hebreos capítulo 7 versículos 20-28. En este pasaje bíblico encontramos tres razones por las cuales el sacerdote Jesucristo es superior a cualquier sacerdote Aarónico. La primera razón la encontramos en los versículos 20-22, Jesucristo es superior a los sacerdotes Aarónicos, porque él fue establecido con juramento.

El texto dice así: “Y esto no fue hecho sin juramento; porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá; Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.” Para que alguien pueda ser un sacerdote en el Antiguo Testamento tenía que cumplir con los requisitos establecidos por la ley de Moisés.

En fin de cuentas era la palabra de la ley lo que establecía sacerdotes, pero Hebreos 7:19 dice que la ley nada perfeccionó; por este motivo , los sacerdotes establecidos por la ley de Moisés eran, al igual que la ley, débiles e ineficaces. Veamos ahora el contraste. Jesucristo en cambio fue hecho sacerdote no por el mandamiento de la ley sino por la palabra de Dios. En el Antiguo Testamento se acostumbraba jurar por uno mayor para confirmar todo asunto.

El juramento más común decía algo como esto: Mientras Dios viva, haré tal cosa, o iré a tal parte, o cumpliré con esto. Dios dijo que Jesucristo será sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec, para confirmar lo dicho, tenía que jurar, pero como no hay nadie mayor que él, tuvo que jurar por sí mismo. ¿Qué implicaciones tiene el hecho que Dios haya tenido que jurar por sí mismo? Pues, que lo que ha dicho tiene vigencia eterna. Juró el Señor, dice el texto y no se arrepentirá.

Los sacerdotes del Antiguo Testamento fueron establecidos por el mandamiento de una ley débil e ineficaz, Jesucristo fue establecido por un juramento con vigencia eterna, en consecuencia, Jesucristo es superior a los sacerdotes del Antiguo Testamento. Por esto, el versículo 22 dice: Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Por ser Jesucristo superior a los sacerdotes del Antiguo Testamento, el nuevo pacto es mejor que el antiguo pacto. Jesucristo es el fiador o garante de este nuevo pacto que es infinitamente mejor que el antiguo.

La segunda razón para que Jesucristo sea superior a los sacerdotes del Antiguo Testamento es porque Jesucristo salva perpetuamente. Hebreos 7:23-25 dice: “Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.” Los sacerdotes del Antiguo Testamento siendo frágiles como nosotros, estaban sujetos a la muerte. Cuando morían eran reemplazados por otros, pero Jesucristo es inmortal, permanece para siempre y en consecuencia su oficio como sacerdote dura por la eternidad.

¿Qué tiene que ver esto con alguien en pleno siglo 21? Pues mucho. En primer lugar, Jesucristo puede salvar. La salvación tiene que ver principalmente con la liberación del castigo por el pecado, la liberación del poder del pecado y la liberación de la presencia de pecado. En el pasado, Jesucristo nos libró de la pena del pecado, en el presente Jesucristo nos continúa librando del poder del pecado, y un día en el futuro, nos librará de la presencia misma del pecado cuando usted y yo que somos hijos de Dios, estaremos compartiendo su gloria.

En segundo lugar, además de poder salvarnos, el eterno sacerdote Jesucristo nos provee de una salvación perpetua. Este es un argumento irrefutable para disfrutar de la seguridad de salvación. Jesucristo puede salvar y la salvación que él da, no es siempre y cuando no pequemos, esa salvación es eterna, porque su sacerdocio es eterno. En tercer lugar, la salvación que ofrece Jesucristo, no será aceptada por toda la humanidad, sino por un selecto grupo. Este grupo ha sido descrito como “los que se acercan a Dios” esto es, los que por Jesucristo se acercan a Dios. La única manera de acercarse a Dios es por medio de Jesucristo. No hay otra manera.

La salvación es para los que por medio de Jesucristo vienen a Dios. ¿Se ha acercado a Dios por medio de Jesucristo? En cuarto lugar, el eterno Hijo de Dios, Jesucristo, vive por la eternidad ¿Para qué? Para interceder por nosotros. Qué consuelo tan extraordinario es saber que Jesucristo vive eternamente para abogar por la eternidad a nuestro favor. ¿Por qué Jesucristo es superior a los sacerdotes del Antiguo Testamento? Porque fue establecido con juramento y porque puede salvar perpetuamente, pero no sólo eso, Jesucristo es superior a los sacerdotes del Antiguo Testamento porque está separado del pecado. Hebreos 7:26-27 dice: “Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.”

Para poder salvar perpetuamente, es necesario un sumo sacerdote que esté a la altura del carácter de Dios. Jesucristo cumple con las demandas de Dios. Él es conveniente o adecuado para ello. Él es santo, su carácter no tiene la más mínima contaminación de pecado. Él es inocente, ama al pecador, pero odia el pecado. Él es sin mancha, esto habla de su práctica, jamás se halló alguna falta en él. Él está apartado de pecadores. Su carácter es tal que no puede ceder a la presión de los pecadores. Su carácter le hace más sublime que los cielos. Por eso, hoy en día, él es digno de estar en el cielo, en un sitio de honor y poder, a la diestra del Padre, según Hebreos 1.

Cuanta diferencia existe entre el carácter de Jesucristo y el carácter de los sumo sacerdotes aarónicos. Estos eran frágiles, débiles, contaminados por el pecado, por eso tenían que continuamente presentar sacrificios por sus propios pecados antes de presentar sacrificios por los pecados del pueblo. Pero Jesucristo, se presentó a sí mismo como un sacrificio perfecto por el pecado y por el carácter del sacrificio, tiene un efecto que dura para siempre. En el versículo 28 encontramos un resumen de toda esta sección. Dice así: “Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.”

Este es un hermoso epílogo para todo lo que hemos tratado hoy. La ley de Moisés presenta las condiciones para establecer sumo sacerdotes. La ley de Moisés es débil e ineficaz, y prueba de ello es la debilidad e ineficacia de los sumos sacerdotes constituidos por ella. En cambio, la palabra de Dios, o la palabra del juramento, dada con posterioridad a la ley de Moisés, constituye a un sumo sacerdote perfecto. Este sumo sacerdote es Jesucristo, el Hijo de Dios, hecho perfecto para siempre. Es interesante entender el significado de que el Hijo de Dios sea hecho perfecto para siempre. No es que Jesucristo fuera imperfecto y después fue hecho perfecto. En su carácter, Jesucristo siempre fue perfecto.

Lo que significa que Jesucristo fue hecho perfecto, es que siendo sumo sacerdote constituido por Dios, puede llevar a todos los que en él confían a un estado en el cual pueden tener una comunión íntima con Dios. Los sumos sacerdotes del Antiguo Testamento eran imperfectos en el sentido que fracasaron en unir al hombre pecador con Dios santo. Jesucristo como sumo sacerdote según el orden de Melquisedec es hecho perfecto, en el sentido que puede unir al hombre pecador con Dios santo. De manera que, Jesucristo es superior a los sacerdotes del Antiguo Testamento. Él puede salvar perpetuamente a los que por medio de él se acercan a Dios.

¿Se ha acercado a Dios por medio de Jesucristo? Si es así, usted ha sido perfeccionado, esto es, ya tiene una relación íntima con Dios. Si no se ha acercado a Dios por medio de Jesucristo, yo le invito que lo haga este preciso instante, para que usted también goce de la salvación perpetua que muchos ya tenemos.