Reciba cordiales saludos amigo oyente, al inicio del estudio bíblico de hoy. Recuerde Ud. que hemos emprendido un estudio de lo que la Biblia revela sobre el Espíritu Santo. Dentro de este gran tema, hemos llegado a la obra del Espíritu Santo en los creyentes. En el estudio bíblico de hoy, David Logacho nos hablará sobre algo fundamental en la vida cristiana. Nos referimos a los dones espirituales.

¿Le han pedido alguna vez hacer algo para lo cual Ud. no está capacitado? A mi me ha sucedido eso varias veces, pero hay una que aunque aconteció hace muchos años, todavía la mantengo fresca en mi mente por la carga de emociones fuertes que experimenté. Fue durante la primera semana de trabajo en una Estación de Rastreo de naves espaciales de la NASA. De pronto, recibí una orden de trabajo para hacer algo que jamás en mi vida lo habla hecho, y por tanto no tenía la menor idea de cómo hacerlo. Mi supervisor no estaba en ese momento y por tanto allí estaba yo, con una orden de trabajo en mi mano, sin la más mínima idea ni de cómo comenzar el trabajo. Me sentí aturdido, abrumado, frustrado, decepcionado, avergonzado y todo lo demás. En realidad, viéndolo bien, no era mi culpa, la culpa era de quien me pidió hacer algo que yo no sabia cómo hacerlo porque jamás fui capacitado para ello. Pero eso no quita ese sentimiento de inutilidad que uno experimenta cuando intenta hacer algo para lo cual no ha sido capacitado. Las mismas emociones podríamos sentir si Dios nos pidiera hacer algo para lo cual no hemos sido capacitados. Pero gracias a Dios que él jamás nos solicitará hacer algo para lo cual él mismo no nos haya capacitado previamente. Carlos Wesley solía afirmar: Dios nunca me pediría volar si no me hubiera dado alas. Su hermano Juan Wesley complementó la idea cuando dijo: Si Dios me pidiera que vuele, instantáneamente me saldrían alas. Así es amigo oyente. Dios nunca nos va a pedir hacer algo para lo cual no nos ha capacitado. Ahora bien, ¿de qué forma nos ha capacitado Dios para hacer las cosas que él nos pide? Pues por medio de los dones espirituales que él mismo nos ha dado. Definamos por tanto que es esto de los dones espirituales. Son capacidades dadas por Dios a través del Espíritu Santo a todos los creyentes, para que los creyentes puedan funcionar dentro del Cuerpo de Cristo. Romanos 12:3-8 dice: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de si mismo que el que debe tener, sino que piense de si con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir, o el que enseña en la enseñanza, el que exhorta en la exhortación, el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud, el que hace misericordia con alegría” Note que los creyentes en general formamos un cuerpo, el cuerpo de Cristo o la iglesia de Cristo. Cada creyente es un miembro de ese cuerpo y por tanto tiene una función específica dentro del cuerpo. Pablo dice: no todos los miembros tienen la misma función. Esa función que cada uno tenemos dentro del cuerpo debe ser realizada por medio de los dones espirituales. En realidad los dones espirituales son las capacidades que Dios nos ha dado por medio del Espíritu Santo para funcionar dentro del Cuerpo de Cristo. A alguien, Dios le ha dado a través del Espíritu Santo el don de profecía, Pablo dice: Funcione dentro del cuerpo profetizando. A otro, Dios le ha dado por medio del Espíritu Santo el don de servicio. Pablo dice: Funcione dentro del cuerpo sirviendo. A otro, Dios le ha dado por medio del Espíritu Santo el don de enseñanza, Pablo dice: Funcione dentro del cuerpo enseñando. Otro por ahí, ha recibido de Dios, a través del Espíritu Santo el don de exhortación, Pablo dice: Funcione dentro del cuerpo exhortando. Uno más ha recibido de Dios a través del Espíritu Santo el don de repartir, Pablo dice: Funcione dentro del cuerpo repartiendo con liberalidad. Otro ha recibido de Dios por medio del Espíritu Santo el don de presidir, Pablo dice: Funcione dentro del cuerpo presidiendo con solicitud. Finalmente, otro ha recibido por medio del Espíritu Santo el don de misericordia. ¿Qué es lo que debe hacer? Pablo dice: Funcione dentro del cuerpo haciendo misericordia con alegría. ¿Ve Ud. como Dios ha capacitado por medio del Espíritu Santo a los creyentes para que puedan funcionar dentro del cuerpo de Cristo? Esa capacidad dada por Dios a través del Espíritu Santo a todos los creyentes es lo que se llama el don del Espíritu Santo. Así que, cuando escuche hablar del don del Espíritu Santo, no piense que se está hablando de algo misterioso para algunos creyentes privilegiados. No, el don del Espíritu Santo es simplemente una capacidad dada por Dios a cada creyente, por medio del Espíritu Santo para que el creyente pueda funcionar adecuadamente dentro del cuerpo de Cristo. ¿Ve Ud. como Dios primeramente capacita y luego pide que funcionemos conforme a esa capacitación? Si tan solo pudiéramos entender y practicar esta verdad, nos ahorraríamos cantidad de conflictos en nuestras iglesias. ¿Sabe por qué? Porque no habría creyentes frustrados tratando de hacer cosas para las cuales Dios no les ha capacitado por medio del Espíritu Santo. Una vez visité una iglesia en una gran metrópoli latinoamericana. Antes del culto dominical donde tenía que predicar, tuvo lugar la escuela dominical, de modo que gustosamente me senté en uno de los bancos de la clase para los adultos. No quiero criticar al hermano, sino solamente ilustrar un punto. El hermano tuvo serias dificultades en organizar sus ideas para la enseñanza. No dijo ninguna herejía, o algo contrario a las Escrituras, simplemente era obvio que no estaba capacitado para enseñar. Cuando terminó la clase me acerqué a él para animarle, porque noté que estaba avergonzado por no haber dado una clase magistral. Me dijo: Se me une el cielo y la tierra cuando tengo que enseñar en público. Le pregunté qué otra cosa hacia además de enseñar. Con un brillo en sus ojos, me dijo: Soy tesorero, me encargo de manejar los fondos de la iglesia y me encanta hacerlo. Posteriormente pregunté al pastor, qué tal era este hermano como tesorero. El pastor no tuvo palabras para alabar el trabajo que como tesorero este hermano ejecutaba. Allí me di cuenta que este hermano tenía el don de servicio y funcionaba a la perfección sirviendo, pero no tenía el don de enseñanza y por eso estaba desanimado cuando tenía que enseñar y ciertamente también desanimaba a los que le escuchaban. Si todos los creyentes supiéramos la forma como nos ha capacitado Dios a través del Espíritu Santo y funcionáramos en el área en la cual hemos sido capacitados, la iglesia local funcionaria a las mil maravillas. El cuerpo siempre va a tener problemas cuando todos los miembros del cuerpo quieren ser ojo o pies o manos. En esta ocasión hemos definido que son los dones espirituales. Recuerde que son capacidades dadas por Dios por medio del Espíritu Santo a todos los creyentes para que los creyentes podamos funcionar adecuadamente en el cuerpo de Cristo. Note que los dones no son para nuestro beneficio, sino para beneficio de los demás o beneficio del cuerpo. Si Ud. amigo oyente, ha recibido ciertos dones espirituales, no tiene ninguna razón para sentirse orgulloso de ello, porque los dones espirituales, no son para que Ud. se jacte sino para que Ud. pueda servir a los demás. Con la ayuda del Señor estudiaremos más sobre los dones en nuestro próximo programa. Le invitamos por tanto a estar con nosotros.

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