Qué grato es compartir este tiempo con Ud. amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Nuestro tema de estudio es lo que dice el Señor por medio de su palabra en cuanto al dinero y las posesiones en general. Este estudio pertenece a la serie titulada: Dinero y Posesiones a la Luz de lo Eterno. En instantes más estará con nosotros David Logacho para hablarnos acerca de cómo en la actualidad se ha introducido el materialismo en la misma iglesia.

Gracias por su sintonía amable oyente. El materialismo es considerado por Dios como idolatría y adulterio. El materialismo por tanto es en extremo peligroso. Esto fue el tema de nuestro último estudio bíblico. Cuando algunos creyentes escuchan hablar de materialismo, no prestan atención porque piensan que materialismo es algo que solamente puede afectar a los incrédulos. No se dan cuenta que el materialismo es tan pernicioso que afecta tanto a los incrédulos como a los creyentes por igual. Tanto es así que el materialismo ha echado fuertes raíces también en la iglesia cristiana de la actualidad. Sobre esto justamente trata el estudio bíblico de hoy. Es muy probable que Ud. se haya sorprendido al oír que existe materialismo en la iglesia en la actualidad. Pues, mirando más de cerca, no solamente el materialismo está en la iglesia de la actualidad, sino que el materialismo ha estado presente en la iglesia cristiana tanto en el pasado como en el presente y ciertamente en el futuro, mientras tarde la venida del Señor Jesucristo para llevar a su iglesia. Permítame demostrar con hechos mi aseveración. El materialismo estaba presente en la iglesia cristiana en el pasado. Por ejemplo, considere lo que el Nuevo Testamento registra en Hechos capítulo 8. Había en Samaria un hombre que se llamaba Simón quien con sus artes mágicas había engañado a mucha gente. Pero cuando Felipe predicó el evangelio de la gracia de Dios en Samaria, muchos se convirtieron genuinamente y como resultado dejaron de prestar oído a Simón el mago. Es más, el mismo Simón hizo lo que en algunos círculos llaman profesión de fe. Esto no fue, en absoluto genuino, pero permitió a Simón el mago a estar muy cerca de Felipe y mirar las señales y grandes milagros que se hacían. Esto tenía desconcertado a Simón el mago. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan, los cuales habiendo llegado, oraron por los creyentes para que recibiesen el Espíritu Santo. Acto seguido, los apóstoles imponían las manos a los creyentes y éstos recibían el Espíritu Santo. Esto sorprendió mucho más a Simón el mago. Ahora sabía que era por el poder del Espíritu Santo que se estaban haciendo esas señales y milagros. Así que, no se le ocurrió mejor cosa que también tener él el poder de otorgar el Espíritu Santo a los que quisiera. Mire entonces lo que pasó. Leo en Hechos 8:18-24. La Biblia dice: Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí.
Simón el mago se movía por el dinero y para el dinero. El dinero era su amo. Pedro tuvo mucha razón al decir que Simón el mago estaba en realidad en una prisión de maldad. El mensaje par todos es claro. Dios no está de venta y tampoco está vendiendo nada. El materialismo estaba presente en la iglesia desde sus mismos inicios. Tiempo más tarde, es público y notorio cuando en el siglo 16 el Papa León X levantaba fondos vendiendo perdón de pecado en forma de indulgencias. Por una módica suma de dinero, una persona podía supuestamente librar el alma de algún ser querido de los tormentos del purgatorio. Johann Tetzel viajaba de ciudad en ciudad vendiendo perdón de pecado como si fuera pan caliente. A él se le atribuye el famoso dicho: Tan pronto suena una moneda al caer dentro del cofre, sale un alma del purgatorio. No se imagina amigo oyente la cantidad de dinero que entró a las arcas de la iglesia de esta manera. Fue justamente este hecho que precipitó la famosa Reforma liderada por Martín Lutero. Pero dejemos atrás el pasado y proyectémonos al presente. El materialismo sigue presente en la iglesia cristiana. Un predicador pidió a sus donantes que le envíen $27 con la promesa de que iba a orar por cada una de las cartas que contengan esta donación. Puso una fecha límite para recibir las donaciones y dijo que los que envíen la donación dentro del plazo que él mismo había establecido, sabrán el secreto del por qué estaba pidiendo específicamente esa cantidad. No sólo vendía oraciones sino que apelaba a la curiosidad con tal de sacar dinero de la gente. Este mismo predicador prometía bordar en la funda de su almohada todos los nombres de los que le envíen $100. Una mujer estaba tan emocionada al recibir una carta “personal” entre comillas de un prominente líder cristiano, en la cual indicaba que había visto en visión la cara de esta mujer y que Dios le había dicho que le escriba personalmente para solicitar dinero. Por supuesto que este predicador no mencionaba los otros miles de cartas “personales” entre comillas que también había enviado a miles de personas cambiando solamente el nombre. Esto es sólo un pequeño ejemplo del materialismo dentro de la iglesia en el presente. Esto sin contar con las bendiciones que se prometen a cambio del envío de jugosas ofrendas, con las promesas de sanidad para los que den sacrificialmente, con los paños ungidos que se envían a los ofrendantes para que se los coloquen donde les duela y se sanen, la venta de agua del río Jordán, el polvo de las calles de Jerusalén, la arena del desierto de Judea y tantas otras cosas más que a diario se ofrece con la única y sola finalidad de sacar dinero de gente crédula de modo que las arcas de los astutos líderes estén siempre gordas. Uno de ellos se da el lujo de viajar en su propio avión y jamás acepta una invitación a predicar sin antes pactar una enorme suma de dinero y exigir lujos extravagantes en el hotel donde se va a hospedar. Cuando fue confrontado por su ostentación enfermiza dijo ¿Qué culpa tengo yo si Dios me trata de esa manera? ¿Acaso no soy hijo del Rey? Por supuesto no le importa vivir como hijo del Rey mientras miles de millones en todo el mundo no tienen ni para un bocado de comida. ¿Acaso no esto materialismo? Muchos hoy en día ya no dan generosamente al Señor o a su obra por amor, sin ningún interés, sino que dan motivados por la codicia, para supuestamente recibir lo que han dando multiplicado por cien. ¿No es esto materialismo? Así que, amable oyente, el materialismo ha estado en el pasado de la iglesia, está en el presente de la iglesia y desgraciadamente estará en el futuro de la iglesia. A medida que va pasando el tiempo, los métodos para manipular a la gente para que dé, se van volviendo más sofisticados e ingeniosos. ¿Dónde o cuándo va a parar todo esto? Triste decirlo, pero esto no va a parar hasta que Dios intervenga directamente destruyendo el presente sistema religioso y económico. Esto sucederá durante la tribulación, algo que todavía está en el futuro para nosotros. Note lo que dice Apocalipsis 18:4-8 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble. Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto; por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.
El sistema religioso-económico que prevalecerá durante la tribulación es un sistema corrupto y materialista, pero llegará su fin. Dios traerá su juicio y el resultado será aterrador. En un solo día vendrán sus plagas, muerte, llanto y hambres, y será quemada con fuego. Será el fin del materialismo, no solo en la iglesia sino en el mundo en general. En resumen, amable oyente, el materialismo ha estado, está y estará presente en la iglesia, hasta que Dios intervenga trayendo su juicio. Cuidado con dejarnos atrapar en sus garras.