Cordiales saludos amigos oyentes, les habla David Logacho dándoles la bienvenida a un nuevo estudio bíblico en la epístola de Judas. Esta epístola trata el tema de la apostasía. En nuestro estudio bíblico último Judas nos mostró por medio de ejemplos de la naturaleza cual es la motivación de todo apóstata. El apóstata es como un arrecife en medio de un tranquilo mar. Muestra su alta peligrosidad. El apóstata es como una nube sin agua. Muestra su fracaso total, en cumplir lo que promete. El apóstata es como un árbol otoñal. Muestra su incapacidad de producir fruto digno. El apóstata es como las fieras ondas del mar. Muestra su ímpetu en proclamar su basura doctrinal. Finalmente el apóstata es como una estrella, fugaz, un meteorito. Muestra su rumbo errático, totalmente impredecible, lo único seguro es que termina en la oscuridad eterna. En el estudio bíblico de hoy vamos a continuar hablando de los apóstatas, pero esta vez acerca de su destino final.

Le ruego abrir su Biblia en la epístola de Judas, versículos 14 y 15. Dice así la Palabra de Dios. “De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” Al tratar el asunto del destino final de los apóstatas, Judas nos presenta una profecía. La profecía en este caso significa declarar algo que está por acontecer en el futuro. La profecía, cuando es verdadera, tiene que provenir directamente de Dios, porque sólo él conoce el futuro. Ni Satanás, ni sus demonios, peor los hombres conocen el futuro, por tanto toda profecía que proviene de cualquier fuente que no sea Dios es una profecía fraudulenta. Consideremos pues la identificación del profeta, y el contenido de la profecía. En cuanto a la identificación del profeta. El texto dice: De estos, es decir de los apóstatas, también habló Enoc, séptimo desde Adán, diciendo. El profeta se llama Enoc. Enoc vivió en la era anterior al diluvio, era de la séptima generación de Adán, Por lo que dice la Biblia Enoc fue un hombre extraordinario. Tan especial fue para Dios, que Dios no pudo esperar que muriera para tenerlo en su gloria. Génesis 5:24 dice “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios” Interesante es pensar que Enoc no fue llevado por Dios sin saborear la muerte porque era bueno, o porque hizo buenas obras. No de ninguna manera. Ponga atención a lo que dice Hebreos 11:5 sobre él “Por la fe Enoc fue transpuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese transpuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios” ¿Cómo agradó Enoc a Dios? Por la fe. Su estilo de vida ejemplar fue solo el resultado de la fe que Enoc tuvo en Dios. Hebreos 10:38 dice “Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma” Este es el profeta. Dios confía sus secretos a personas como Enoc. Una pregunta que normalmente surge en este punto es esta: Enoc vivió antes del diluvio. Judas escribe su carta miles de añas después del diluvio. ¿Cómo supo Judas lo que Enoc profetizó? Bueno, muchas alternativas se han enunciado sobre esto, pero lo más seguro es pensar que el Espíritu Santo reveló a Judas estas palabras de la misma manera que guió la escritura de toda la carta de Judas. Habiendo identificado al profeta, consideremos el contenido de la profecía. El texto dice “He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y da todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él”. Toda la profecía gira en torno a un Juez. Para entender la profecía consideraremos la identidad del Juez, la venida del Juez, los acompañantes del Juez y el veredicto del Juez. En cuanto a la identidad del Juez, sabemos que es uno que tiene poder para juzgar a todos los impíos por su pecado. Enoc lo llamó el Señor. Pero con la ayuda del Nuevo Testamento veamos quién es el Señor. En el mensaje de Pedro en la casa de Cornelio, hablando de Jesucristo, note lo que dijo, según Hechos 10:42 “Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él, es decir Jesucristo, es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y de muertos” El Juez es Jesucristo. Note la propias palabras de Jesús en Juan 5:22 “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo” Nuevamente aquí, Jesucristo el Hijo de Dios se muestra como el Juez. Claramente entonces, Enoc estaba en realidad refiriéndose a Jesucristo cuando habló del Señor. En cuanto a la venida del Juez, Enoc dijo: He aquí, vino el Señor. El verbo venir está en tiempo pasado, como si fuera algo que ocurrió antes que la profecía fue dada, sin embargo era algo que iba a suceder en el futuro. Esta forma de presentación de las profecías es algo normal. Lo que pasa, es que cuando algo es profetizado por Dios, es tan seguro que el profeta lo describe como algo que ya pasó. La profecía de Enoc tendrá un cumplimiento parcial cuando el Señor Jesucristo venga al final de la tribulación a destruir a sus enemigos y establecerse como rey y tendrá un cumplimiento total cuando el Señor venga al final del milenio cuando los incrédulos reciban el juicio en el gran trono blanco. En cuanto a los acompañantes del Juez. Enoc dice que el Señor vino con sus santas decenas de millares. ¿Quienes son ellos? Primeramente ángeles, Mateo 25:31 dice “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria” Pero además de ángeles son los creyentes resucitados y glorificados. Colosenses 3:4 dice “Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” Ángeles y creyentes glorificados acompañaremos al Juez de toda la tierra. ¿No le parece maravilloso a Ud. que es creyente? En cuanto al veredicto del Juez, note que no viene para ver si los apóstatas son muy malos o no tan malos. No es un juicio en términos a lo que conocemos en la tierra, en el cual se analizan las pruebas y dependiendo de ese análisis se condena o se absuelve al acusado. El Juez no viene para eso. Enoc nos dice para que viene: para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. El Juez viene para dejar convictos a todos los apóstatas, ni uno solo escapará del veredicto del Juez. Cuatro veces aparece la palabra todos, dando a entender que nadie puede librarse del veredicto del Juez. Cuatro veces aparece la palabra impío o impíamente. El veredicto condenatorio a los apóstatas impíos es por sus obras impías hechas impíamente. Parece que Judas no encontrara palabras para describir la impiedad de estos apóstatas. Su condenación es por tanto totalmente merecida. Pero además de obras impías, los apóstatas son condenados por todas las cosas duras u ofensivas que han hablado en contra del Hijo de Dios. Los apóstatas pueden ufanarse de blasfemar el nombre de Jesucristo, pero un día, cuando estén ante él mismo como Juez, escucharán su veredicto condenatorio por cada una de las ofensas o blasfemias que profirieron contra él. Qué tragedia será para los apóstatas escuchar de los labios del Juez su sentencia: Apartaos de mi, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Este es el triste destino de los apóstatas. Con Dios no se puede jugar amigos oyentes. Estar en franca rebeldía contra él es algo altamente peligroso. Cuan importante es por tanto hacer las paces con él, ahora que todavía hay tiempo. Si Ud está oyendo este programa es porque el Señor en su amor y por su gracia todavía está dándole una oportunidad de arrepentimiento. No la desperdicie, abandone su rebeldía contra Dios. Reconozca que Ud. es un pecador necesitado, reconozca que Cristo Jesús, murió por Ud. en la cruz del Calvario y en un acto de fe crea en él como su Salvador. Como resultado Ud. será una nueva criatura, libre de la condenación que el Juez ha dictaminado para los apóstatas y todos los que manifiestan su incredulidad rechazando a Cristo como Salvador. No espere más, haga hoy mismo el día de su Salvación, confiando en Cristo corno su Salvador.