Cordiales saludos amigo oyente. Bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando lo que la Biblia ha revelado sobre la persona y obra del Espíritu Santo y dentro de ello, hemos llegado a los dones espirituales. Hemos visto ya que los dones espirituales son capacidades dadas por Dios a todos los creyentes por medio del Espíritu Santo, con la finalidad de que los creyentes puedan trabajar en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Hemos visto también que los dones espirituales son otorgados indiscriminadamente a todos y cada uno de los creyentes, sin importar su nivel de madurez espiritual. Los dones espirituales son repartidos a los creyentes como el Espíritu Santo quiere, no como el creyente quiere. En el estudio bíblico de hoy, David Logacho nos hablará de cuáles son los dones espirituales que aparecen en el Nuevo Testamento y comenzará a hacer una descripción de cada uno de ellos.

¿Qué difícil seria hacer un trabajo sin tener las herramientas adecuadas, verdad? Viajando por una carretera poco transitada, me detuve a ofrecer ayuda a un automovilista que estaba con su auto detenido al borde de la carretera. Tenía un neumático desinflado y por alguna razón, como a veces pasa, no tenía a mano la herramienta para cambiar neumáticos. Felizmente mi herramienta hizo el trabajo y el automovilista partió feliz, pero yo me quedé pensando en lo frustrante que es saber lo que uno tiene que hacer, saber cómo hacerlo, pero no poder hacerlo por falta de herramientas. Bueno, lo mismo pasaría en el campo espiritual si los creyentes no tuviéramos los dones espirituales para hacer el trabajo que Dios nos ha encomendado. Los dones espirituales amigo oyente, son como las herramientas que nos permiten ejecutar los trabajos que cada uno de los creyentes tenemos que hacer en el cuerpo de Cristo. Si un mecánico automotriz desea saber con qué herramientas cuenta, tiene que hacer un inventario de sus herramientas. Si un creyente quiere saber con qué herramientas espirituales cuenta la iglesia, también tiene que hacer un inventario de esas herramientas espirituales. El Nuevo Testamento nos da ese inventario de herramientas espirituales o dones. Existen tres pasajes bíblicos en los cuales tenemos listas de dones espirituales. Primero, tenemos Romanos 12:6-8 donde dice: “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir, o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia con alegría” Aquí tenemos listados siete dones. A saber: Profecía, servicio, enseñanza, exhortación, repartir, presidir y misericordia. No se preocupe por ahora por saber qué significa cada don, porque de ello nos ocuparemos más tarde. Por ahora estamos solamente haciendo una lista de los dones espirituales. El segundo pasaje bíblico donde tenemos una lista de dones espirituales es 1ª Corintios 12:8-10, donde dice: “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro interpretación de lenguas” En este pasaje bíblico tenemos una lista de nueve dones, los cuales son: palabra de sabiduría; palabra de ciencia, fe, sanidad, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, lenguas e interpretación de lenguas. El tercer pasaje bíblico donde tenemos una lista de dones espirituales es Efesios 4:11 donde dice: “Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” Aunque en su estricto sentido, este texto está hablando de personas dotadas, no es menos cierto que de aquí podemos saber que existen también estos cuatro dones: Apóstol, profeta, evangelista y pastor maestro. Muy bien, este es el inventario de los dones espirituales. En resumen, tenemos 18 dones. Se han hecho varios intentos por organizar de alguna manera estos 18 dones para intentar una descripción. Uno de los intentos, que a nosotros nos parece adecuado es aquel que divide a estos 18 dones en tres grupos. Primero, los dones de comunicación, los cuales tienen que ver justamente con eso, con la comunicación de la palabra de Dios en sus diversas formas. Segundo, los dones auxiliares o de apoyo, los cuales tienen que ver con el funcionamiento del cuerpo de Cristo. Y en tercer lugar, los dones de señal, los cuales son para autenticar mensaje y mensajero. En el primer grupo, es decir en el de los dones de comunicación podemos incluir a los siguientes dones: Apóstol, Profecía, evangelismo, pastor maestro, enseñanza, exhortación, palabra de ciencia y palabra de sabiduría, ocho dones en total. En el segundo grupo, es decir en el de los dones auxiliares o de apoyo podemos incluir a los siguientes dones: Servicio, repartir, presidir, misericordia, fe y discernimiento de espíritus. Seis dones en total. En el tercer grupo, es decir en el de los dones de señal, podemos incluir a los siguientes dones: Milagros, sanidad, lenguas e interpretación de lenguas. Cuatro dones en total con lo que completamos los 18 dones que existen. Muy bien, hecho este inventario de los dones y esta división de los dones, estamos ya en capacidad de avanzar hacia la descripción de los dones, lo cual será materia de nuestros próximos estudios bíblicos, pero para terminar en esta ocasión, permítanos insistir sobre la importancia de saber con qué contamos, o qué herramientas tenemos para hacer un trabajo adecuado para el Señor. ¿Sabe cuál es uno de los más graves problemas de la iglesia de hoy en día, amigo oyente? Pues que la iglesia no sabe lo que tiene y por tanto no puede ser efectiva en su trabajo para el Señor. Nos da lástima ver a una persona que tiene una fortuna a su disposición, pero no lo sabe y por tanto vive como un mendigo. Más lastima deberíamos tener de nosotros mismos cuando reconocemos que Dios nos ha dado tantas cosas maravillosas por el Espíritu Santo, como esto de los dones espirituales, pero nosotros no estamos conscientes de ello y por tanto no podemos aprovechar algo que ya lo tenemos, algo que ya es nuestro. Una vez pregunté a un creyente, cuál era su contribución personal a la obra de la iglesia donde él se congregaba. Me dijo que no estaba haciendo nada significativo aparte de asistir todos los domingos a escuchar el mensaje. Le pregunté por qué es que no estaba involucrado más activamente en la obra del Señor. Me dijo: Porque yo no sé hacer nada. Como este creyente son la mayoría de los creyentes. No saben hacer nada y por eso se conforman con calentar un banco cada domingo y eso cuando no hay algo más interesante para hacer. El problema no es que no saben hacer nada, el problema es que no se han decidido a aprovechar de las capacidades que Dios les ha dado, o los dones espirituales, que recibieron el momento que confiaron en Cristo como su Salvador y que ningún creyente nos diga que no ha recibido ninguno de los dones que hemos mencionado, porque la Biblia claramente afirma que todos y cada uno de los creyentes hemos recibido al menos uno de esos 18 dones que vimos que existen. Nuestro desafío amigo oyente, es en el sentido que Ud. se informe bien sobre los dones, de modo que llegue a saber que dones tiene para que los use como efectivas herramientas en la iglesia local donde el Señor le haya puesto y de esa manera sea útil en las manos del Señor.