El asunto que Usted ha puesto sobre la mesa ha sido un quebradero de cabeza para los intérpretes de la Biblia. Sin despreciar todos los razonamientos que sobre este asunto se han vertido, para mí es lógico simplemente echar números partiendo de fechas que son reales y aceptadas por historiadores bíblicos y seculares. Es así como debemos considerar que la Biblia habla de tres deportaciones de Judá a Babilonia. La primera deportación aparece en 2 Reyes 24:1-7 donde dice: “En su tiempo subió en campaña Nabucodonosor rey de Babilonia. Joacim vino a ser su siervo por tres años, pero luego volvió y se rebeló contra él. Pero Jehová envió contra Joacim tropas de caldeos, tropas de sirios, tropas de moabitas y tropas de amonitas, los cuales envió contra Judá para que la destruyesen, conforme a la palabra de Jehová que había hablado por sus siervos los profetas. Ciertamente vino esto contra Judá por mandato de Jehová, por los pecados de Manases, y por todo lo que él hizo; asimismo por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente; Jehová, por tanto, no quiso perdonar. Los demás hechos de Joacim, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? Y durmió Joacim con sus padres, y reinó en su lugar Joaquin su hijo. Y nunca más el rey de Egipto salió de su tierra; porque el rey de Babilonia le tomó todo lo que era suyo desde el río de Egipto hasta el río Eufrates.” Cuando el texto habla de Nabucodonosor, se refiere a Nabucodonosor II, el hijo de Nabopolassar, rey de Babilonia desde el año 626 AC hasta el año 605 AC. Note que no todo Judá fue deportado en esta ocasión. Quedó inclusive un rey sobre los que no fueron deportados. No se puede decir entonces que Judá había quedado en ruinas y espanto. Como príncipe heredero, Nabucodonosor comandó el ejército de su padre contra Faraón Necao y los Egipcios y los derrotó en la famosa batalla de Carquemís. Esta batalla aconteció en el año 605 AC, fecha que tiene apoyo en la historia bíblica y secular. Por eso es que el texto leído dice que nunca más el rey de Egipto salió de su tierra; porque el rey de Babilonia le tomó todo lo que era suyo desde el río de Egipto hasta el río Eufrates. Nabucodonosor siguió su ruta de conquista e invadió la tierra de Judá. Fue aquí cuando Nabucodonosor tomó los primeros cautivos de Judá, entre ellos al joven Daniel, y se los llevó a Babilonia. Al final del año 605 AC murió Nabopolassar y ascendió al trono Nabucodonosor como rey de Babilonia. La segunda deportación aparece en 2 Reyes 24: 8-16 donde dice: “De dieciocho años era Joaquín cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses. El nombre de su madre fue Nehusta hija de Enlatan, de Jerusalén. E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho su padre. En aquel tiempo subieron contra Jerusalén los siervos de Nabucodonosor rey de Babilonia y la ciudad fue sitiada. Vino también Nabucodonosor rey de Babilonia contra la ciudad, cuando sus siervos la tenían sitiada. Entonces salió Joaquín rey de Judá al rey de Babilonia, él y su madre, sus siervos, sus príncipes y sus oficiales; y lo prendió el rey de Babilonia en el octavo año de su reinado. Y sacó de allí todos los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, y rompió en pedazos todos los utensilios de oro que había hecho Salomón rey de Israel en la casa de Jehová, como Jehová había dicho. Y llevó en cautiverio a toda Jerusalén, a todos los príncipes, y a todos los hombres valientes, hasta diez mil cautivos y a todos los artesanos y herreros; no quedó nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra. Asimismo llevó cautivos a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos de la tierra; cautivos los llevó de Jerusalén a Babilonia. A todos los hombres de guerra, que fueron siete mil, y a los artesanos y herreros, que fueron mil, y a todos los valientes para hacer la guerra, llevó cautivos el rey de Babilonia. Y el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joaquín a Matanías su tío, y le cambió el nombre por Sedequías.” Esta es entonces la segunda deportación. Ocurrió en el octavo año del reinado de Nabucodonosor, es decir en el año 597 AC. Observe que en Judá todavía quedó alguna gente, inclusive con un rey, cuyo nombre fue Sedequías, tío del rey que estaba en el exilio en Babilonia. No se puede decir entonces que Judá estaba en ruinas y en espanto todavía. La tercera deportación aparece en 2 Reyes 25:8-10 donde dice: “En el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año diecinueve de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia. Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y todas las casas de los príncipes quemó a fuego. Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia, derribó los muros alrededor de Jerusalén.” Bueno, Usted podrá imaginar como habrá quedado Jerusalén, el templo y todo Judá. Ahora sí, podemos decir con propiedad que Judá está en ruinas y en espanto. Esto aconteció en el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor. Como Nabucodonosor comenzó su reinado en el año 605 AC, resulta entonces que Judá quedó en ruinas y en espanto el año 586 AC. Pero no iba a quedar así para siempre, porque años antes de todas estas cosas, el profeta Jeremías anunció que la dispersión iba a durar exactamente setenta años. Jeremías 25:10-11 dice: “Y haré que desaparezca de entre ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de desposada, ruido de molino y luz de lámpara. Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán  estas naciones al rey de Babilonia setenta años.” Esta palabra de Jehová debía cumplirse al pie de la letra. Fue así como en el año 539, una vez más en cumplimiento de lo profetizado por Dios, se levantó el rey Ciro en el imperio Medo-Persa, el cual sucedió al imperio Babilónico y emitió un decreto que en su parte esencial aparece en Esdras 1:3-4 donde dice: “Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Dios con él, y suba a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel (él es el Dios), la cual está en Jerusalén. Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde more, ayúdenle los hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganados, además de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén.” En respuesta a este decreto, partieron de Babilonia un grupo de unas 50.000 personas al mando de Zorobabel, gobernador y Jesúa o Josué, sumo sacerdote. Llegaron a Jerusalén el año 538 AC y comenzaron los preparativos para la reconstrucción del templo. Esdras 3:8 dice: “En el año segundo de su venida a la casa de Dios en Jerusalén, en el mes segundo, comenzaron Zorobabel hijo de Salatiel, Jesúa hijo de Josadac y los otros hermanos, los sacerdotes y los levitas, y todos los que habían venido de la cautividad a Jerusalén; y pusieron a los levitas de veinte años arriba para que activasen la obra de la casa de Jehová.” Es decir que la obra de reconstrucción del templo comenzó el año 536 AC. Judá estaba todavía en ruinas y espanto. La obra de reconstrucción del templo comenzó con bombos y platillos, pero como sucede muchas veces, tan pronto comenzó a recibir la oposición de los enemigos se detuvo. De esto da cuenta Esdras 4:24 donde dice: “Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia”. Darío comenzó a reinar en el año 522 AC. Es decir que la obra de reconstrucción del templo se detuvo desde el año 536 AC hasta el año 520 AC. Fue en esas circunstancias que profetizaron Hageo y Zacarías para exhortar al pueblo a retomar la obra de reconstrucción del templo de Jerusalén. Durante el tiempo que el templo estaba en ruinas, Judá seguía también en ruinas y espanto. El pueblo fue sensible a la voz de Dios y re inició la tarea de reconstrucción del templo de Dios en el año 520 AC. Esdras 6:15 nos muestra cuando se terminó la obra de reconstruir el templo de Jerusalén. Dice así: “Esta casa fue terminada el tercer día del mes de Adar, que era el sexto año del rey Darío” Darío comenzó su reinado el año 522 AC. Es decir que el templo quedó reconstruido el año 516 AC. Se puede decir entonces que recién aquí, Judá dejó de estar en ruinas y en espanto. Muy bien. ¿Cuándo quedó Judá en ruinas y en espanto? Pues fue en el año 586 AC cuando los Babilonios destruyeron el templo de Jerusalén. ¿Cuándo dejó Judá de estar en ruinas y en espanto? Pues cuando se terminó de reedificar el templo de Jerusalén. Esto ocurrió el año 516 AC. Haga las cuentas y verá que entre el año 586 AC hasta el año 616 AC existen exactamente setenta años. En resumen podemos decir entonces que Judá quedó en ruinas y en espanto cuando fue destruido el templo en Jerusalén por los Babilonios en el año 586 AC. Permaneció así hasta el año 516 AC cuando se reedificó el templo de Jerusalén en los días de Esdras y Jesúa o Josué. La palabra de Dios se cumplió al pie de la letra.

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