Es un gozo estar junto a ti, amigo oyente. Prosiguiendo con nuestro estudio de los dones espirituales, llegamos a la descripción de un grupo muy especial de dones, conocidos como dones de señal. Dentro de este grupo de dones tenemos los siguientes cuatro. El don de milagros, el don de sanidad, el don de lenguas y el don de interpretación de lenguas.

El nombre, dones de señal, se deriva del hecho que estos dones sirvieron como señal de que Dios estaba por ejecutar ciertas acciones muy particulares dentro de su plan para la humanidad. Es así como antes del juicio que iba a venir sobre Israel, en la época de Isaías, Dios habló al pueblo en lengua extraña, una lengua que a los oídos de los israelitas sonaba como el hablar de un tartamudo. Isaías 28:11-13 dice: “porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír. La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea tras línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos”.

Esta comunicación en una lengua extraña era la señal que anunciaba el inminente juicio de parte de Dios. El juicio vino allá por el año 720 antes de Cristo, cuando el imperio asirio holló las diez tribus del norte. Los milagros sanidades y lenguas también fueron usados como señal de que Dios estaba por introducir algo nuevo en su plan soberano para la humanidad.

Por ejemplo, veamos lo que ocurrió cuando comenzó la iglesia de Cristo, Hechos 2:1-3 dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados: y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos” Este fue el comienzo de señales, porque después hubo lenguas, sanidades, resurrección de muertos, etc, todo lo cual apuntaba al hecho que Dios estaba comenzando algo que hasta ese momento no existía, la iglesia de Cristo.

Pero sobre todo lo que hemos mencionado, estos dones de señal fueron las credenciales que autenticaron mensaje y mensajero. Dios dio la capacidad de hacer este tipo de señales a sus mensajeros, no para hacerlos famosos ni tampoco ricos, sino para que la gente que los escuchaba supiera que ellos fueron enviados por Dios con un mensaje que provenía de Él. Nota lo que dice el autor de Hebreos sobre este asunto: Hebreos 2:3-4 dice; “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad”

La palabra del Señor anunciada por los que la oyeron directamente del Señor, fue de alguna forma confirmada o autenticada. ¿De qué manera fue autenticada? Pues por medio de las señales que estos testigos podían hacer. Al mirar los hechos portentosos de los apóstoles, los que los oían quedaban totalmente convencidos que estos hombres eran enviados de Dios y por tanto lo que estos hombres decían era la palabra de Dios.

Los dones de señal entonces sirvieron para autenticar el mensaje y el mensajero. Muy bien, con esta idea en mente, vayamos a la descripción del primer don de señal. Se trata del don de milagros.

A manera de definición, diremos que el don de milagros fue la capacidad sobrenatural dada por Dios a algunos creyentes, mediante el Espíritu Santo, por la cual, estos creyentes podían invocar la intervención directa de Dios en una situación determinada, haciendo evidente para todos que lo acontecido fue algo sobrenatural por la intervención directa de Dios. Quizá en este punto sea necesario mencionar lo que se considera un milagro.

Un milagro es algo que va en contra de las leyes de la naturaleza. Como sabes, la naturaleza se desenvuelve en base a leyes o principios establecidos por Dios quien es su creador, pero cuando acontece algo contrario a esas leyes, podemos decir que se trata de un milagro. Por ejemplo, si lanzas una moneda al aire, esa moneda tiene que descender en algún momento, porque la ley de la gravedad, una ley de la naturaleza entra en acción. Pero si esa moneda queda flotando en el aire ante tu estupefacta mirada, entonces ha sucedido algo contrario a una ley natural y podríamos decir que estamos ante un milagro.

Todos los milagros relatados en la Biblia caen dentro de esta categoría. Son hechos portentosos, que desafían las leyes de la naturaleza. Se manifiesta en un poder sobre las enfermedades, como cuando se restituyó la salud de alguien, o un poder sobre la naturaleza, como cuando Jesús hizo calmar una tempestad o un poder sobre la materia, como cuando Jesús hizo cambiar el agua en vino, o un poder sobre la muerte, como cuando Jesús resucitó a Lázaro. Todos estos milagros tuvieron una característica común. Fue algo que se percibió con los sentidos, algo evidente para todos, algo incuestionable desde cualquier punto de vista. Esto nos trae a algo muy importante.

Hemos dicho que el don de milagros fue un don de señal, algo que sirvió para autenticar el mensaje y el mensajero. La cuestión es ésta: El mensaje y los mensajeros ya han sido autenticados. Su testimonio lo tenemos en la Biblia, por tanto, ya no hace falta la presencia de creyentes con el don de hacer milagros. ¿Será entonces que en la actualidad no existen milagros? La respuesta en un NO rotundo. En la actualidad existen milagros y seguirán existiendo mientras exista un Dios para quien nada es imposible.

Tendríamos que ser ciegos para no ver los muchos milagros que están ocurriendo a cada momento. Solamente considera los miles o quizá millones de personas que día a día pasan del estado de muerte espiritual al estado de vida espiritual. Este es el milagro más grandioso que podríamos pensar, porque se trata de impartir vida a alguien que ha estado muerto, espiritualmentente hablando, y esto sucede ante nuestros ojos, y sin mencionar siquiera los milagros de protección o de provisión que no solamente vemos que ocurren a nuestro al rededor, sino que posiblemente nosotros mismos hemos sido los beneficiarios de ellos.

Los milagros existen hoy en día amigo oyente, pero no por medio de creyentes con el don de hacer milagros sino en respuesta a la acción directa de Dios, en base a su soberana voluntad y muchas veces en respuesta a la oración ferviente de sus hijos. Gracias a Dios porque su poder es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

En nuestros próximos estudios bíblicos trataremos el asunto de los otros dones de señal. Por lo pronto demos gracias a Dios porque el autenticó mensaje y mensajeros por medio del don de milagros y en la actualidad sigue y seguirá obrando milagrosamente.