Que privilegio es para todos los que hacemos La Biblia Dice… Contar con su compañía en esta oportunidad. Si esta es la primera vez que nos sintoniza le contamos que estamos desarrollando un interesante estudio que se titula: “La obra de Jesucristo después de su ascensión, por medio del Espíritu Santo”. Quédese con nosotros y conozca que es lo que dios quiere que aprenda en esta oportunidad con respecto a este tema.

I. Introducción. Saludos y bienvenida. Estudio del libro de Hechos en la serie titulada: La obra de Jesucristo después de su ascensión, realizada por medio del Espíritu Santo. La naciente iglesia de Cristo estaba creciendo grandemente en número. Esto representaba un enorme desafío para los apóstoles, porque junto con el crecimiento numérico, estaba haciéndose presente también un crecimiento de los problemas internos. Estas fueron las circunstancias del episodio que tenemos para nuestro estudio de hoy. Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Hechos 6:1-7.

II. Lo primero que vamos a notar es la identificación del problema. Hechos 6:1 dice: En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.
Se estima que el número de creyentes a estas alturas de la vida de la iglesia de Cristo, debe haber sido como unos veinte mil. No es fácil manejar un número tan grande de personas. Es hasta cierto punto natural que surjan problemas internos. En este caso, el problema era la murmuración de los griegos contra los hebreos. Los griegos eran los creyentes que siendo judíos no tenían al hebreo como lengua materna por cuanto nacieron y crecieron fuera de Palestina. Eran parte de la diáspora. Los hebreos eran los creyentes que siendo judíos, tenían al hebreo como lengua materna porque nacieron y crecieron en Palestina. Los griegos percibieron que había un cierto favoritismo de los apóstoles hacia los hebreos en el asunto de la distribución diaria para las viudas. Es probable que las viudas de los griegos estaban recibiendo menos que las viudas de los hebreos, o tal vez algunas viudas de los griegos no estaban recibiendo nada. Esto fue el motivo de la murmuración de los griegos contra los hebreos. Había un problema y el problema había sido claramente identificado. ¿Qué hacer? En segundo lugar tenemos la acción para resolver el problema. Hechos 6:2 en su primera parte dice: Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron:
Los apóstoles no eludieron el problema, no se hicieron los sordos, ni tampoco justificaron lo que habían venido haciendo. Los apóstoles deben haberse reunido entre ellos y deben haber enfrentado el problema con honestidad. Cuando aparecen problemas en la iglesia, no es prudente ignorarlos pensando que se van a resolver por sí solos. Tampoco es prudente justificarse diciendo que todo está bien. Lo mejor es tomar el toro por los cuernos y buscar una solución. Eso es lo que hicieron los apóstoles. ¿Cuál fue la solución al problema? Hechos 6: desde la segunda parte del versículo 2 hasta el versículo 4 dice: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.
Los apóstoles convocan a la multitud de discípulos para informarles la decisión que habían tomado. Interesante que fueron los apóstoles, los líderes de la iglesia, quienes diseñaron la solución, no la multitud de discípulos. La razón para la decisión tomada fue que no era justo que los apóstoles dejen la palabra de Dios, para servir a las mesas. Esto en esencia significa que los apóstoles no consideraban conveniente que ellos dediquen tanto tiempo a los asuntos materiales, como el servir a las mesas, al punto de descuidar los asuntos espirituales, como la enseñanza de la palabra de Dios. Por este motivo, los apóstoles pidieron a la multitud de discípulos que busquen entre ellos a siete varones para que se encarguen de los asuntos materiales de la iglesia, como el servir a las mesas. Pero no tenía que ser cualquier discípulo. Los discípulos escogidos tenían que ser varones que cumplen con dos requisitos. Estos requisitos eran, que tengan buen testimonio, es decir que sus hechos concuerden con sus creencias, y que sean llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, es decir que sean controlados por el Espíritu Santo, y que esto se manifiesta en sabiduría, o en capacidad para aplicar la palabra de Dios a los asuntos del diario vivir. Aunque ciertamente no aparece la palabra diácono, en el texto, estos varones en esencia tenían que hacer el trabajo de los diáconos en la iglesia. Los diáconos por tanto deben ser personas de buen testimonio y llenas del Espíritu Santo y sabiduría. Cuando los diáconos se ocupen del trabajo de servir las mesas, los apóstoles podrán dedicar más tiempo a dos actividades vitales para todo líder cristiano. En primer lugar, la oración, esto tiene que ver con la devoción personal al Señor. En segundo lugar, en el ministerio de la palabra, esto tiene que ver con el servicio de enseñar la palabra y mostrar como se aplica al diario vivir. En todo caso, todo líder cristiano debe saber que primero es la devoción, después es el servicio. En tercer lugar encontramos la implementación de la solución. Hechos 6:5-6 dice: Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.
A pesar de las dificultades que existían dentro de la iglesia por la murmuración de los griegos contra los hebreos de que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria, sin embargo, eso no fue obstáculo para que la multitud de creyentes esté de acuerdo con la solución propuesta por los apóstoles. Fue así como los creyentes eligieron a siete hermanos que cumplían con los requisitos, es decir que eran de buen testimonio y estaban llenos del Espíritu Santo y de sabiduría. Los nombres de estos varones, dan a entender que se trata de griegos, creyentes judíos que no hablaban hebreo. Siendo así, se hace evidente la sabiduría de los apóstoles. Fueron los griegos los que murmuraron contra los hebreos, ahora los griegos tienen oportunidad de arreglar el problema. Encontramos los nombres de estos varones. Esteban, cuyo nombre significa “corona” era un varón lleno de fe y del Espíritu Santo. Esteban fue un fiel siervo del Señor, lleno de gracia y de poder, uno de los pocos que hacía grandes prodigios y señales. Esteban fue el primer mártir del cristianismo. Otro de los varones fue Felipe, quien llegó a ser un connotado evangelista. Otro de los varones fue Procoro, nombre que significa el que preside los coros. Otro de los varones fue Nicanor, nombre que significa conquistador o victorioso. Otro de los varones fue Timón, nombre que significa honorable o valioso. Otro de los varones fue Parmenas, nombre que significa el que habita o el que es permanente o el que es constante. Finalmente, otro de los varones fue Nicolás, prosélito de Antioquía. Un prosélito es un gentil que se convierte al judaísmo. Nicolás debe haberse convertido algún momento al judaísmo pero más tarde recibió al Señor Jesucristo como Salvador. El nombre Nicolás significa el que vence con el pueblo. Una vez elegidos, estos varones fueron presentados ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. La imposición de manos fue un signo formal de designación para este servicio. El acto indica un vínculo o asociación entre las partes involucradas. Es la forma como los apóstoles manifiestan su apoyando e identificándose con los siete varones escogidos para servir a las mesas. Finalmente encontramos la bendición que resultó de solucionar el inconveniente. Hechos 6:7 dice: Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
Los problemas en las iglesias son normales, pero deben ser tratados de una manera adecuada. Eso es lo que hemos aprendido en este pasaje bíblico. Cuando eso pasa, Dios añade su bendición. Lucas da cuenta que crecía la palabra del Señor. Esto significa que el cristianismo ejercía una influencia cada vez mayor. Como es natural, esto resultó en una multiplicación de discípulos de Cristo en Jerusalén. La iglesia crecía en madurez y en número de personas. Dentro de los que recibían a Cristo como Salvador, o de los que obedecían a la fe, estaban muchos de los sacerdotes. Esta referencia muestra que el cristianismo no conoce fronteras de ninguna índole. Tanto el pueblo como los sacerdotes tienen lugar dentro de la iglesia. En conclusión, no nos asustemos por los problemas dentro de la iglesia, solamente tenemos que identificarlos y buscar una solución conforme a la palabra de Dios. El Señor se encargará de añadir su bendición.