Cordiales saludos amigo oyente. Bienvenido al estudio bíblico de hoy en la epístola del apóstol Pablo a los Filipenses. El gozo no siempre es el buen ánimo ante la ausencia de problemas. El gozo es más bien el buen ánimo a pesar de la presencia de problemas. Esto es lo que podemos ver en la vida del apóstol Pablo a lo largo de todos sus escritos y en especial en la epístola a los Filipenses. Pablo estaba justo en medio de serios problemas, estaba en prisión, imposibilitado de atender personalmente su ministerio de predicación del evangelio y para colmo, algunos que estaban en libertad de predicar el evangelio habían entrado en una especie de disensión contra otros que también estaban proclamando el evangelio. Pero todo esto, no fue obstáculo para que Pablo experimentara gozo. En el estudio bíblico de hoy veremos cuál fue el motivo de su gozo.

Tenga la bondad de abrir su Biblia en la epístola de Pablo a los Filipenses, capitulo 1 versículos 15 a 18.

Pablo había dicho en el versículo 14 del mismo capítulo que sus prisiones habían animado a la mayoría de los hermanos a que con más denuedo predicaran el evangelio. Note que Pablo está hablando de la mayoría de hermanos, no de todos, ¿por qué?

Pues porque había algunos hermanos que habían entrado en una especie de disensión y predicaban el evangelio con una motivación equivocada. El mensaje de estos hermanos era correcto pero los motivos para predicar eran incorrectos. Consideremos pues, en primer lugar, los personajes en disensión. Pablo nos habla básicamente de dos grupos de predicadores.

Veamos las características del primer grupo. Filipenses 1:15 en su primera parte; dice: “Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda”

Como dijimos antes, estos hermanos estaban proclamando el mensaje correcto, predicaban a Cristo, pero ¿cuál era su motivación? El texto dice por envidia y contienda. Estas dos palabras denotan primeramente un sentimiento de disgusto producido al ser testigo u oír de la prosperidad de otros y además denotan una enemistad abierta contra alguien. Lo que estaba pasando es que; estos hermanos, vieron la manera poderosa como Dios estaba usando a Pablo y cómo el evangelio estaba creciendo a pasos tan agigantados por obra de Dios a través de Pablo.

El éxito de Pablo levantó envidia en algunos y deseando alcanzar lo mismo que él había logrado se lanzaron a predicar con denuedo el evangelio. Lo malo no estaba en predicar a Cristo, lo malo fue que lo hicieron movidos por la envidia y la antipatía que sentían hacia Pablo.

Otra característica, de este grupo de predicadores la tenemos en el versículo 16 del capítulo 1. Dice así: “Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones”

Nuevamente aquí vemos que estos hermanos estaban proclamando el mensaje correcto, pero ¿qué es lo que había en su corazón? Pablo dice: primeramente contención. Esto significa hacer algo, para atacar a alguien. La predicación del evangelio era para atacar a Pablo quien estaba, en prisión. Luego Pablo dice que no eran sinceros. Claro que no lo eran porque el anhelo de su corazón no era que el nombre de Cristo sea conocido sino que Pablo se sienta incómodo de alguna manera. Además de esto. Pablo dice que pensaban añadir aflicción a sus prisiones. Los hermanos que proclamaban a Cristo estaban intentando hacer más miserable la vida de Pablo. Por supuesto que no lo lograron, pero eso fue lo que ellos deseaban.

En esencia entonces, el primer grupo de los personajes en disensión proclamaban el mensaje correcto pero sus motivaciones eran totalmente incorrectas. Si Ud. amigo oyente, esta proclamando a Cristo, ¿cuál es su motivación? ¿Es para lograr admiración de los demás? ¿Es para obtener beneficios económicos? Cuidado con proclamar un mensaje correcto pero con una motivación incorrecta.

El segundo grupo de los personajes en disensión eran aquellos que proclamaban el mensaje correcto y con la motivación correcta. Veamos dos características de ellos. La primera se encuentra en la segunda parte de Filipenses 1:15: “pero otros de buena voluntad”

Esto significa que la predicación del evangelio por parte de estos hermanos, provenía de un deseo sincero de hacer algo que es bueno. No había en ellos, el ánimo de envidia, ni de contención ni de buscar su propio provecho. Estos hermanos sabían que el nombre de Cristo debe ser conocido por todo el mundo, porque solo en él hay salvación, y movidos por este interés estaban proclamando a Cristo.

La segunda característica se encuentra en Filipenses 1:17, dice así: “Pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio”

Note el contraste, los unos predicaban a Cristo para añadir aflicción a las prisiones de Pablo, pero éstos, predicaban a Cristo por amor, principalmente amor al Señor quien les salvó de la condenación y el poder del pecado y también por amor a Pablo, quien les llevó a ellos el mensaje de salvación y además por amor a los perdidos.

Esta, debe ser la motivación correcta para cualquier predicador del evangelio. Un amor al Señor, un amor a los siervos del Señor y un amor a los perdidos. Note que en el corazón de estos hermanos no había lugar para la envidia, la contención, la insinceridad. Solamente había lugar para el amor y eso les movió a proclamar el nombre de Cristo con cada fibra de su ser.
Qué gran ejemplo de estos hermanos, para personas como Ud. y yo que proclamamos el evangelio. Ellos tenían el mensaje correcto y la motivación correcta. ¿Cuál es su motivación para predicar el evangelio? ¿Quizá la fama? ¿A lo mejor la fortuna? cualquier cosa que sea aparte del amor al Señor, y el amor a los perdidos es una motivación incorrecta.

Hemos considerado a los personajes en disensión. Ahora consideremos al producto de la disensión. ¿Cómo veía Pablo estos dos grupos de predicadores? ¿Los unos proclamando un mensaje correcto pero con una motivación incorrecta y los otros, proclamando un mensaje correcto con una motivación también correcta?

Filipenses 1:18 dice: “¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad. Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún”

Al mirar esta disensión, lejos de desanimarse. Pablo ve lo positivo de ello. Dice básicamente: A pesar de todo, aunque los unos proclaman a Cristo por pretexto, es decir escondiendo sus verdaderos motivos, mientras que los otros proclaman a Cristo por verdad, es decir con sinceridad, de todas maneras lo importante es que el nombre de Cristo es anunciado.

Pablo no está justificando a los que proclamaban el mensaje correcto con una motivación incorrecta. Pablo va más allá de esto y ve que de cualquier forma se está cumpliendo con lo que era la pasión de su vida, el que el nombre de Cristo sea proclamado y recibido por la gente. Dios es soberano amigo oyente, él puede tornar en algo bueno, o en algo de beneficio para su obra, lo que los hombres en su pecado intentan que sea para mal.

Observe el fenómeno de la persecución por ejemplo. La persecución es la táctica del enemigo, para contrarrestar el progreso del evangelio. Pero qué es lo que hace Dios. El toma la persecución y la transforma en el motor que impulsa a pasos agigantados el evangelio. Donde ha habido persecución, el evangelio ha echado raíces más firmes. Al mirar el panorama de esta manera. Pablo se regocija en el Señor. En esto me gozo, y me gozaré aún, dice.

Si, Pablo estaba en cadenas. Pablo estaba observando cómo algunos hermanos estaban proclamando a Cristo con una mala motivación, pero nada de esto le desanimó, porque él pudo poner su mirada más allá de los problemas y allí, encontró que el nombre de Cristo estaba siendo proclamado.

Quizá Ud. amigo oyente, este instante se siente perturbado y desanimado al ver que no todos los que proclaman el evangelio lo hacen por amor al Señor y a los perdidos. Muchos buscan su propio beneficio y utilizan el evangelio para lograr sus propios fines. Si es así, anímese como Pablo, gócese en grande, no porque haya voceros del evangelio mal motivados, sino porque no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad. Cristo es anunciado.