Saludos cordiales amigo oyente. Bienvenido al estudio bíblico de hoy. En nuestra serie sobre los eventos futuros, hemos considerado ya la importancia de un estudio así y hemos desplegado algunos principios que cual efectivas herramientas nos ayudaran a entender mejor las profecías. En el estudio bíblico de hoy, el hermano David Logacho compartirá con nosotros la primera parte del primer gran evento que la humanidad esta aguardando en el futuro.

El primer evento futuro que ha sido profetizado y por tanto la humanidad será testigo es lo que se llama el Arrebatamiento.

Consideraremos el significado de la palabra arrebatamiento, el antecedente del arrebatamiento, el fundamento bíblico del arrebatamiento, quienes participarán en el arrebatamiento, como será el arrebatamiento, que pasara con los que no participan en el arrebatamiento y finalmente, cuando ocurrirá el arrebatamiento.

Esto es bastante material sobre este solo evento, pero cada asunto es importante para una cabal comprensión del mismo por lo cual le desafiamos a examinar junto a nosotros este fascinante tema.

En primer lugar entonces, el significado de la palabra arrebatamiento.

Iniciaremos señalando que arrebatamiento proviene del verbo arrebatar que según el diccionario de la lengua española, entre sus varios significados encontramos principalmente estos: quitar o tomar alguna cosa con violencia y fuerza o llevar tras sí o consigo con fuerza irresistible.

De estos dos significados el que más se ajusta al sentido bíblico de la palabra arrebatamiento es aquel que denota llevar tras sí o consigo con fuerza irresistible. Observe que implica por un lado el traslado de algún objeto de un lugar a otro diferente y por otro lado, el uso de una fuerza irresistible para conseguirlo.

Muy bien, con esta idea en mente, veamos algunos usos de este verbo en el Nuevo Testamento, lo cual nos ayudará a graficar mejor en nuestras mentes el significado de este verbo.

Primero, Hechos 8:39 donde dice: “Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio mas, y siguió gozoso su camino”.

En cierto instante, el eunuco tenia a Felipe ante si y en un abrir y cerrar de ojos, Felipe desapareció de su vista, fue arrebatado por el Espíritu del Señor.

Ahora desde el punto de vista de Felipe en un instante estaba allí con el eunuco, al instante siguiente una fuerza irresistible le trasladó a Azoto, a unos 32 Km. de distancia.

Segundo, Juan 6:15 donde dice: “Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de el y hacerle rey, volvió a retirarse al monte el solo”

Cristo había hecho el gran milagro de alimentar a más de cinco mil personas partiendo de cinco panes de cebada y dos pececillos. Esto abrió los ojos a la multitud, quienes vieron en Jesús una fuente segura de réditos económicos y políticos, y quisieron arrebatarle para hacerle rey por la fuerza.

La idea que tenían en mente era hacer algo en contra de la voluntad de Jesús, porque todos sabemos que la voluntad de Jesús no era hacerse rey sino ir a la cruz a morir en lugar del pecador. Por supuesto que Jesús no permitió ser arrebatado por la multitud y volvió al monte solo. Note que arrebatar denota el uso de la fuerza para lograr algo.

Tercero, en 2ª Corintios 12:1-4 Pablo relata una experiencia única en su vida. Para describirla dice que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. Arrebatar denota por tanto, como ya hemos dicho, el traslado instantáneo de un lugar a otro.

Finalmente, Hechos 23:10 dice: “Y habiendo grande disensión, el tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó que bajasen soldados y le arrebataren de en medio de ellos, y le llevasen a la fortaleza”.

En este caso, el verbo arrebatar denota el ser trasladado de un lugar que reviste un gran peligro a otro lugar donde no hay peligro.

Todos estos pasajes bíblicos aumentan nuestro concepto del verbo arrebatar.

En resumen diríamos entonces que arrebatamiento es la acción de arrebatar, lo cual es trasladar algún objeto de un lugar a otro mediante una fuerza irresistible en una forma instantánea, en algunos casos para evitar algún peligro inminente.

Muy bien, ahora que tenemos en claro lo que significa arrebatamiento, pasemos a nuestro siguiente punto, el antecedente del arrebatamiento. Este evento no fue jamás conocido en la época del Antiguo testamento. Fue un secreto celosamente guardado por Dios hasta el momento que debía ser dado a conocer. Sin embargo, en forma profética fue anticipado por el Señor Jesucristo mientras estaba todavía en este mundo en su primera venida.

Juan 14:1-3 dice: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios; creed también en mi. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomare a mí mismo, para que donde yo esto y, vosotros también estéis”

Jesús había anunciado su muerte. Uno de los discípulos será quien le entregue. Esto causó un sentimiento generalizado de tristeza en los discípulos. Fue en estas circunstancias que Jesús pronuncia las palabras que hemos leído y que han sido fuente de gozo y consuelo para tantos corazones atribulados.

En las palabras de Jesús, notamos una exhortación de consuelo: No se turbe vuestro corazón. Luego una exhortación a confiar: Creéis en Dios, creed también en mi. Después una afirmación: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho. Acto seguido, Jesús anuncia una promesa maravillosa: Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Jesús termina ampliando su promesa: Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomare a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Observe que todo es para el futuro. Estas fueron sencillas promesas, sin explicaciones de cómo o cuando tendrían lugar. Es sobre este fundamento donde descansa la doctrina del arrebatamiento. Se tuvo que esperar algún tiempo mas hasta que Dios descubra su secreto a su fiel ministro, el apóstol Pablo, dando mayores detalles sobre el arrebatamiento, lo cual será el tema de nuestro próximo estudio bíblico.

Por ahora, permítanos concluir con este pensamiento. Los que somos del Señor por haber recibido a Cristo como nuestro Salvador personal, tenemos promesas grandiosas de parte del Señor para el futuro. El mundo en el cual vivimos, con su incesante actividad, con su embrujo, con su brillo fugaz, no pocas veces nos produce ansiedad, temor, confusión, tensión, frustración y angustia. De pronto nos hallamos como los discípulos de Jesús, turbados en gran manera. Que refrescante es entonces oír esas melodiosas palabras de Jesús: No se turbe vuestro corazón.

Él nos pide eso, porque él tiene toda la capacidad para hacer alejar de nuestras vidas las preocupaciones. Si Ud. cree en Dios, debe también creer en Cristo Jesús y recibirle como su Salvador. Si Ud. lo hace, juntamente con la persona de Jesús, quien es la vida eterna. Ud. recibirá también el perdón eterno de sus pecados, un futuro brillante y grandiosas promesas como esta que ha sido citada en nuestro estudio bíblico.

Cristo ha prometido que no vamos a quedar en este mundo, no importa si hayamos muerto o estemos vivos cuando él venga. Su promesa es que vamos a estar con él para siempre. Que gloriosa verdad. Puede ser suya también con tan solo recibir por la fe a Cristo Jesús como su Salvador.

Si te gustó comparte con tus amigos
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email