¿No es bueno mirar atrás, al lugar donde estuviste antes, a las situaciones que parecían imposibles, a las cosas que enfrentaste y no estabas seguro de cómo las ibas a superar; mirar atrás y ver la fidelidad de Dios en medio de eso y públicamente ofrecer acción de gracias por lo que Él ha hecho? Eso no es solamente bueno, eso es algo por lo cual toda acción de adoración se sostiene.

Hola amigo, amiga oyente, que bendición poder estar junto a ti este día. Hoy quise empezar de una forma diferente este estudio, porque quiero que bajemos a nuestro corazón la gran importancia de la adoración. Mira, la adoración, a más de ser un mandato bíblico, es producto de un corazón agradecido hacia Dios por todo lo que Él ha hecho en nuestras vidas. Que Dios nos ayude a nunca olvidar de dónde Él nos ha traído, por Su gracia y Su misericordia.

Es maravilloso mirar las luchas que has enfrentado, el sufrimiento en el cual te encuentras, el valle en el cual estás inmerso y saber que llegará un día cuando serás capaz de mirar atrás y ver la fidelidad de Dios en medio a todo eso mientras estás de pie y marchas alrededor de los muros que Él ha reconstruido en tu vida. ¡Qué imagen tan maravillosa! Demos acción de gracias pública por todo lo que Él ha hecho. Es por ello que la adoración congregacional es una celebración de la gloria de Dios.

Ahora, aquí es donde vemos que la adoración congregacional no es negociable. Primero, y lo vimos en el programa anterior, celebramos la gloria de Dios y, en segundo lugar, participamos como el pueblo de Dios. Sé que hay todo tipo de personas escuchando este programa, una gran multitud de personas. Todos reunidos para adorar al Rey. Pero antes de sumergirnos en esto y ver alguno de los detalles específicos, quiero que recordemos lo que hemos visto, en otros programas, bajo la luz de Nehemías capítulo 12, y lo comparemos a las formas contemporáneas de la alabanza congregacional para percibir algunos peligros, trampas o problemas en los que puedes caer.

Entonces, antes de empezar esto, ¿qué te parece si me acompañar a leer Nehemías capítulo 12 leamos desde el verso 27, dice la Biblia: “Para la dedicación del muro de Jerusalén, buscaron a los levitas de todos sus lugares para traerlos a Jerusalén, para hacer la dedicación y la fiesta con alabanzas y con cánticos, con címbalos, salterios y cítaras. Y fueron reunidos los hijos de los cantores, así de la región alrededor de Jerusalén como de las aldeas de los netofatitas; y de la casa de Gilgal, y de los campos de Geba y de Azmavet; porque los cantores se habían edificado aldeas alrededor de Jerusalén.” Y continua con una larga descripción de lo que fue está adoración congregacional.

Entones, quiero que pienses en dos peligros en la adoración contemporánea, basados en estos versos. El número uno es una actitud individualista. ¿Existen individuos mencionados en Nehemías 12? Claro que sí, no podemos mencionar la mitad de sus nombres, pero ellos existen. Hay individuos ahí, pero tú miras como todos ellos vienen juntos en esta imagen de comunidad. Ellos están involucrados en una celebración unificada y nosotros nos perdemos eso, especialmente en nuestra cultura individualista. Cuando estás en la iglesia, ¿Cuántas veces has escuchado a un líder de adoración, tal vez un pastor, decir que pretendas que están tú y Dios, mientras cantas o cuando oras? Ellos dicen: “pasa un tiempo entre tú y Dios. Imagina que no hay nadie a tu lado. Pretende que la persona que está a tu lado no existe. Este es un tiempo para enfocarte en ti y en Dios.” Y permíteme decirte que eso no es correcto. No digo que este mal que tengas un tiempo de intimidad entre tú y Dios, de hecho, eso es algo y bueno, un tiempo para una oración personal, pero eso lo haces en cuarto de oración. Existe un tiempo para eso y debemos recordar que la iglesia no es un grupo de adoradores individuales reunidos en una sala, somos una comunidad de fe, estamos juntos. Estamos juntos por una razón. No nos ignoramos los unos a los otros, nos valorizamos a cada uno.

Esto es importante, especialmente cuando estamos en una iglesia grande. Es muy fácil ir a la iglesia y adorar en unanimidad y no tener que involucrar a nadie más y si ese es el caso en nuestra adoración, entonces estamos perdiéndonos de lo que se trata la adoración bíblicamente.

El número dos es el enfoque del espectador. Obviamente, en Nehemías capítulo 12, la adoración es una actividad de participantes, no un deporte para espectadores. Esta no es la imagen bíblica de la adoración; no nos sentemos y observemos la adoración como lo hacemos en un partido de fútbol. La adoración congregacional no se trata de esto. No nos reunimos en las iglesias para observar la adoración. Querido oyente, nos reunimos en las iglesias para comprometernos en adoración, para participar juntos. Esa es la razón por la cual cantamos juntos y estudiamos juntos, leemos la palabra juntos, y oramos juntos. Participamos juntos de la Cena del señor. Hacemos estas cosas juntos, porque somos una comunidad de fe y no simples espectadores. Los únicos espectadores en Nehemías capítulo 12 son las naciones paganas que rodeaban Jerusalén. Todo el pueblo de Dios estaba involucrado en esto: mujeres y niños, todos, están en esto juntos, así que tenemos que evitar esas dos cosas.

Entonces ¿cómo evitamos caer en la rutina de nuestra cultura individualista o en el enfoque de un espectador? Bueno, necesitamos que se nos recuerde el punto de la adoración congregacional de diferentes maneras. En primer lugar, en la adoración congregacional nos alentamos unos a otros y aquí es donde realmente comenzamos a ver el Antiguo Testamento y las imágenes de adoración del Nuevo Testamento. Obviamente, el capítulo 12 de Nehemías es una celebración de la gloria de Dios; hemos visto esto y dirigido todo hacia Él, pero ¿puedes imaginarte siendo parte de esto? ¿Crees que fortalecería y alentaría tu fe ser parte de esto? No hay duda de que se alejaron animados por la celebración de la que habían participado y esto es exactamente lo que el Nuevo Testamento enfatiza en la adoración. Déjame mostrarte un ejemplo. Mantente en Nehemías capítulo 12 y escucha el capítulo 5 de Efesios. Es el libro justo antes de Filipenses. La Biblia nos está hablando acerca de ser llenos del Espíritu Santo, lo que el Espíritu Santo hace en nuestras vidas. Creo que este es uno de los mandamientos más claros para la adoración congregacional, la adoración colectiva. Escucha esto, Efesios 5, versículo 19 dice: «hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.»(Efesios 5:19 y 20). ¿Oíste eso? «hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales«.

No puedes hacer eso en soledad, no puedes hacer eso por ti mismo. Es por eso por lo que cantamos juntos en nuestros servicios de adoración. Esta es la razón por la cual, aunque seamos dirigidos por personas que cantan solos, grupos de alabanza, coros o simplemente por una persona que nos dirige en una canción, debemos adorar juntos. Cantamos el uno al otro para animarnos unos a otros. Piensa en algunos de los himnos tradicionales con los que puedes estar familiarizado. En realidad, son canciones que las cantamos a nosotros mismo y no a Dios. Y esa es una imagen bíblica aquí en el capítulo 5 de Efesios: «Todos saluden el poder del nombre de Jesús». Eso es adorar a Cristo por el poder de su nombre. «Corónalo con muchas coronas». Eso es algo bíblico que debemos hacer. Es bíblicamente necesario para nosotros, en nuestro cristianismo, cantar el uno al otro, hablar el uno con el otro, animarnos unos a otros en nuestra adoración.

Pasemos al Capítulo 14 de 1 Corintios, donde escucharemos a Pablo enfatizando cómo debemos hablar acerca de la bondad de Dios y cantar acerca de la bondad de Dios para que podamos colectivamente estar de acuerdo juntos y decir “amén.” Eso es lo que dice el versículo 16 en 1 Corintios 14. ¿Sabías que es bíblico gritar amén en un servicio de adoración? Es completamente bíblico hacer eso. Tengo personas que se acercan a mí y me dicen: «Pensé decir amén en este punto, pero no tenía ganas de hacerlo». Bueno, desobedeciste si no lo dijiste. Es bíblico decir “oye eso resuena en mi corazón, esa promesa, esa verdad que cantamos,” Tú debes decir amén, necesitamos participar como el pueblo de Dios juntos en la adoración, nos alentamos el uno al otro.

Segundo, en la adoración congregacional expresamos nuestra unidad. Ahora, cuando regresas a Nehemías capítulo 12, hay una variación en todo esto. Diferentes personas, diferentes coros, diferentes instrumentos siendo utilizados, todo tipo de cosas diferentes, pero todos están juntos en unidad. Ahora la palabra clave aquí es que expresamos nuestra unidad en la adoración congregacional, y creo que nos hemos perdido esto, especialmente durante los últimos 20 años. En lugar de buscar la adoración para expresar nuestra unidad en alguna parte del camino, tenemos la idea de que el diseño de la adoración es crear nuestra unidad, especialmente el diseño de la adoración musical. Es lo que hemos hecho ya que consideramos que nuestra música y nuestra adoración son lo que nos une. El problema cuando hacemos esto es que tienes un estilo determinado, y cuando te reúnes, la música no te une, en realidad termina por dividirte y la gente comienza a quejarse sobre esos estilos. De hecho, en los últimos 20 años, hay tantas iglesias que han discutido, e incluso se han dividido por este problema musical. Y eso es peligroso.

Da un paso atrás conmigo por un segundo. ¿Qué nos une? El trabajo de Cristo en la cruz nos une a todos. Esa es la imagen en el libro de Nehemías capítulo 8, incluso antes de Cristo. Entonces, toma tu Biblia y acompáñame a Nehemías capítulo 8 versículo 1, dice la Biblia: “se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel.” ¿Lo ves? Ahí vemos como ellos se unieron en la Palabra y el capítulo 12 de Nehemías vemos como se expresa esa unidad en torno a la Palabra de Dios. Lo que nos une en este lugar es la salvación que Dios nos ha traído a través de Su Palabra y si estamos tratando de dejar que la música haga lo que solo el Evangelio tenía la intención de hacer, entonces perderemos el objetivo de la adoración congregacional. Podemos pasar interminables horas debatiendo sobre esta preferencia o ese estilo musical, pero debemos darnos cuenta de que, tan pronto como comencemos a discutir sobre ese tipo de cuestiones, estamos menoscabando el propósito, de por qué Dios nos reúne para la adoración, a fin de expresar la unidad que Cristo murió para traernos.

No estoy diciendo que no haya diferencias, preferencias o estilos, estoy diciendo que Cristo debe ser el factor unificador. Que cualquier adoración que hagamos sea una expresión de nuestra unidad. Estoy convencido de que, si fuéramos tan apasionados por impactar al mundo con la gloria de Cristo, como lo hemos hecho con la canción o el estilo representados en las iglesias, entonces no habría grupos de personas no alcanzados en el mundo de hoy. Pongamos nuestro enfoque en lo que nos une y en Su Palabra, y dejemos que nuestra adoración exprese nuestra unidad.  Espero que puedas acompañarnos en nuestro próximo tiempo juntos para continuar estudiando más sobre la importancia de la adoración en nuestra comunidad. Que Dios te bendiga

Si te gustó comparte con tus amigos
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email