Saludos cordiales amigo oyente, al inicio de un nuevo estudio bíblico sobre los eventos futuros. Estamos considerando el tema de la tribulación, hemos visto ya su significado, su duración y su propósito. En cuanto a esto último, hemos señalado que el propósito dé la tribulación es doble, por un lado es disciplina para Israel, preparándola para la manifestación de su Mesías, el Señor Jesucristo y por otro lado es castigo para un mundo incrédulo que obstinadamente ha rechazado y despreciado a Cristo Jesús. ¿De que manera va Dios disciplinar y castigar en la tribulación? Ese es el tema que nos traerá el David Logacho.

Algo hermoso de la persona de Dios es que el no hace nada sin antes darlo a conocer a sus siervos los profetas. Amos 3:7 dice: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”

Durante la tribulación, Jehová el Señor hará una gran cantidad de cosas y por lo que él ha dicho, es natural que haya revelado lo que va a hacer a sus siervos los profetas. La revelación de lo que él va a hacer durante la tribulación está en varios libros profetices, pero quizá en forma detallada la tenemos en el libro de Apocalipsis en el Nuevo Testamento.

Allí encontramos que la manera de disciplinar y castigar de Dios será por medio de lo que se llama Los Juicios de los sellos, Los Juicios de las Trompetas y Los Juicios de las Copas.

En el estudio bíblico de hoy consideraremos únicamente la primera parte de Los Juicios de los sellos. Recuerde amigo oyente que la tribulación es un tiempo de angustia. Mateo 24:21 dice: “porque habrá entonces gran tribulación, cual no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”

La tierra todavía no ha experimentado una tribulación semejante a la que está por venir. Tribulación en ese grado no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora ni tampoco volverá a haber una vez que haya sucedido. De modo que amigo oyente, lo que en ese tiempo va a acontecer será realmente espantoso.

La tragedia de la tribulación está representada en tres actos, Los Juicios de los sellos, el primer acto, luego los Juicios de las trompetas, el segundo acto y el acto final, los juicios de las copas. A medida que cada acto va teniendo lugar, la intensidad de la aflicción va en aumentó. El dolor, la angustia, y la aflicción tendrán su clímax al final de los juicios de las copas. Para examinar en detalle lo que será el primer acto de la obra más trágica que jamás se haya escrito, la tribulación, vayamos al Libro de Apocalipsis capítulo 6.

Este capítulo describe lo que se llama Los Juicios de los Sellos. Son siete juicios que de uno en uno van desplegándose sobre la tierra.

El primero lo tenemos en Apocalipsis 6:1-2 donde dice: “Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y Oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco y el que lo montaba tenia un arco, y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer”

Lo que tenemos aquí es un conquistador. El que monta el caballo blanco, el conquistador es nada mas y nada menos que el Anticristo, un siniestro personaje, títere de Satanás, que surgirá del mundo gentil e irrumpirá en el mundo en caos por la desaparición de los creyentes con promesas de arreglar todo el desorden imperante.

El arco en su mano representa el control que tendrá sobre el armamento mundial de aquella época. La corona simboliza su éxito como conquistador. Saldrá venciendo y para vencer. Al inicio de la tribulación, el Anticristo será el amo y señor de todos los asuntos de este miserable mundo. Lo trágico de esto es que el Anticristo es un instrumento de Satanás. En esencia entonces, el mundo quedará enteramente bajo el poder del maligno.

Acto seguido se abre el segundo sello. Apocalipsis 6:3-4 dice: “Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada”

El Anticristo tendrá un aparente éxito durante la primera mitad de la tribulación, pero justo cuando se inicia la segunda mitad de la tribulación se abrirá el segundo sello y saldrá un caballo bermejo, cuyo jinete tendrá potestad de quitar la paz de la tierra. Su tarea será realizada tan a la perfección que los habitantes de la tierra se matarán unos a otros. La espada significa exactamente eso, guerra abierta, guerra cruel, guerra cruenta.

Inmediatamente después se abrirá el tercer sello. Apocalipsis 6:5-6 dice: “Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí Un caballo negro; y el que lo montaba tenia una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino”

El juicio simbolizado por el jinete del caballo negro apunta a una catástrofe financiera mundial que ciertamente será el resultado del estado de guerra mundial que vivirá la humanidad. Como siempre, a quienes más golpeará esta situación lamentable será a la gente pobre. La balanza en la mano del jinete sobre el caballo negro representa justamente la carencia mundial de alimentos.

Dos libras de trigo o seis libras de cebada será lo único que se podrá comprar con un denario, lo cual es el salario diario de un jornalero. Lo interesante es que el jinete sobre el caballo negro fue instruido a no dañar el aceite ni el vino. ¿Por qué esta orden tan extraña?. La razón es sencilla. El aceite y el vino serán considerados como alimentos de lujo en medio de esa hambruna.

Durante la tribulación habrá personas, muy pocas que podrán darse el lujo de alimentarse bien, pero la gran mayoría de la gente no tendrá el dinero para comprarlos. Tendrán que conformarse con dos libras diarias de trigo o seis libras diarias de cebada. De veras que esta situación será muy difícil para la gran mayoría de las personas.

Imagine Ud. esta situación hipotética. Allí va una persona caminando por una calle durante la tribulación. Ha trabajado todo el día y con lo que ha ganado apenas pudo comprar sus seis libras de cebada. De pronto pasa por la vidriera de un almacén de víveres. Allí ve todo tipo de deliciosos alimentos. Carne, quesos, aceite, vino, frutas, y todo lo demás que nos despierta a todos el apetito. El olor es irresistible. El hombre entra automáticamente al almacén atraído por el encantador aroma. Hasta hace poco, antes que comenzara la guerra, podía comprar muchas de esas cosas con lo que ganaba, pero ahora, horrorizado mira el precio. Para comprar un kilo de carne tendría que pagar todo lo que gana en todo una semana de trabajo. No puede darse ese lujo y se aleja con su corazón destrozado, pero mientras va saliendo, se fija en una persona que baja de un lujoso auto deportivo. Es un miembro del gobierno del Anticristo. Este tipo entra al almacén ordena todo lo mejor que allí se vende, paga al contado y hasta deja una jugosa propina al mozo que le ayudo a llevar las compras al auto. ¿Qué piensa Ud. que sentirá el pobre hombre con sus seis libras de cebada bajo el brazo? Fácil es suponer: Envidia, ira, desánimo y todo lo demás.

Esto quizá, pálidamente ilustra lo que se vivirá. Las imágenes que traerán las pantallas de los televisores, serán como aquellas que de vez en cuando nos trae la televisión internacional desde algún lejano país y en las cuales aparecen niños escuálidos, que no son sino hueso y pellejo, recostados sobre los vientres estériles de sus madres, un sol calcinante y una nube de moscas, esperando con ojos desorbitados esperando que algún transeúnte les arroje un bocado de comida. Al mirar algo así uno piensa que eso nunca pasará donde uno vive. Quizá no por el momento, pero créame que sucederá durante la tribulación, cuando el mundo contemple impotente la hambruna que surgirá cuando se abra el tercer sello.

En nuestro próximo estudio bíblico consideraremos el resto de los Juicios de los sellos. Todo lo que hemos dicho no es una exageración amigo oyente, es la realidad, es lo que está por suceder. No lo hemos dicho para que Ud. sé asuste y por el miedo venga a Cristo. Lo hemos dicho porque eso está profetizado en la palabra del Señor. Es la manera como Dios disciplinará y castigará a este mundo incrédulo durante la tribulación. Si Ud. quiere escapar de este castigo, refúgiese en Cristo hoy mismo. Los que somos de Cristo no pasaremos por este tiempo de disciplina y castigo. Venga a Cristo hoy mismo y recíbalo como su personal Salvador.

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