Gracias por estar nuevamente con nosotros, es un privilegio contar con su sintonía, hoy continuaremos con el interesante tema que está desarrollando nuestro hermano David Logacho, “La obra de Jesucristo después de su ascensión, por medio del Espíritu Santo”, tenga su Biblia a mano y acompáñenos a conocer que es lo que dios nos quiere decir acerca de esto.

I. Introducción. Saludos y bienvenida. Estudio del libro de Hechos en la serie titulada: La obra de Jesucristo después de su ascensión, realizada por medio del Espíritu Santo. En nuestro último estudio bíblico, vimos que Saulo fue enviado a su ciudad natal, Tarso, como medida de protección, por cuanto los judíos incrédulos le buscaban para matarlo por predicar el evangelio del Señor Jesucristo. Tarso se convirtió así, en la base del ministerio evangelístico de Saulo. Pero a la par de todo esto, el apóstol Pedro, guiado por el Espíritu Santo, estaba siendo utilizado por Dios como su instrumento para realizar varios milagros. Sobre esto trata nuestro estudio bíblico de hoy. Si tiene una Biblia cerca, tómela y ábrala en Hechos 9 a partir del versículo 31.

II. El pasaje bíblico comienza dándonos una panorámica de cómo estaba la obra del Señor en aquel tiempo. Hechos 9:31 dice: Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.
Varias cosas tenemos en el informe de Lucas. Primero, la paz que rodeaba a las iglesias por toda Judea, Galilea y Samaria. Esto fue un respiro temporal para las iglesias. Lo que contribuyó a esta relativa calma fue la conversión de Saulo y los cambios políticos. El nombramiento de un gobernador romano más estricto y la expansión de la autoridad de Herodes Agripa, resultaron en un retroceso de la persecución brutal de los judíos incrédulos contra la iglesia. Segundo, las iglesias eran edificadas. Esto significa que estaban creciendo espiritualmente. Tercero, las iglesias tenían buen testimonio. A esto se refiere la expresión que las iglesias andaban en el temor del Señor. El testimonio de una iglesia local puede ser un fuerte impulso para el avance de la obra del Señor o un gran obstáculo para el avance de la obra del Señor. Cuarto, las iglesias se multiplicaban, fortalecidas por el Espíritu Santo. Con este antecedente, Lucas prosigue mostrando tres milagros realizados por Pedro. Si yo le preguntara amable oyente: ¿Qué milagro piensa que es el más espectacular? ¿Cuál sería su respuesta? ¿Sanar a un enfermo? ¿Resucitar a un muerto? ¿Salvar a un pecador perdido? Yo creo que el último es el milagro más espectacular de Dios, porque la salvación demanda el precio más grande, la muerte del Hijo de Dios, porque la salvación produce los resultados más grandes, y porque la salvación trae la gloria más grande a Dios. Pues sucede que estos tres milagros aparecen a partir de Hechos 9:32. Consideremos el milagro de sanar a un enfermo. Hechos 9:32-35 dice: Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida. Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico. Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó. Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.
Note el gran trabajo pastoral que hacía el apóstol Pedro a las nacientes iglesias en Judea, Galilea y Samaria. Lucas dice que Pedro visitaba a todos. Gran ejemplo para los que somos obispos o pastores o ancianos, todos ellos términos sinónimos. Jamás debemos descuidar el ministerio de visitación a los creyentes. En algún momento, a Pedro le tocó visitar a los santos en Lida. Los santos no se refiere a imágenes religiosas de cualquier material, sino que se refiere a los que han recibido a Cristo como Salvador. Santos denota que han sido puestos aparte del mundo para un propósito especial. Lida es el nombre griego de la ciudad gentil de Lod que aparece en el Antiguo Testamento. Estaba situada a unos 32 Km. al noroeste de Jerusalén en el camino de Jope. El evangelio debe haber llegado a Lida por medio de creyentes que tuvieron que salir de Jerusalén a causa de la persecución. Mientras estaba visitando a los creyentes en Lida, Pedro se encontró con un hombre que se llamaba Eneas. La historia de Eneas debe haber sido muy triste. Lucas simplemente registra que por ocho años estaba en cama, por cuanto era paralítico. Aparentemente, Eneas jamás pidió que Pedro hiciera algo por él, para aliviar su situación. Sin embargo, Pedro le miró y le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. ¿Cómo habrá recibido Eneas estas palabras de Pedro? Tal vez inclusive pensó que Pedro se estaba burlando de él. Después de todo, habían pasado ocho años desde la última vez que Eneas pudo levantarse de su cama. Pero toda sombra de duda se disipó cuando Eneas notó que sus piernas débiles y deformadas por la parálisis de pronto estaban fuertes y derechas. Al ver esto, Eneas no esperó ni un instante para ponerse inmediatamente de pie. Cuánto gozo debe haber habido en Eneas por verse de pié después de ocho años sin ayuda de nadie. Así es como funciona el bíblico y genuino don de sanidad. El poder no es el resultado de la fe del enfermo sino que es resultado de la fe del que sana, en este caso de Pedro. El paralítico no tuvo ninguna participación antes de ser sanado. Nada de lo que oímos hoy: Tenga mucha fe y será sanado. La sanidad es absolutamente evidente para todos. Nada de lo que oímos hoy: me dolía la cabeza y ahora ya no me duele. ¿Quién puede verificar algo así? La sanidad es total e inmediata. Nada de lo que oímos hoy: ya estoy mejor y espero que en algún momento estaré totalmente bien. Compare este milagro de sanidad con los supuestos modernos milagros de sanidad y notará inmediatamente las diferencias. No es extraño por tanto que los habitantes de Lida y de la región contigua llamada Sarón, quienes vieron con sus propios ojos este maravilloso milagro se hayan convertido al Señor. Sabían a ciencia cierta que Pedro fue enviado por Dios y que lo que predicaba era la palabra de Dios. Ahora consideremos el milagro de resucitar a un muerto. Hechos 9: 36-43 dice: Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor. Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor.
La fama de Pedro debe haberse extendido a la velocidad de un rayo. No muy distante de Lida, a unos 16 Km. hacia el noroeste, a orillas del mar Mediterráneo, quedaba la ciudad de Jope, y allí había gran conmoción, por cuanto acababa de morir una fiel hermana en la fe que se llamaba Tabita, en hebreo o Dorcas en griego. El nombre significa: gacela. Esta discípula era muy querida en Jope porque abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Esta conducta de Tabita o Dorcas, dice mucho de la autenticidad de su fe. La fe que no produce buenas obras es una fe muerta. Conforme a las costumbres de la época, los deudos de Tabita lavaron el cadáver y la pusieron en una sala. Fue en estas circunstancias que entraron en acción los discípulos de Cristo en Jope. Ellos sabían que Pedro estaba en la vecina ciudad de Lida y estaban convencidos que Pedro podría devolver a la vida a Tabita. Así que, sin perder tiempo, enviaron mensajeros a Lida con la consigna de que hagan venir a Pedro a Jope tan pronto sea posible. Cuando Pedro llegó a Jope, fue conducido a la sala donde estaba el cadáver de Tabita. El ruido debe haber sido ensordecedor porque allí estaban también las viudas que lloraban mientras mostraban las túnicas y los vestidos que en vida hacía Tabita. Las buenas obras hablan bien de los que las hacen aún después de muertos. Pedro entonces ordenó que salgan todos de la sala y poniéndose de rodillas oró al Señor, luego se volvió al cuerpo muerto de Tabita y abriendo su boca pronunció las palabras: Tabita, levántate. La muerte soltó a su presa y el cadáver dio señales de vida. Así como me oye. Yo sé que suena raro al oído. Tabita abrió los ojos. Lo primero que percibieron los ojos de Tabita fue a Pedro, de rodillas junto a ella. Una vez que Tabita se incorporó, Pedro le dio la mano y la levantó. Pedro hizo entrar a la sala a los creyentes y a las viudas y les presentó a Tabita viva. Esto fue utilizado por el Señor para que muchos incrédulos en Jope reciban a Cristo como Salvador y sean perdonados de sus pecados. Lucas termina este pasaje bíblico haciendo notar que Pedro se quedó muchos días en Jope, hospedado en casa de un discípulo llamado Simón, quien era curtidor de oficio. Por su oficio, los curtidores tenían que manipular partes de un animal muerto y por tanto eran inmundos según la ley de Moisés, pero esto no fue impedimento para que Pedro se hospede con Simón el curtidor. Dios estaba preparando a Pedro para un encuentro más directo con lo que los judíos consideraban inmundo. Cerrando ya, Dios ha hecho milagros fabulosos devolviendo la salud a un paralítico y resucitando a un muerto. ¿Hay alguna razón para desconfiar de su poder en cualquier situación difícil que Usted esté enfrentando?