Siempre echan la culpa a la mosca, siempre dicen que ella es la hace dar mal olor; y sí es cierto. Pero en realidad esto no ocurriría si el perfumista no hubiese dejado el frasco abierto. No quiero distorsionar el concepto bíblico en este pasaje, porque así como algo tan pequeño echa a perder un perfume tan valioso, una locura hacer que el testimonio de un hombre venga al piso. Pero sin irme muy lejos del corazón de este versículo, la verdad es que esto ocurre cuando hay descuido en tu vida. Las moscas caen en el perfume porque uno deja el frasco abierto. Las locuras en la vida, los pecados, las licencias que nos damos vienen y destruyen nuestro testimonio porque en un  momento dejamos la puerta abierta.

No creas que hacer una locura o darte algún permiso en tu carnalidad no va a traer consecuencias. Quizás no se note al principio pero pronto comienza a heder y es notorio que algo estuvo mal. Las moscas en tu vida pueden ser varias: tu orgullo, la impaciencia, la falta de perdón, el enojo, la envía; en fin, muchas pueden haber revoloteando a tu alrededor pero debes erradicarlas de tu vida. Recuerda que las moscas es un símbolo de los demonios en la biblia y no estoy diciendo que hay demonios en tu vida, sino que cada pecado, cada mosca es traída a tu vida por tu enemigo, quien quiere verte destruido. Espanta esas moscas, tómate un café con Dios y camina en su luz.

¿Qué mosca te persigue?, ¿Cómo huele tu vida?

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