Hola amigo, amiga oyente, estamos involucrados en una nueva serie de estudios bíblicos acerca de la importancia de la adoración dentro de nuestras comunidades de fe. Para esto, estamos estudiando el libro de Nehemías. Así que, te invito que tomes tu Biblia y me acompañes al Antiguo Testamento, al libro de Nehemías capítulo 12. Quiero que notes como la adoración en producto de un corazón agradecido hacia Dios por todo lo que Él ha hecho, hace y continuará haciendo en y a través de nuestras vidas.

Bien, hay tres momentos diferentes en Nehemías 12 donde hay referencias a David. Veamos el versículo 36, la Biblia dice: “con instrumentos musicales prescritos por David, el hombre de Dios“. Luego llegamos al versículo 45, este dice: “Y habían cumplido el servicio de su Dios, y el servicio de la expiación, como también los cantores y los porteros, conforme al estatuto de David y de Salomón su hijo.” Y una tercera vez, versículo 46, la Biblia dice: “porque desde el tiempo de David y de Asaf, ya de antiguo, había un director de cantores para los cánticos y alabanzas y acción de gracias a Dios.” Ahora, no te pierdas estas tres diferentes veces que hacen referencia a cómo su adoración fue informada y afectada por lo que David había hecho 500 años antes. Toma tu Biblia y acompáñame a 1 Crónicas.

Un contexto aquí, quinientos años antes, David hizo esto y está afectando la forma en que adoran ahora. Estas personas se dan cuenta de que estaban en una larga lista de adoradores de Dios. Y había mucho respeto, valor y honor por la forma en la que Dios había sido adorado durante todo ese tiempo. Ahora sé que hay diferencias muy significativas entre nosotros hoy y esta imagen en el capítulo 12 de Nehemías, particularmente cuando se trata del templo y de las cosas prescriptivas en el Antiguo Testamento para el culto; sin embargo, sí creo que hay una palabra aquí para nosotros; debemos recordar que estamos en una larga lista de personas que durante miles de años han dado adoración, honor y gloria a nuestro Dios, y tenemos que tener cuidado de que terminemos viendo esto con ligereza o irrespeto, rechazando todas las tradiciones de aquellos que han adorado como si ellos no supieran como hacerlo. No digo que tengamos que volver exactamente a la forma de adoración que usaron hace 500 años, estoy diciendo que debemos respetar y honrar la forma en que nuestros antepasados han adorado y glorificado a Dios en el pasado. Honra, respeta y recuerda que la forma como adoramos hoy afectará a las generaciones venideras.

¿Te das cuenta de que la forma como adoramos hoy, enseñará a las generaciones que nos siguen lo que significa adorar a Dios? Que la gente mire hacia atrás, vean nuestra reverencia por Dios y ofrezcan su Palabra en un gozo, una profunda y duradera alegría en Él, un gozo que te hace adorar. Esa es la imagen aquí. ¿Te das cuenta de que esto no se trata solo de lo que sucede en un lugar una vez a la semana? Somos parte de una larga lista de personas que nos han precedido y personas que vendrán después de nosotros. Es por eso que no podemos simplificar la adoración en la iglesia hoy; la adoración no se trata solo de nosotros, se trata de generaciones que nos seguirán. Establecemos continuidad con la iglesia a lo largo de la historia.

Además, con la adoración congregacional, participamos juntos en la batalla espiritual. Esta es una gran imagen, ellos marchan alrededor de estos muros. Miras atrás en el Antiguo Testamento y ves en diferentes puntos que Dios enviaría a su pueblo a una tierra para caminar sobre ella y reclamarla como suya. En Génesis capítulo 13 Abraham sale a la Tierra Prometida. Esto fue suyo por fe. En Josué capítulo 1 vemos a Josué salir a la tierra que es suya por fe. Y aquí, en Nehemías, los vemos a ellos caminando alrededor de estos muros. Esta es una imagen de ellos diciendo “Dios nos ha restaurado, Él nos ha traído del exilio y nos ha dado esta tierra para glorificar su nombre.” Esa es la imagen de la batalla espiritual; victoria sobre el adversario. Ellos están de regreso. Esta tierra pertenece al pueblo de Dios y este no es un incidente aislado, se trata de adoración, de una batalla espiritual.

Déjame mostrarte una historia en el capítulo 20 de 2 Crónicas. Quiero que veas una historia que supongo que muchos de nosotros, incluso la mayoría de nosotros hemos pasado por alto, que nunca se ha notado en las Escrituras, pero es una historia increíble. El contexto es un tipo llamado Josafat. ¿No te alegra que no vivieras en el Antiguo Testamento para que tu nombre fuera Josafat? Pero Josafat está llevando al ejército de Dios a Amón y Moab para luchar contra la gente de ellos, él recibió la palabra de los profetas de Dios de que van a tener la victoria en la batalla y por eso quiero que veas lo que ellos hicieron justo después que recibieron esta palabra. Entonces, 2 Crónicas, capítulo 20 verso 18 dice: “Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre.” (2 Crónicas 20: 20-21)

¿Ves lo que está pasando aquí? Van a la batalla y Josafat está enviando a las tropas de primera línea y ¿a quién envía? No los lanceros, ni los espadachines, ¿a quién envía? A la banda de alabanza. Él envía al personal de adoración a las líneas de frente; los cantantes, el coro. Él va a conquistar Amón y Moab con un coro; ellos salen y cantan y Dios venció al enemigo. Cantaron declarando su esplendor, su gloria, su majestad y su victoria. ¡Qué imagen tan increíble! Conquistar con el coro. Si formas parte del coro en alguna iglesia, señoras y señores, les recuerdo que nos están guiando en esta misión y cantan la victoria que tenemos cuando hacemos discípulos a todas las naciones. Estás en primera línea. Esto no solo sucede aquí en el Antiguo Testamento, recuerda Hechos, capítulo 16, Pablo y Silas son golpeados y encarcelados, ellos están sentados a medianoche en una celda sucia y en la oscuridad, húmedos, a merced de cadenas y llenos de llagas en sus cuerpos sin saber si a la mañana siguiente van a ser azotados de nuevo o decapitados. En este momento oscuro, en esta celda de la cárcel, ¿qué hacen? Ellos cantan himnos. Eso es raro ¿verdad?

Ahora, generalmente, si te encuentras en la cárcel, no te pones a cantar himnos, entonces, ¿por qué cantarías himnos en ese punto? Si estuvieras en un punto oscuro en tu vida y yo te diría que solo necesitas cantar himnos, me mirarías y dirías que los predicadores son muy simplistas en sus respuestas, ¿verdad? Pero esa es la imagen allí, la victoria viene de Dios. Tan pronto como empiezan a cantar, ¿qué sucede? Terremoto, las cadenas se rompen, el carcelero y toda su familia llegan a la fe en Cristo y a la mañana siguiente, esos dos muchachos salen de la prisión. A Satanás no le gusta para nada que adores a Dios y que como iglesia cantemos la gloria de Dios. Nos comprometemos juntos en la batalla espiritual incluso con nuestro canto.

Nos alentamos unos a otros, expresamos nuestra unidad, establecemos continuidad y participamos en la batalla espiritual. Pero si abordamos la adoración con un enfoque de espectador, reduciremos todas y cada una de esas cosas. No nos alentaremos, nos aislaremos y obviamente, no vamos a expresar nuestra unidad. De hecho, nos deleitaremos con nuestra desunión y la seguridad de nuestra unanimidad. No estableceremos continuidad con la iglesia a lo largo de la historia y no participaremos juntos en la batalla espiritual.

El poder de la iglesia será fuerte cuando nos unamos y proclamemos su gloria, gritemos en una batalla espiritual que Él es el vencedor y que ha muerto en la cruz, se levantó de la tumba y que puede penetrar las naciones con su gloria. Nosotros participamos como el pueblo de Dios. Finalmente, el capítulo 12 de Nehemías nos muestra que en la adoración congregacional nos dedicamos al servicio de Dios. Desde el principio de esta historia, es una imagen de dedicación. En Nehemías vemos como ellos dedicaron los muros, literalmente, pusieron los muros en la mano de Dios.

Ahora, quiero que marquemos la línea aquí desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento de dos maneras. Primero, sacrificamos nuestros recursos para el ministerio. Cuando llegas al final de Nehemías, el capítulo 12, versículo 44, comienza a hablar sobre las contribuciones, las primicias y los diezmos, y luego bajas al versículo 47, y leemos lo siguiente: “todo Israel en días de Zorobabel y en días de Nehemías daba alimentos a los cantores y a los porteros, cada cosa en su día; consagraban asimismo sus porciones a los levitas, y los levitas consagraban parte a los hijos de Aarón.

Esto es algo que habían anhelado hacer desde el comienzo del Antiguo Testamento, que separarían sus recursos y los darían a los levitas, a los sacerdotes y a los que sirven en el trabajo de ministerio en el templo. Es un pacto que renovaron en el capítulo 10 de Nehemías. Y así lo hacen y su adoración involucraba sacrificar sus recursos para el ministerio. Ahora, en este punto, no tenemos tiempo para sumergirnos necesariamente en la imagen completa del diezmo a lo largo de toda la Escritura, pero basta con decir que en el Antiguo Testamento dabas un décimo para apoyar la obra del ministerio, algo que Dios había ordenado hacer en el Nuevo Testamento. Definitivamente vemos al pueblo de Dios, incluso a las iglesias más pobres, dando para apoyar la obra de Dios entre Sus siervos y la obra de Dios en su iglesia

Pero aún más profundo que eso, en 2 Corintios capítulo 8 y 9 ves que a la gente no se le ordena dar el 10% sino dar en abundancia, dar generosamente, dar alegremente, dar sacrificialmente, ¿por qué? Debido a que estás tan cautivado por la gloria de Dios que quieres que su gloria se conozca en la iglesia. Entonces, ¿tiene sentido que sacrifiques tus recursos para el ministerio a través de la iglesia? Esa es la imagen de la adoración. Es por eso que la ofrenda es una parte muy importante y muy significativa de nuestra adoración congregacional. Ahora quiero alentarte, basado en las Escrituras, que, si sacrificas tus recursos para el ministerio, eso no es una parte significativa de tu adoración congregacional, no porque tenga que hacerse, aunque definitivamente se lo ordena en el Antiguo Testamento, la belleza del Nuevo Testamento, la imagen de gracia que estamos viendo allí es que nos vemos obligados a dar porque sabemos que Dios nos ha confiado mucho y queremos sacrificar nuestros recursos para el ministerio.

Mira, todos los recursos que Dios nos confía, son para usarlos en su reino, somos administradores de lo que Él nos ha dado. Sacrificamos nuestros recursos para el ministerio y entregamos nuestras vidas para la misión. Todo esto es producto de su gracia y como consecuencia de ello, la adoración se hace evidente en la congregación. Así que te invito a que nos puedas acompañar en nuestro próximo tiempo y conocer juntos, los propósitos de Dios a través de la adoración. Dios te bendiga