Que gozo es estar nuevamente junto a usted, amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Seguimos estudiando la segunda epístola de Pablo a los Tesalonicenses en la serie titulada: Ánimo para una iglesia en apuros. Una vez que Pablo puso en orden el desorden doctrinal que causaron los falsos maestros en la iglesia de Tesalónica, Pablo ordenó a los creyentes de Tesalónica que oren por él y sus colaboradores, quienes en ese momento estaban sirviendo al Señor en Corinto. Los pedidos de oración giraban en torno a la palabra del Señor. El primer pedido era para que la palabra del Señor corra. Esto se refiere a que la palabra del Señor se expanda con rapidez en todo el mundo. El segundo pedido de oración era para que la palabra del Señor sea glorificada, así como lo fue entre los Tesalonicenses. Esto se refiere que la palabra del Señor se manifieste cambiando vidas de personas. El tercer pedido de oración era para que los mensajeros que predican la palabra del Señor sean librados de los ataques de personas perversas y malas que están en contra de Dios y su palabra. En esta oportunidad vamos a ver a Pablo expresando sus buenos deseos para los creyentes de Tesalónica.

Abramos nuestras Biblias en 2 Tesalonicenses 3:3-5. La Biblia dice: Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.
2Th 3:4  Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado.
2Th 3:5  Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.
Note que este pasaje bíblico comienza con la preposición “pero” Esto es para establecer un contraste entre algo que ha dicho el escritor y algo que está por decir el escritor. Lo último que dijo Pablo en su segunda carta a los Tesalonicenses fue que no de todos es la fe. Esto se refiere a los incrédulos en general, pero más específicamente a quienes se resisten a confiar en Dios y en su palabra y se esfuerzan por estar en contra de todos los que proclaman la palabra del Señor. Pablo calificó a estos hombres como perversos y malos. Perversos es la traducción de una palabra que significa “fuera de lugar” Por eso algunas versiones de la Biblia lo traducen como irrazonables. Malos, se refiere a su carácter. Como son malos actúan de una manera irrazonable o fuera de lugar. Pero no nos confundamos, no es que estas personas no sean inteligentes. Son muy inteligentes para muchas cosas, pero en lo que tiene que ver con las cosas que Dios ha escrito en su palabra, son irrazonables o están fuera de lugar. Pero el hecho que haya hombres perversos y malos, como los que se oponían a Pablo y a los suyos, no significa que los creyentes estamos perdidos en nuestro esfuerzo por anunciar la palabra del Señor. Por qué, pues porque así como hay hombres infieles, hay un Señor que es fiel. Este es el contraste que Pablo desea marcar al inicio del pasaje bíblico que estamos estudiando. Pablo dice: Pero fiel es el Señor. Qué hermoso amable oyente. En medio de un mundo de infidelidad, los creyentes tenemos algo digno de confiar. Es el Señor, quien es fiel. Por ser fiel, el Señor cumple con su palabra. Puede ser que este mismo instante, usted, amable oyente esté experimentando el profundo dolor causado por alguien que le fue infiel. No se desanime. No piense que todo ha terminado. Levante su rostro y mire al Señor. Él es fiel. Él no le va a traicionar nunca. Él es el único digno de confiar. Jeremías 17:5-8 dice: Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
Jer 17:6  Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
Jer 17:7  Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
Jer 17:8  Porque será como el árbol plantado junto a las aguas,(A) que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
Volviendo a 2 Tesalonicenses, hablando del Señor, Pablo dice: Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. Esto es maravilloso. Por ser fiel, el Señor hará dos cosas a favor de los creyentes. Primero, nos afirmará. Esto significa que no permitirá que seamos derrotados por nada ni por nadie. Los creyentes somos más que vencedores. Segundo, nos guardará del mal. Esto tiene que ver con protección. La palabra griega que se ha traducido como “mal”, la palabra griega “ponerós” se puede traducir también como maligno, uno de los muchos nombres para Satanás. Los creyentes tenemos la promesa del Señor en el sentido que nos guardará de Satanás. Fabuloso. ¿No le parece? Hay tantos creyentes que viven temblando de miedo ante Satanás. No hay por qué temer, amable oyente. El Señor, quien es fiel ha prometido guardar a los creyentes de Satanás. No estoy negando el poder de Satanás y el deseo que tiene por lastimar a los creyentes. Pero el Señor es Todopoderoso, y Él ha prometido guardarnos de Satanás. No hay por qué tenerle miedo. Además de esto, con la confianza puesta en el Señor, Pablo esperaba que los creyentes de Tesalónica hagan lo que les había mandado tanto en el presente, como en el futuro. Esto es digno de enfatizar amable oyente. La palabra del Seño no es sólo para que nos llenemos la mente de ella, sino también para que la pongamos en práctica. Santiago 1:22 dice: Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Pablo confiaba en el Señor que los creyentes de Tesalónica estén haciendo lo que él les había ordenado y que además hagan un compromiso para que en lo futuro sigan haciendo lo que Pablo les había ordenado. ¿Cómo está su vida con respecto a esto, amable oyente? ¿Está poniendo en práctica lo que oye, lee y entiende de la palabra de Dios? De otra manera, se está engañando a usted mismo, porque sería como aquella persona que mira su cara en un espejo y nota que está sucia, pero no hace nada para limpiarla, sino que actúa como si su cara estuviera limpia. En esto consiste el engaño. La triste realidad de muchos creyentes es que en un sentido espiritual andamos con nuestra cara sucia por el pecado, y actuamos como si todo estuviera bien. Nos engañamos a nosotros mismos y engañamos a otros, pero a Dios no podemos engañar. Pablo quería que los creyentes de Tesalónica no vivan auto-engañados y por eso confiaba en el Señor que tanto en el presente como en el futuro estén haciendo lo que se les había mandado. Habiendo dicho esto, Pablo expresa sus buenos deseos para los creyentes de Tesalónica. Desea que el Señor encamine sus corazones al amor de Dios y a la paciencia de Cristo. Esto es algo muy lindo, amable oyente. El verbo encaminar significa dirigir. Lo que está pidiendo Pablo es que el Señor Jesucristo, nuestro Salvador, dirija nuestros corazones, o nuestra actitud, o nuestra forma de pensar hacia dos cosas específicas. La primera, al amor de Dios. Note que no dice al amor a Dios. Como creyentes debemos amar a Dios, pero esto no es a lo que Pablo se está refiriendo en esta ocasión. Pablo se está refiriendo a que como creyentes, nuestra conducta, nuestra actitud, nuestra forma de pensar manifieste el amor de Dios. Si queremos saber como ama Dios, es cuestión de mirar textos como 1 Juan 3:16, en el cual dice que Dios amó de tal manera al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. El amor de Dios es un amor que da sin esperar nada a cambio. Es un amor que da lo mejor a personas que merecen lo peor. Este es el tipo de amor que debería estar presente en todo creyente. Es un amor sacrificial. La segunda cosa a la cual el Señor debería dirigir nuestros corazones, es a la paciencia de Cristo. Esta declaración se puede entender en dos maneras igualmente válidas. La primera y más directa es en la capacidad de soportar la adversidad sin desmayar, como la que tuvo Cristo. El Señor Jesucristo padeció injustamente como ningún otro, pero jamás dudó de lo que su Padre estaba haciendo con Él. El profeta Isaías dice en Isaías 53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero;(F) y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
Los creyentes de Tesalónica estaban atravesando por una experiencia muy dura, a causa de la oposición. En estas condiciones es muy tentadora la idea de dudar de Dios, pero Pablo deseaba que los corazones de los Tesalonicenses sean dirigidos o guiados a soportar la adversidad, así como Cristo soportó la adversidad. La segunda manera de entender la declaración de Pablo en cuanto a que el Señor guíe nuestros corazones a la paciencia de Cristo, es en el sentido que los creyentes vivamos a la luz de la inminente venida de Cristo a las nubes para arrebatar a la iglesia. Esto podría ocurrir en cualquier instante, y los creyentes debemos estar siempre listos para el encuentro glorioso con nuestro Salvador. Pablo deseaba esto para los creyentes de Tesalónica. Todos los que somos creyentes deberíamos satisfacer el deseo de Pablo, porque es el mismo deseo de Cristo, que nuestros corazones sean dirigidos al amor de Dios y a la paciencia de Cristo.