Con el arrebatamiento de la iglesia, ¿Sé ira también el Espíritu Santo?. Si así fuera, ¿Cómo se convertirá la gente durante la tribulación?. Porque es el Espíritu Santo quien guía a toda verdad y convence al mundo de pecado según Juan 14:26 y Juan 16:13.

Si el Espíritu Santo sé fuera de la tierra con el arrebatamiento de la iglesia, entonces se producirían serios cuestionamientos de orden teológico, los cuales serian muy validos.

Por ejemplo, tendríamos que cuestionar la salvación durante la tribulación. No puede haber salvación sin la intervención directa del Espíritu Santo. Quizás más importante todavía, seria el caso de los atributos del Espíritu Santo. Si decimos que el Espíritu Santo es Dios, como en verdad lo es, entonces no podríamos decir que el no este en determinado lugar en determinado momento, porque si el es Dios tiene que ser omnipresente, esto es, tiene que estar en todo lugar en cualquier momento.

Estas dos consideraciones solas, nos deben hacer meditar entonces que cuando decimos que la iglesia será arrebatada, no debemos entender en el sentido que también el Espíritu Santo se ira de la tierra.

La idea errónea de que el Espíritu Santo se va de la tierra con el arrebatamiento surge al malinterpretar el pasaje de 2ª Tesalonicenses 2:1-12 en el cual se habla de algo que en la actualidad detiene el misterio de iniquidad.

Veamos lo que dicen los versículos 7 y 8 de este pasaje: “Porque ya esta en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Entonces se manifestara aquel inicuo, a quien el Señor matara con el Espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida”.

Los creyentes Tesalonicenses estaban preocupados, temiendo que el arrebatamiento ya había sucedido y que ellos estaban en el día del Señor. Las persecuciones que estaban sufriendo, a las cuales se refiere el primer capitulo, les habían dado base para esta errónea interpretación. Pablo les escribe para mostrarles que tal cosa era imposible.

Primero les muestra que el día del Señor no podía cumplirse hasta tanto no hubiese una apostasía.

Segundo, Pablo revela que había de manifestarse el hombre de pecado o el hijo de perdición o el Anticristo. El argumento de Pablo en el versículo 7 es que aunque el misterio de iniquidad estaba en operación en sus días, esto es, el sistema inicuo que había de culminar con la venida del Anticristo, sin embargo este inicuo no podía manifestarse hasta tanto lo que lo detenía no fuese quitado de en medio.

En otras palabras, alguien esta impidiendo en la actualidad que el propósito de Satanás llegue a su culminación y seguirá llevando a cabo este ministerio hasta que sea removido. Las explicaciones en cuanto a que es esto que impide a Satanás cumplir con su propósito son variadas. Unos piensan que puede ser el gobierno humano, o las leyes, inclusive la religión, pero estas explicaciones no son satisfactorias por cuanto todas estas continúan en cierta medida después de la manifestación del Anticristo.

Parece por tanto, que el único que podía llevar a cabo tal ministerio de impedimento seria el Espíritu Santo. Sin embargo la indicación aquí es que mientras el Espíritu Santo resida en la iglesia, que es su templo, esta obra de impedimento continuara, y el Anticristo no podrá manifestarse. Solo cuando la iglesia, sea quitada, este ministerio de impedimento cesara y la iniquidad llegara a su cúspide manifestando al Anticristo.

Debe notarse que el Espíritu Santo no se ira de la tierra con el arrebatamiento, ni tampoco dejara de ser omnipresente en el arrebatamiento, pero su ministerio de impedimento a través de la iglesia cesara con el arrebatamiento.

Recapitulando entonces, cuando la iglesia sea arrebatada, cesara el ministerio de impedimento del misterio de iniquidad, pero el Espíritu Santo seguirá estando presente en la tierra durante la tribulación y todo lo que viene después. Esto nos lleva por tanto a pensar que no existe ningún obstáculo para que se ofrezca la salvación durante la tribulación.

En este periodo, la salvación será por fe, aparte de las obras como siempre lo ha sido. El individuo que es aceptado por Dios es el individuo que cree en Dios. La salvación en la tribulación será sobre la base del sacrificio de Cristo en la cruz. El apóstol Juan vio a una multitud de salvos delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en las manos. Cuando se le informo quienes eran estas personas, se le dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Por ultimo, la salvación durante la tribulación será por la obra del Espíritu Santo. La salvación ha sido siempre una obra del Espíritu Santo, este o no presente la iglesia en la tierra. Recordemos que antes que la iglesia fuese formada, el Señor Jesucristo dijo las palabras que tenemos registradas en Juan 3:5 donde dice: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

De manera que en el periodo de la tribulación, el Espíritu Santo es Omnipresente, hará la obra de la regeneración, impartiendo vida espiritual a los que estaban muertos espiritualmente.

En resumen entonces: con el arrebatamiento no se va de la tierra el Espíritu Santo sino que cesa su ministerio de impedimento del misterio de iniquidad, para dar paso al surgimiento del Anticristo durante la tribulación. En la tribulación habrá salvación por fe, sobre la base del sacrificio de Cristo en la cruz y por obra del Espíritu Santo.