Nehemías 1:4  Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.

En nuestra, y digo “nuestra” para incluirnos a todos en el paquete de gente que piensa así; en nuestra visión de la vida cristiana nos ha enseñado que lo primero que debes hacer ante un problema es orar, lo cual está bien, pero muchas veces oramos y pedimos cosas a Dios sin haber entendido o pasado por el proceso de comprensión de la situación a la que Dios nos está introduciendo. En pocas palabras: “necesitamos entender y aceptar nuestra situación, llorar si es necesario, pero estar un tiempo sentado para asimilar todo y luego venir ante Dios con una mente más clara, con las ideas en su lugar.”

Algunos piensan que sentirse triste, decepcionado o frustrado no es espiritual, que si tienes fe no puedes estar así; bueno, déjame decirte que Nehemías es uno de los grandes ejemplos en la vida de un hombre de fe y oración, y justamente él se sentó, lloró, hizo duelo y luego vino ante Dios en oración. Me encanta la expresión “Dios de los cielos” porque lo coloca como Soberano de todo y es a Él a quién llega con su oración.

Terminemos con dos ideas:

  1. Si necesitas pasar por un tiempo de reflexión, lamento y pena, hazlo y luego ven a Dios con tus oraciones.
  2. Reconoce que sí, es verdad tienes problemas, pero tienes de tu lado al Dios de los cielos y a Él oras.

Tómate un café con Él y medita en esto.

¿Te dan ganas de gritar contra el cielo y estar enojado por tu situación?
¿Haz llorado antes de orar? Inténtalo
¿Vienes a Dios con las ideas claras?

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