Saludos cordiales amiga, amigo oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de Hageo y hemos llegado a lo que podríamos llamar la médula o el corazón del libro. ¿Qué efecto tuvo el mensaje de Dios por medio del profeta Hageo en el pueblo de Israel? En instantes más nos acompañará David Logacho para hablarnos sobre la respuesta a esta pregunta.

Les invito a abrir sus Biblias en el libro de Hageo, capítulo 1 versículos 12 a 15.
En este pasaje bíblico tenemos la respuesta del pueblo de Israel ante en mensaje de Dios por medio el profeta Hageo. Recordemos que Dios confrontó la apatía del pueblo de Israel hacia la reedificación del templo de Jerusalén.
Esta apatía quedó en evidencia cuando los israelitas se dedicaron a sus propios negocios mientras el templo de Jerusalén estaba en ruinas por no menos de 16 años. Como una medida de disciplina por esta apatía hacia su obra, Dios trajo calamidad económica a la nación. La gente sembraba mucho pero cosechaba poco, comía pero no se saciaba, bebía pero no quedaba satisfecha, se vestía pero sus cuerpos no se calentaban y los que trabajan a jornal, recibían su jornal en saco roto, lo cuál es una manera de decir que lo que ganaban se les iba como la arena entre los dedos. No les alcanzaba para nada.
Quizá el pueblo no notó inmediatamente que quién estaba detrás de este desastre económico era Dios. Y por eso Dios envió su mensaje por medio del profeta Hageo. El contenido del mensaje era muy sencillo y directo.
Básicamente decía: Miren judíos, el descalabro económico que están padeciendo se debe a que Uds. se han olvidado de reedificar mi templo y se han concentrado en sus propios negocios. Si quieren que la situación económica cambie, reedifiquen mi templo que está en ruinas, entonces yo pondré en él mi voluntad y seré glorificado.
Los líderes del pueblo, Zorobabel y Josué y el pueblo todo, escucharon este mensaje, y los versículos 12 a 15 de Hageo 1 registran su respuesta ante el mensaje.
En primer lugar oyeron la voz de Jehová su Dios. Hageo 1:12 en su primera parte dice: “Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios; y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios”
Detengámonos aquí momentáneamente. Lo primero que notamos es que Zorobabel, el gobernador, Josué el sumo sacerdote y el resto del pueblo oyeron la voz de Jehová su Dios. Oír en este caso no significa solamente que sus oídos percibieron las ondas sonoras que salieron de las cuerdas vocales de Hageo. Oír significa en realidad que el mensaje de Dios por medio de Hageo penetró hasta lo más profundo de su ser y produjo una convicción de lo mal que hasta ese momento estaban haciendo.
Los líderes y el pueblo reconocieron cuan necios habían sido al ocuparse en sus propias empresas mientras la obra de Dios permanecía en ruinas. Este, es el primer paso para la obediencia. Para obedecer a Dios primero tenemos que oír su palabra, esto es, dejar que su palabra penetre hasta lo más profundo de nuestro ser y nos examine para determinar qué es lo que estamos haciendo mal.
Hoy en día ya no hacen falta profetas como Hageo, porque tenemos a nuestra disposición la palabra completa y final de Dios, lo que nos hace mucha falta es oír con oídos abiertos y dispuesto a recibir la palabra de Dios. Me temo que hoy en día escuchamos mucho de la palabra de Dios, pero no oímos nada, porque nuestros oídos espirituales se han cerrado a las verdades de Dios, porque como dijo el apóstol Juan amamos más las tinieblas que la luz y así nos volvemos sordos al mensaje de Dios por medio de su palabra. Cuánta falta nos hace oír la palabra de Dios, como lo hicieron los judíos en la época de Hageo.
En segundo lugar, los líderes del pueblo y el pueblo todo, temieron a Jehová. La segunda parte de Hageo 1:12 dice “Y temió el pueblo delante de Jehová”
Luego de oír la palabra de Dios, la gente temió a Dios. El verbo temer, en algunas ocasiones significa tener reverencia hacia algo o hacia alguien, pero en otras ocasiones significa tener miedo hacia algo o hacia alguien.
En nuestro caso en particular significa tener miedo hacia Dios. Al ver que Jehová de los ejércitos se había enojado por su apatía hacia la reconstrucción del templo, y que ese enojo se había manifestado en un descalabro económico de la nación, la gente tuvo miedo de seguir causando enojo a Dios. Esto es algo que nos hace mucha falta hoy en día. Está bien tener un temor reverencial hacia Dios por lo que él es, pero necesitamos también tener miedo de caer en sus manos para ser disciplinados. Creo que si temiéramos a Dios como deberíamos temer, pensaríamos más de una vez, antes de ofenderlo con nuestro pecado. La falta de temor hacia Dios nos ha conducido a una vida de disipación. Recordemos que es cosa horrenda caer en las manos de Dios vivo.
En tercer lugar, luego que el pueblo oyó la voz de Dios y temió a Jehová, el pueblo fue animado por Jehová. Hermosas son las palabras de los versículos 13 y la primera parte del versículo 14 de Hageo 1 dice así: “Entonces Hageo, enviado de Jehová habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: yo estoy con vosotros, dice Jehová. Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo”
Que Dios tan extraordinario que tenemos Ud. y yo. Aún antes de que el pueblo reiniciara los trabajos en el templo, con solo mirar la actitud de su corazón sincero, Dios les hace una promesa grandiosa para animarlos. Yo estoy con vosotros. Observe la conjugación del verbo ser. Está en tiempo presente. Con esto Dios estaba diciendo a su pueblo, yo estoy siempre a su lado, nada ni nadie puede evitarlo.
Si Dios todopoderoso esta a nuestro lado, no nos hace falta absolutamente nada. Para qué preocuparse de los enemigos, de la falta de recursos económicos, de las circunstancias y quién sabe de qué más. Lo que Ud. Y yo necesitamos es la presencia de Dios a nuestro lado y eso basta y sobra.
En cuanto a nosotros los creyentes, Él ha prometido no sólo estar junto a nosotros sino estar en nosotros. Por tanto no hay razón para la desconfianza. Cómo una prueba de lo que Dios había prometido, ¿sabe Ud. lo que sucedió? La escritura dice que el espíritu de Zorobabel, gobernador Josué, sumo sacerdote y del pueblo en general fue despertado.
Me gusta esta última palabra. Hoy mas que nunca necesitamos despertar de nuestro letargo espiritual. Necesitamos urgentemente un avivamiento, un nuevo interés por la obra del Señor. El despertar el espíritu es una obra de Dios, y siempre será el resultado de oír la palabra de Dios y temer delante de Él.
En cuarto lugar, después de oír la voz de Dios, temer a Jehová y ser animados por Jehová, trabajaron. Hageo 1:14 en su segunda parte y 15 dice: “Y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios, en el día 24 del mes sexto, en el segundo año del rey Darío”
Con todo lo que prometió Jehová no quedaba otra cosa sino poner manos a la obra y eso es justamente lo que hicieron los judíos. Vinieron de sus casas, pusieron sus negocios en un segundo plano y trabajaron en lo que debe ser lo más importante para todo hijo de Dios, la persona de Dios y la obra de Dios. El trabajo de reconstrucción del templo se reinició el 24 del sexto mes del segundo año del rey Darío.
Haciendo memoria, recordemos que Hageo proclamó su mensaje el primer día del sexto mes del segundo año del rey Darío. Con todo lo que prometió Jehová no que quedaba otra cosa si no poner manos a la obra y eso y es justamente lo que hicieron los judíos. Vinieron de sus casas, pusieron sus negocios en un segundo plano y trabajaron en lo quede ser lo más importante para todo hijo de Dios, la persona de Dios y la obra de Dios.
El trabajo de reconstrucción del templo se reinició el 24 del sexto mes del segundo año del rey Darío. Haciendo memoria recordemos que Hageo proclamó su mensaje el primer día del sexto mes del segundo año de Darío. 23 días después el pueblo estaba trabajando en la reedificación. Que respuesta tan inmediata.
Ahora permítame una reflexión. Es probable que en su vida espiritual existan edificaciones en ruinas. Me refiero a pecados que Ud. todavía no ha logrado vencerlos, Ud. seguramente a dicho como los judíos en la época de Hageo: Hoy no tengo tiempo para ocuparme en mi vida espiritual, algún día lo haré, por lo pronto voy a dedicarme a mis asuntos. Sinceramente y en amor, le digo: No corra el riesgo de ser disciplinado por Dios. Oiga el mensaje de su palabra, deje que penetre hasta lo más hondo de su ser y lo convenza de su necesidad de arreglar sus cuentas con Dios.
Luego tema a Dios. Literalmente tenga pánico de seguir ofendiéndolo con su pecado. Si usted es sincero hasta aquí, Dios despertará su espíritu para que Ud. reedifique sus edificios en ruinas y logre victoria sobre el pecado.
Finalmente empiece a dar pasos firmes hacia vencer ese pecado que tanto daño le ha causado hasta ahora. Que Dios nos guíe a todos a cumplir con esto.